
Lactalis lleva Nutri-Score al Tribunal de Justicia de la Unión Europea en una nueva ofensiva contra el popular sistema de etiquetado nutricional que desde hace años divide a consumidores, industria alimentaria y administraciones públicas. La multinacional láctea ha conseguido que el Consejo de Estado francés eleve el caso a la máxima instancia judicial de la UE para que determine si el funcionamiento de este etiquetado es compatible con la legislación comunitaria sobre información alimentaria.
La disputa gira en torno a la actualización del algoritmo de Nutri-Score adoptada oficialmente por Francia mediante un decreto aprobado el 14 de marzo de 2025. Lactalis solicita la anulación de la normativa al considerar que los cambios introducidos perjudican injustamente a determinados productos lácteos. También se señala que algunos de los criterios utilizados para calcular la puntuación nutricional podrían entrar en conflicto con la normativa europea sobre etiquetado alimentario.
Nutri-Score se adoptó en Francia en el año 2017, tras varios años de estudios y pruebas impulsadas por las autoridades sanitarias del país. El sistema se diseñó para ayudar a los consumidores a identificar de forma rápida y visual la calidad nutricional de los alimentos, utilizando una escala visual de cinco colores y cinco letras, desde la A de color verde para los productos con mejor valoración nutricional, hasta la E de color rojo para los productos alimenticios menos recomendables. Aunque el etiquetado siempre ha tenido carácter voluntario, ha sido introducido progresivamente en miles de productos, extendiéndose a otros países europeos como Bélgica, Alemania, Luxemburgo, Países Bajos y España.
Sin embargo, Nutri-Score nunca ha logrado generar consenso, recordemos que desde sus inicios ha recibido críticas por parte de algunos sectores de la industria alimentaria que consideraban que se simplificaba excesivamente la valoración nutricional de los productos alimenticios. También encontró una fuerte oposición política en países como Italia, donde se sostiene desde hace años que el sistema penaliza injustamente alimentos tradicionales de gran valor gastronómico y cultural.
Pero la controversia se intensificó especialmente tras la revisión del algoritmo del etiquetado, ya que los cambios introducidos pretendían adaptar mejor las valoraciones a las recomendaciones actuales de salud pública y ofrecer una clasificación más precisa de determinados alimentos. Entre las modificaciones más relevantes figuró la nueva consideración de algunos productos lácteos líquidos, que dejaron de evaluarse como alimentos para pasar a ser clasificados como bebidas.

La modificación adoptada tuvo consecuencias directas sobre las puntuaciones obtenidas por numerosos productos, por ejemplo, la leche semidesnatada pasó de una calificación A a la B, mientras que la leche entera descendió de B a C. Dado que dentro de la categoría de bebidas únicamente el agua puede alcanzar la máxima valoración, muchos productos lácteos empeoraron su posición dentro de la escala nutricional.
Precisamente este cambio es lo que provocó malestar de algunas de las mayores compañías del sector. En septiembre de 2024 Danone anunció la retirada progresiva de la etiqueta Nutri-Score en varias de las categorías de productos, especialmente en bebidas lácteas y yogures para beber. La compañía argumentó su desacuerdo con la nueva metodología de evaluación, mientras que organizaciones de consumidores como Foodwatch interpretaron la decisión como una reacción a unas calificaciones menos favorables derivadas de la actualización del algoritmo. Recordemos que Foodwatch Francia aseguraba que había una campaña de desinformación por parte del lobby de la industria alimentaria contra NutriScore.
Danone no fue la única empresa en distanciarse de este sistema de etiquetado, otras grandes compañías alimentarias también han reducido su apoyo al etiquetado, contribuyendo a una ralentización de su expansión en Europa. Diversos estudios han apuntado que el crecimiento del etiquetado Nutri-Score se ha estancado en varios mercados y que algunas marcas han optado por dejar de mostrarlo en aquellos productos que resultan peor valorados tras las modificaciones introducidas en el algoritmo.
En este contexto, Lactalis ha decidido llevar el debate un paso más allá, ahora la compañía no sólo cuestiona el tratamiento que reciben los productos lácteos y especialmente los quesos y otras especialidades tradicionales, también cuestiona la propia base jurídica sobre la que se sostiene el etiquetado Nutri-Score.
Según esta compañía, el sistema utiliza elementos que no forman parte de la información nutricional obligatoria establecida por el Reglamento (UE) 1169/2011. Entre ellos se encuentran la proporción de frutas, verduras o frutos secos presentes en un alimento, así como el uso de edulcorantes. Lactalis afirma que estos factores no deberían incluirse en una nota nutricional general, ya que confunden al consumidor al intentar resumir la calidad del producto en un solo indicador.

Por esta razón el Consejo de Estado de Francia ha decidido solicitar la interpretación del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, es decir, que los jueces europeos deberán aclarar si un Estado miembro puede recomendar un logotipo nutricional complementario basado en una valoración global, y si dicho sistema puede utilizar criterios adicionales a los incluidos en la declaración nutricional obligatoria prevista por la normativa comunitaria.
La decisión será relevante para el futuro del etiquetado Nutri-Score, pero también para cualquier otro sistema de etiquetado frontal que pueda desarrollarse en Europa. Durante los últimos años, la Comisión Europea estudió la posibilidad de implantar un modelo armonizado para todos los países de la UE, pero la falta de consenso político y las continuas controversias terminaron frenando la iniciativa.
Ahora será la justicia europea la que tenga la última palabra, pero aún tardaremos en conocer el veredicto puesto que el procedimiento acaba de comenzar y, según comentan aquí, los expertos creen que la sentencia podría tardar entre 18 y 24 meses. Hasta entonces, Nutri-Score seguirá siendo uno de los sistemas de etiquetado nutricional más utilizados de Europa, pero también uno de los más discutidos por la industria alimentaria, los responsables políticos y las organizaciones de consumidores.
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