
La consolidación de Singapur como uno de los epicentros mundiales de la innovación alimentaria, continúa avanzando tras la decisión de la autoridad reguladora del país para ampliar la autorización de nuevos productos de proteína cultivada. En este contexto, hoy podemos saber que ha sido aprobada la carne de pato de cultivo celular en dicho país, noticia que refleja un nuevo hito dentro de esa trayectoria que empezó años atrás, cuando el país asiático abrió por primera vez la puerta a la comercialización de la carne de cultivo celular.
Para entender la relevancia de esta noticia es necesario situarla en una evolución progresiva. En 2020, la autoridad alimentaria del país (Singapore Food Agency) marcó un punto de inflexión al convertirse en el primer organismo del mundo en aprobar la comercialización de carne de cultivo celular. Esto situó a Singapur en el mapa de la innovación alimentaria mundial, provocando una cadena de desarrollos industriales, regulatorios y comerciales, que han ido consolidando a este nuevo sector alimentario.
Tras esa primera aprobación histórica, el mercado comenzó a evolucionar con rapidez y en 2021, la empresa estadounidense Eat Just dio un paso significativo al iniciar la distribución de pollo cultivado a domicilio en colaboración con la plataforma FoodPanda, lo que convirtió a Singapur en el primer país del mundo donde este tipo de productos se autorizaban y se empezaban a integrar en los canales de consumo reales, aunque de un modo limitado y experimental.
Poco después, el interés global se amplió con nuevas propuestas sorprendentes, recordemos que en 2024, la compañía australiana Vow llamó la atención internacional con el desarrollo de carne cultivada de codorniz japonesa bajo su marca Forged Parfait. Su presentación incluyó experiencias gastronómicas de alta cocina en el Mandala Club, reforzando la idea de que Singapur no sólo aprobaba estos productos, también los convertía en escaparate mundial para la gastronomía del futuro.
También podríamos citar el lanzamiento de otros nuevos productos como el snack de chocolate con proteína Solein, proteína alimenticia elaborada por la empresa Solar Foods a partir de agua, dióxido de carbono y electricidad, o la ‘leche de vaca’ de cultivo producida a partir de células de glándulas mamarias desarrollada por la startup TurtleTree Labs entre otros productos.

En este contexto de creciente sofisticación tecnológica y regulatoria, hoy es protagonista PARIMA, empresa del sector de la alimentación elaborada a partir del cultivo celular, que ha logrado un avance clave al obtener por parte de la Singapore Food Agency, la aprobación de su carne de pato cultivada. Esta noticia llega apenas unos meses después de la autorización de la carne de pollo de cultivo celular de esta empresa, convirtiendo a la compañía en la primera del mundo en obtener aprobaciones regulatorias para dos especies animales diferentes.
Hay que decir que el caso de PARIMA no se limita a una validación puntual, la empresa ha desarrollado una plataforma tecnológica diseñada específicamente para incrementar la producción de carne cultivada, sin depender de procesos complejos como la modificación genética o mediante estructuras de soporte artificiales. Su sistema se basa en el cultivo de líneas celulares de alto rendimiento en biorreactores industriales, utilizando medios de cultivo que han sido diseñados para garantizar estabilidad, eficiencia y compatibilidad con las regulaciones internacionales.
Según la compañía, este planteamiento permite avanzar hacia costes de producción que son inferiores a los 10 euros por kilo, siendo un umbral considerado clave para la viabilidad comercial de este segmento. PARIMA explica que la misma infraestructura tecnológica puede aplicarse al desarrollo de carne de cultivo de distintas especies, lo que facilita la expansión de su catálogo de productos sin necesidad de reinventar el proceso productivo para cada producto.
El impacto de esta nueva aprobación va más allá de la carne de pato cultivada, la empresa explica que la capacidad de obtener aprobaciones repetidas en diferentes especies, se está convirtiendo en un indicador de madurez tecnológica dentro de la industria de este sector que entrará en una etapa de consolidación industrial y comercial.

La estrategia de la compañía también incluye la aprobación regulatoria internacional, de hecho, actualmente mantiene múltiples solicitudes activas en Europa, Asia y Norteamérica, incluyendo procedimientos dentro del marco de nuevos alimentos en la Unión Europea. En el Reino Unido sus propuestas de carne de pollo y pato cultivada son las únicas en evaluación avanzada dentro de un entorno regulatorio de sandbox (condiciones reales, pero controladas con flexibilidad temporal en ciertas normas).
Paralelamente, la marca culinaria Gourmey de la empresa ya ha empezado a posicionar estos productos en el ámbito de la alta cocina, con el respaldo de chefs con estrella Michelin y distribuidores internacionales, misma estrategia que han llevado a cabo otras empresas del segmento de los alimentos de cultivo celular.
Singapur es un laboratorio internacional de alimentos del futuro
La evolución de este segmento alimentario en Singapur no es algo casual, la combinación de la regulación estricta, la apertura a la innovación y la colaboración pública y privada, han convertido al país en un entorno único para probar las tecnologías alimentarias emergentes. Desde las primeras pruebas de la carne cultivada hasta la llegada de productos más sofisticados como el pato o la codorniz, el país ha funcionado como un laboratorio regulatorio a escala real. De todos modos hay que recordar un estudio que ponía de manifiesto que existe preocupación en Singapur por el consumo de carne de cultivo celular, especialmente en materia de seguridad alimentaria.
El caso es que el resultado de esta actividad es un ecosistema en el que empresas como PARIMA, Eat Just o Vow, prueban sus tecnologías y construyen las bases de un nuevo modelo alimentario mundial. Un modelo que ya no se plantea como una hipótesis de futuro, sino como una realidad, que comienza a integrarse en la industria gastronómica, la distribución y el consumo, aunque cierto es que todavía se encuentra en fases iniciales y tiene una fuerte orientación hacia el segmento premium.
Podéis conocer todos los detalles a través de este artículo publicado en la página web de PARIMA.







