
Cuando éramos pequeños, el chocolate caliente no era una bebida: era un acontecimiento. Tenía esa espesura que casi se masticaba, el olor dulce del chocolate marcando la sonrisa y la certeza de que, con una taza entre las manos, el frío aflojaba. Da igual si era después del colegio, en una tarde de domingo o en vísperas de Reyes: el chocolate era un premio, una pausa, una forma sencilla de sentirse a salvo.
Luego llega la adolescencia y, con ella, el gusto por lo rápido: cafés, refrescos, bebidas frías, horarios imposibles. El chocolate caliente a veces se queda atrás, como se quedan atrás tantas cosas que asociamos a la infancia. Y, sin embargo, basta un invierno, una merienda con amigos, unos churros en el sitio de siempre o un roscón bien hecho para que vuelva con una fuerza inesperada. Porque no era sólo el dulzor: era el calor, el aroma, la compañía y esa sensación de ‘hoy es especial’.
En la edad adulta lo recuperamos con otra mirada. Ya no buscamos únicamente que sea espeso: buscamos que sea bueno, que sepa a chocolate de verdad y que encaje con lo que nos apetece ese día. Y ahí aparecen las posibilidades: hacerlo con tableta (negra, con leche, con distintos porcentajes) para un sabor más redondo, o tirar de cacao en polvo para una versión más intensa y directa, incluso más ligera si la queremos bebible.
En este recetario tenéis cinco recetas de chocolate caliente, desde el clásico chocolate a la taza, de cuchara, hasta el tarro exprés, para que elijáis según el momento: roscón, churros o simplemente el placer de volver a una taza que sigue teniendo algo de hogar.
👩🍳 Chocolate caliente a la antigua

Esta receta aparece en la última edición del Larousse Gastronomique en español. No es el chocolate espeso de cuchara: aquí el protagonismo lo tiene el chocolate negro, la emulsión y una espuma ligera. Es una manera deliciosa de tomar un chocolate caliente más bebible, especialmente si te gusta el sabor intenso del cacao.
Ingredientes (4 comensales)
125 gramos de chocolate negro (67% de cacao)
1/2 litro de agua
50 gramos de azúcar en polvo o azúcar caster
25 gramos de cacao en polvo (puede ser desgrasado)
Elaboración
Pica el chocolate con un cuchillo para facilitar que después se funda con el líquido caliente y ponlo en un recipiente apropiado, donde puedas verter el agua.
Pon en un cazo el agua con el azúcar y llévalo a ebullición. Incorpora el cacao en polvo y bate con varillas (o con batidor de chocolate si tienes). Cuando vuelva a romper a hervir, retira el cazo del fuego.
Vierte el agua chocolateada en tres veces sobre el chocolate picado, removiendo desde el centro hacia afuera y haciendo círculos concéntricos cada vez más grandes. Para espumar el chocolate, bate con la batidora eléctrica durante cinco minutos. Sírvelo inmediatamente. Si quieres redondearlo, puedes ajustar el dulzor al final o añadir un toque de canela o vainilla.
👩🍳 Chocolate caliente (clásico con leche, canela y vainilla)

El chocolate a la taza de toda la vida, con la densidad que tú decidas: más de cuchara o más bebible. Aquí la clave es usar un buen chocolate (en torno al 70% de cacao) y batir bien al añadir el espesante para que quede sedoso.
Ingredientes (4–6 comensales)
750 ml de leche
125 gramos de chocolate al 70%
50 gramos de azúcar
1 c/p de canela
50 gramos de Maizena
4 c/s de nata montada
vainilla
Elaboración
Pon la leche con el azúcar y la canela en un cazo y llévala a ebullición. Funde el chocolate al baño maría o en el microondas en tandas cortas (de 30 segundos), retirándolo antes de que se funda totalmente: el calor residual y la cuchara terminan el trabajo sin pasarlo de temperatura.
Vierte un vaso de leche sobre el chocolate fundido y mezcla bien. Traslada esa mezcla al cazo con el resto de la leche y cocina a fuego lento, removiendo.
Para espesar, añade la Maizena y deja cocer unos minutos, batiendo enérgicamente con varillas hasta que espese. Ajusta el punto a tu gusto: si lo quieres más denso, deja cocer un poco más; si lo quieres más ligero, añade un chorrito de leche al final.
Sirve en taza o vaso. Mezcla la vainilla con la nata (al gusto) y añade una cucharada sobre el chocolate caliente.
👩🍳 Chocolate a la taza casero, fácil y rápido

