
La Estrategia 2027 de la EFSA representa un paso decisivo hacia el futuro de la seguridad alimentaria en Europa, y es que con este plan estratégico, la Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea establece las líneas de actuación que guiarán su trabajo durante los próximos años a fin de afrontar los nuevos desafíos relacionados con la sostenibilidad, la innovación científica y la protección de la salud pública, reforzando además la confianza de los consumidores en la ciencia y en el sistema alimentario europeo.
En el año 2021 entró en vigor una reforma de la legislación alimentaria que amplió las competencias de la EFSA y reforzó su compromiso con la transparencia y la comunicación de los riegos. Paralelamente, la EFSA debe responder a las prioridades marcadas por el Pacto Verde Europeo y por iniciativas como la Estrategia Del Campo a la Mesa, la Estrategia sobre Biodiversidad y la Estrategia sobre Sustancias Químicas para la Sostenibilidad. Todo un conjunto que tras la experiencia de la pandemia de COVID-19, puso de manifiesto la importancia de contar con instituciones científicas sólidas y capaces de afrontar situaciones de emergencia.
Recordemos que la EFSA se creó en 2002 (empezó a ser operativa) con la misión de ofrecer asesoramiento científico independiente, sobre los riesgos relacionados con la cadena alimentaria. Desde entonces, se ha convertido en una referencia para las instituciones europeas a la hora de elaborar normas y tomar decisiones que afectan a millones de consumidores. Sin embargo, la Estrategia 2027 de la que hablamos hoy deja claro que el contexto actual exige ir mucho más allá de garantizar los alimentos seguros. Por lo que actualmente también es imprescindible avanzar hacia sistemas alimentarios sostenibles que protejan la salud de las personas, el bienestar animal, la sanidad vegetal y el medio ambiente.
Para cumplir con este cometido, la EFSA fundamenta su trabajo en cinco valores esenciales, la excelencia científica, la independencia, la apertura (actuar de forma transparente, participativa y abierta al diálogo), la rendición de cuentas y la cooperación. Estos principios garantizan que las evaluaciones de riesgos se realicen con el máximo rigor científico, libres de conflictos de intereses y a través de procesos transparentes que permitan la participación de todas las partes implicadas. La organización considera que la colaboración entre los Estados miembros, las instituciones europeas, la comunidad científica y la sociedad, es el mejor modo de mantener uno de los sistemas alimentarios más seguros del mundo.
Uno de los aspectos que más protagonismo adquiere en esta estrategia es la necesidad de reforzar la confianza de los consumidores en la ciencia. La rápida difusión de la información a través de internet y las redes sociales ha facilitado el acceso al conocimiento, pero también ha favorecido la aparición de noticias falsas y de mensajes contradictorios que inevitablemente generan incertidumbre. Ante esta situación, la EFSA pretende mejorar la comunicación del riesgo con información más clara, comprensible y adaptada a las necesidades de los distintos públicos. El objetivo es explicar cuáles son los riesgos alimentarios, pero también cómo se evalúan científicamente y por qué se adoptan determinadas decisiones para proteger la salud pública.

La estrategia también reconoce que la seguridad alimentaria ya no puede analizarse de forma aislada, se debe tener en cuenta el crecimiento de la población mundial, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la creciente presión sobre los recursos naturales, todo ello está transformando el modo de producir alimentos. La Unión Europea considera que será necesario producir más utilizando menos recursos, reducir el desperdicio alimentario y fomentar modelos de consumo más sostenibles, que garanticen tanto la disponibilidad de alimentos como la protección del entorno natural.
En este escenario surgirán nuevas formas de producción y nuevas fuentes de alimentación, como las proteínas obtenidas a partir de insectos, la carne de cultivo celular o las técnicas avanzadas de agricultura de precisión. Antes de que estas innovaciones puedan implantarse de forma generalizada, la agencia comenta que será imprescindible evaluar sus posibles riesgos para la salud humana, los animales y el medio ambiente, y en esta tarea la EFSA desempeñará un papel esencial desarrollando metodologías científicas, capaces de analizar estas tecnologías con rapidez, objetividad y fiabilidad.
