La EFSA reduce el nivel seguro de exposición al TFA

La EFSA reduce el nivel seguro de exposición al TFA después de revisar nuevas evidencias científicas sobre este contaminante persistente, presente en el agua, los suelos y los cultivos, generado por la degradación de algunos pesticidas PFAS. La decisión endurece los valores de referencia para proteger la salud, abriendo un nuevo debate sobre la regulación de estas sustancias y la coherencia de las políticas europeas en materia de seguridad alimentaria.

Cuál es el nivel seguro de exposición al TFA presente en los alimentos y el agua

La EFSA ha reducido el nivel seguro de exposición al TFA, una decisión que supone un cambio importante en la evaluación de este compuesto y que podría tener consecuencias en la autorización de determinados pesticidas, la gestión de los residuos presentes en los alimentos e incluso en algunas políticas comunitarias relacionadas con la seguridad alimentaria.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha revisado a la baja la ingesta diaria admisible de ácido trifluoroacético (TFA) tras analizar nuevas evidencias científicas que apuntan a posibles efectos sobre la función tiroidea. Este cambio abre un nuevo escenario que la Comisión Europea y los Estados miembros deberán tener en cuenta en sus futuras decisiones regulatorias.

El ácido trifluoroacético (TFA) no es una sustancia desconocida, pero durante los últimos años ha pasado de considerarse un compuesto de interés principalmente ambiental a convertirse en una de las mayores preocupaciones dentro del debate sobre los PFAS o «químicos eternos».

Se trata de un producto resultante de la degradación de diversas sustancias fluoradas, entre ellas algunos pesticidas autorizados, además de determinados gases refrigerantes. Por ello, puede acabar acumulándose en el suelo, las aguas subterráneas y los cultivos agrícolas.

Precisamente, esa presencia cada vez más extendida explica el creciente interés científico. Recordemos que hace apenas un año hablábamos del aumento del contenido de TFA detectado en los vinos europeos y de cómo diferentes investigaciones alertaban de un incremento constante de este contaminante en el medio ambiente.

Ahora es la propia EFSA la que revisa sus valores toxicológicos tras tener en cuenta los nuevos estudios disponibles.

La EFSA reduce más de tres veces el nivel de TFA considerado seguro

La principal novedad del informe es la reducción de la ingesta diaria admisible (ADI), es decir, el valor que establece la cantidad de una sustancia que puede ingerirse diariamente durante toda la vida sin que se esperen efectos adversos para la salud.

Hasta la fecha, ese límite era de 0,05 miligramos por kilo de peso corporal y día. Tras la revisión científica, la EFSA lo ha reducido hasta 0,014 mg/kg, aproximadamente 3,5 veces menos que el valor establecido anteriormente.

Además, por primera vez ha determinado una dosis aguda de referencia (ARfD) de 0,07 mg/kg de peso corporal, destinada a evaluar posibles riesgos derivados de exposiciones puntuales elevadas.

La dosis aguda de referencia es la cantidad máxima de una sustancia que una persona puede ingerir en un solo día o en una única comida sin que se espere un riesgo apreciable para la salud.

El cambio no responde a un simple ajuste estadístico. La revisión se basa en un amplio proceso de recopilación de información que se inició en 2024 y en el que participaron los Estados miembros, expertos independientes, universidades, la industria y la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA).

En total, se analizaron unas 170 investigaciones y documentos técnicos. Además, se abrió una consulta pública antes de publicar el informe definitivo.

El TFA es resultante de la degradación de los pesticidas

La revisión de los valores toxicológicos tiene su origen en recientes estudios de toxicidad reproductiva realizados en animales, que mostraron alteraciones en los niveles de tiroxina, una de las principales hormonas producidas por la glándula tiroides.

Según explica la EFSA, la disminución de esta hormona fue el efecto más sensible y consistente observado durante la evaluación, por lo que se convirtió en el punto de partida para establecer los nuevos valores de seguridad.