Este es el chocolate «comodín» de 10 minutos: sabor limpio a chocolate (sin especias), textura regulable y una fórmula base que no falla. La clave está en disolver bien la Maizena, batir sin parar cuando entra el chocolate y ajustar el espesor al final.
Ingredientes
500 gramos de leche
30 gramos de Maizena
50 gramos de azúcar
100 gramos de chocolate al 70%
Elaboración
Disuelve la Maizena en un poco de leche fría, removiendo hasta que quede homogénea. Pon el resto de la leche en un cazo con el azúcar y llévalo al fuego, moviéndolo de vez en cuando para que no se agarre al fondo. Trocea el chocolate lo más pequeño posible.
Cuando la leche esté a punto de hervir, incorpora la leche con la Maizena y añade el chocolate picado. Bate sin parar con varillas para que el chocolate se funda y se integre bien. En cuanto rompa a hervir, empezará a espesar: baja el fuego y sigue batiendo hasta conseguir el punto que te gusta. Si lo prefieres más denso, deja cocer un poco más; si lo quieres más ligero, ajusta con un chorrito extra de leche. Al servir, puedes rematar con una pizca de canela o una pizca mínima de sal para potenciar el sabor.
👩🍳Chocolate caliente con mantequilla de cacahuete en tarro

Versión exprés para cuando apetece algo caliente ya: se hace en tarro, al microondas, y queda un chocolate bebible, cremoso y con un punto goloso gracias a la mantequilla de cacahuete. Lo importante es picar fino el chocolate y agitar bien para que emulsione.
Ingredientes
200 gramos de bebida vegetal (o leche)
2 onzas de chocolate negro al 85% (o el chocolate que se prefiera)
1 c/s de cacao puro en polvo (opcional)
2 c/s de mantequilla de cacahuete
endulzante al gusto (opcional)
Elaboración
Pon en un tarro apto para microondas la leche o bebida vegetal. Trocea el chocolate y añádelo. Incorpora el cacao en polvo si lo vas a usar y agrega la mantequilla de cacahuete.
Calienta el tarro en el microondas durante un minuto y medio o dos (depende de la potencia y del tarro). Retíralo con cuidado, ciérralo y agita enérgicamente hasta que el chocolate y la mantequilla queden completamente fundidos e integrados. Prueba y, si lo necesitas, endulza al gusto.
👩🍳 Chocolate caliente con crema de cacao (truco del tarro)

Más que una receta cerrada, es un truco para apurar un tarro de crema de cacao y convertirlo en una taza de chocolate caliente. La clave es dejar una cucharada generosa dentro, añadir leche muy caliente y agitar: sale un chocolate suave y muy agradecido.
Ingredientes (orientativos)
1 tarro con restos de crema de cacao (mejor si queda una cucharada generosa)
leche muy caliente (o agua), cantidad al gusto
opcional: nata montada o marshmallows
Elaboración
Deja en el tarro una cucharada generosa de crema de cacao. Añade leche muy caliente, cierra con la tapa y agita enérgicamente. Si la crema está muy pegada a las paredes, ayuda primero con una cucharilla o espátula y vuelve a agitar hasta que el líquido quede bien chocolateado.
Puedes beberlo en el propio tarro, pero lo más agradable es servirlo en una taza o vaso limpio. Si te apetece, remata con una cucharada de nata montada.
Si me preguntas cuál es mi favorito, no dudo: chocolate bien espeso, de los que admiten roscón sin pedir perdón y acaban convirtiéndose en postre. Primero mojas, luego repites… y al final te quedas con la cuchara para apurar lo que queda en el fondo de la taza.
¡¡¡Buena cocina y buen provecho!!!