Otro de los grandes pilares de la Estrategia 2027 es la aplicación del modelo “Una sola salud”, concepto que parte de la idea de que la salud de las personas está estrechamente asociada a la salud animal, la sanidad vegetal y la conservación del medio ambiente. La pandemia de COVID volvió a demostrar que muchas enfermedades pueden surgir en la interacción entre las personas, los animales y el ecosistema, por lo que resulta necesario abordar los riesgos desde una perspectiva global. Por ello, la EFSA impulsará evaluaciones integradas que permitan comprender mejor estas conexiones, facilitando tomar decisiones más efectivas para prevenir futuras amenazas sanitarias.
La innovación científica ocupa un lugar protagonista dentro del plan estratégico, la enorme cantidad de datos que se generan actualmente, junto con el desarrollo de la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y otras tecnologías digitales, ofrece nuevas posibilidades para mejorar la evaluación de riesgos alimentarios. Gracias a todas estas herramientas, será posible detectar antes los riesgos emergentes, analizar grandes volúmenes de información en tiempo real y elaborar evaluaciones más precisas. Sin embargo, la EFSA apunta que estas tecnologías complementarán el trabajo de los expertos, pero nunca sustituirán el criterio científico que debe respaldar todas las decisiones que se adopten.
Para aprovechar todo este potencial, la estrategia apuesta por fortalecer la cooperación científica entre los países comunitarios, el intercambio de datos, las metodologías y el conocimiento, permitirá crear un auténtico ecosistema europeo de seguridad alimentaria, donde las universidades, los centros de investigación, las agencias nacionales y los organismos internacionales podrán trabajar de forma coordinada. Para la agencia no hay duda de que esta colaboración facilitará una respuesta más rápida ante posibles crisis, y contribuirá a mejorar la calidad de las evaluaciones científicas que sirven de base para la legislación europea.

La Estrategia 2027 de la EFSA se basa en tres grandes objetivos, el primero persigue consolidar a la agencia como una fuente fiable de asesoramiento científico y comunicación del riesgo en toda la cadena alimentaria, mejorando la calidad de las evaluaciones, aumentando la transparencia y ofreciendo una información más accesible para los consumidores.
El segundo objetivo pretende preparar a la organización para responder a los desafíos del futuro, y para ello se impulsará el desarrollo de nuevas metodologías, el fortalecimiento de la investigación científica, la mejora de los sistemas de vigilancia y la detección temprana de los riesgos emergentes. Además, la EFSA reforzará su participación en los proyectos europeos de investigación, favoreciendo la utilización de tecnologías innovadoras para anticiparse a las necesidades regulatorias que puedan surgir en los próximos años.
El tercer objetivo se centra en el fortalecimiento de la propia organización, la EFSA quiere atraer y conservar el talento científico, fomentar la formación continua de sus profesionales, mejorar sus herramientas digitales y desarrollar una estructura más ágil y eficiente. Todo un conjunto que permitirá ofrecer respuestas más rápidas y a la vez mantener un alto nivel de calidad en un entorno científico y tecnológico que se encuentra en una constante evolución.
En definitiva, la Estrategia 2027 de la EFSA supone una evolución del papel que desempeña la agencia dentro del sistema alimentario europeo. No se trata únicamente de evaluar los riesgos, es necesario también anticiparse a ellos, fomentar la innovación, impulsar la sostenibilidad y fortalecer la confianza de la sociedad en el conocimiento científico. Por ello la combinación de la transparencia, la cooperación internacional, las nuevas tecnologías y una visión integral de la salud, permitirá que Europa continúe siendo un referente mundial en materia de seguridad alimentaria.
Esta hoja de ruta pretende garantizar que las decisiones sobre la alimentación sigan apoyándose en la mejor evidencia científica disponible, contribuyendo al mismo tiempo a construir sistemas alimentarios más resilientes, sostenibles y preparados para responder a los retos que se plantearán en las próximas décadas. Nosotros añadiríamos que es necesario que la EFSA tenga más en cuenta los estudios realizados por otras universidades e instituciones, estudios que terminaron siendo aceptados por la EFSA tras años cuestionándolos.
Podéis conocer todos los detalles de la Estrategia 2027 de la EFSA a través de su página web y a través de este documento (Pdf).