Además, la agencia decidió aplicar un factor adicional de incertidumbre. Se trata de un margen de seguridad que los científicos aplican cuando todavía existen dudas o falta información suficiente sobre los posibles efectos de una sustancia.

En este caso, los expertos señalan que todavía existen lagunas importantes de conocimiento, especialmente en relación con la toxicidad a largo plazo, la posible carcinogenicidad y la inmunotoxicidad durante el desarrollo.

Esto no significa que el TFA haya pasado a considerarse un compuesto cancerígeno ni que existan pruebas de efectos en los seres humanos con los niveles actuales de exposición.

De hecho, la propia EFSA concluye que, con la información disponible, es poco probable que el TFA sea genotóxico, es decir, que dañe directamente el ADN.

Recordemos que no es la primera vez que la EFSA debe rectificar después de afirmar inicialmente que no existían problemas importantes. Por citar un ejemplo, en su momento consideró que, en relación con los microplásticos presentes en los alimentos y el agua, era poco probable que fueran perjudiciales para los consumidores. Sin embargo, tras la publicación de numerosos estudios científicos independientes, ya no mantiene la misma posición.

TFA, un compuesto presente en el agua y en numerosos alimentos

Una de las características del TFA que más preocupa a la comunidad científica es su enorme persistencia ambiental.

A diferencia de otros contaminantes, apenas se degrada, lo que favorece que permanezca durante largos periodos en el agua, el suelo y la cadena alimentaria.

La propia EFSA recuerda que este compuesto puede proceder de la degradación de algunos pesticidas PFAS, además de otros productos fluorados utilizados en diferentes aplicaciones industriales y farmacéuticas.

Esa multiplicidad de fuentes hace que controlar su presencia resulte especialmente complejo.

Paralelamente, la agencia recuerda que, desde enero del presente año, todos los Estados miembros deben controlar obligatoriamente los PFAS en el agua, incluido el TFA. Esta medida refleja la creciente preocupación institucional por estas sustancias.

Una de las cuestiones más relevantes es que el TFA no suele aplicarse directamente a los cultivos. Aparece como producto de degradación de determinadas sustancias activas utilizadas en productos fitosanitarios.

La propia EFSA explica que esta revisión forma parte de un trabajo más amplio que está realizando conjuntamente con la ECHA para estudiar cómo distintos pesticidas PFAS generan TFA y cuál es el comportamiento de este compuesto en el suelo y las aguas subterráneas.

Por tanto, es razonable pensar que la reducción del nivel seguro de exposición influirá en futuras evaluaciones de pesticidas capaces de generar TFA.

Esto no significa que vayan a prohibirse automáticamente, pero sí que las futuras autorizaciones o renovaciones deberán valorar el riesgo utilizando criterios bastante más estrictos que los aplicados hasta el momento.

Riesgos del uso de pesticidas en la producción de alimentos

Esta revisión científica llega, además, en un momento especialmente delicado para la política alimentaria europea.

Hace apenas unos meses analizábamos el informe anual sobre residuos de pesticidas publicado por la propia EFSA. En él se concluía que el riesgo para los consumidores europeos seguía siendo bajo y que más del 98 % de las muestras cumplían la legislación vigente.

Sin embargo, también se destacaba que los mayores incumplimientos continuaban concentrándose en los alimentos importados.

La nueva evaluación del TFA no contradice directamente aquellas conclusiones, ya que hablamos de análisis diferentes. Uno estudia la presencia de residuos de pesticidas en los alimentos y otro revisa la toxicidad de un metabolito concreto.

Sin embargo, ambas evaluaciones dibujan un escenario que invita a reflexionar sobre la necesidad de seguir revisando determinados límites legales a medida que avanza el conocimiento científico.

También resulta inevitable relacionar esta decisión con el debate generado por la denominada ley ómnibus de seguridad alimentaria y piensos, impulsada por la Comisión Europea.

Como comentábamos recientemente, esta propuesta ha sido criticada por distintas organizaciones porque mantiene la posibilidad de aceptar residuos de determinadas sustancias prohibidas en la Unión Europea cuando proceden de alimentos importados, una situación que muchos consideran incoherente con el elevado nivel de protección sanitaria que la propia legislación comunitaria pretende garantizar.

La reducción de los valores seguros para el TFA añade un nuevo elemento a ese debate. Si la evidencia científica obliga a endurecer los criterios de evaluación de una sustancia derivada de algunos pesticidas, parece lógico preguntarse si las futuras decisiones regulatorias deberían aplicarse con el mismo nivel de exigencia tanto a la producción europea como a las importaciones.

Aunque el informe de la EFSA no hace ninguna referencia al tratado comercial con Mercosur, la coincidencia temporal vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que genera polémica desde hace meses.

Uno de los principales argumentos de quienes critican el acuerdo es que podría facilitar la entrada de productos agrícolas obtenidos con sustancias que no están autorizadas dentro de la Unión Europea.

La Comisión Europea insiste en que todos los alimentos importados deben cumplir los límites máximos de residuos establecidos por la legislación comunitaria.

Sin embargo, la reducción de los valores toxicológicos del TFA vuelve a poner de manifiesto que el conocimiento científico evoluciona constantemente y que los límites considerados seguros hoy pueden cambiar mañana cuando aparezcan nuevas pruebas.

Determinar el riesgo del TFA presente en el agua y los alimentos

No puede afirmarse que exista una incompatibilidad jurídica directa entre el informe de la EFSA y el acuerdo con Mercosur, ya que pertenecen a ámbitos regulatorios diferentes.

Sin embargo, sí puede hablarse de una posible tensión política y regulatoria si la Unión Europea endurece progresivamente los criterios aplicados a determinados pesticidas mientras mantiene acuerdos comerciales con países donde algunas de esas sustancias siguen utilizándose.

Ese escenario reforzaría el debate sobre las denominadas cláusulas espejo, es decir, la posibilidad de exigir a los productos importados los mismos estándares de producción que deben cumplir los agricultores europeos.

La nueva evaluación de la EFSA no significa que exista un riesgo inmediato para los consumidores ni que los alimentos europeos hayan dejado de ser seguros.

De hecho, la agencia mantiene su mensaje y continúa considerando que las decisiones deben basarse en evaluaciones científicas rigurosas.

Sin embargo, este informe sí demuestra que el conocimiento sobre el TFA ha evolucionado de forma notable en pocos años.

Así se refleja en la reducción de la ingesta diaria admisible, la creación de una dosis aguda de referencia y el reconocimiento explícito de importantes incertidumbres científicas, que muestran que todavía queda mucho por conocer sobre este contaminante persistente.

Ahora, la Comisión Europea y los Estados miembros deben decidir cómo trasladarán estas nuevas conclusiones a la legislación sobre pesticidas, al control de los alimentos y a las futuras negociaciones comerciales con terceros países.

Si la evidencia científica cambia, mantener la coherencia entre la protección de la salud, la política agrícola y los acuerdos internacionales será probablemente uno de los mayores retos que deberá afrontar la Unión Europea en los próximos años.

Podéis conocer todos los detalles de la evaluación de la EFSA a través de este documento en PDF.
Crédito imágenes | Depositphotos.com

Gastronomía y Cia - Mar Gavilán y Javier Muniesa

Mar Gavilán y Javier Muniesa

En 2005, fundamos el primer blog gastronómico colaborativo en España, que rápidamente se convirtió en un referente en el ámbito gastronómico. En 2008, dimos un paso adelante y creamos Gastronomía & Cía de manera independiente. Para nosotros, ha sido un sueño hecho realidad combinar nuestras pasiones por la gastronomía, la creatividad y la divulgación. Ahora nuestro objetivo es inspirar, informar, deleitar y conectar con todos los entusiastas de la cocina.

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