Frambuesa

Rubus idaeus

La frambuesa es el fruto de un arbusto de la familia de las rosáceas, del género Rubus que comprende varias especies de los denominados frutos rojos, como las moras, las zarzamoras… si hablamos de las frambuesas podemos mencionar varias especies, pero la que hoy nos ocupa es la frambuesa roja (Rubus idaeus), de la que también se conocen distintas variedades obtenidas de la hibridación en busca de la mejora de la calidad y la producción.

El frambueso es un arbusto perenne nativo de Europa y el norte de Asia, crece en espacios abiertos de bosques y su floración es bienal. Su cultivo está muy extendido, pues la fruta es muy apreciada por sus propiedades nutritivas y por sus cualidades culinarias y organolépticas, aunque es una baya muy delicada, la frambuesa debe recolectarse madura, cuando ha perdido acidez y predomina el sabor dulce, pero son muy perecederas.

La frambuesa es una polidrupa, es decir, un fruto compuesto de pequeños frutos o pequeñas drupas (acompañadas de un ‘pelo’) que se insertan en un mismo receptáculo, en este caso con forma casi cónica. Su cosecha se realiza en verano y principios de otoño, cuando madura es muy fácil de recolectar aunque haya que hacerlo con delicadeza, fácilmente se desprende del pedúnculo, dejando a la vista la cavidad interior. Una vez recolectadas no conviene lavarlas, se conservarán mejor, su limpieza debe realizarse justo antes de consumirlas.

La frambuesa fresca la podemos conservar en el frigorífico uno o dos días, dependiendo de cómo estén al comprarlas, lo recomendable es adquirirlas para consumirlas el mismo día, y seleccionando bien las bayas, que tengan un color intenso y aspecto aterciopelado, estén firmes y voluptuosas, si se presentan blandas o con algunas zonas de otro color, aplastadas por su mala manipulación o envasado, mejor dejarlas.

Esta fragilidad del fruto hace que tanto frambuesas como otros frutos rojos se encuentren con más facilidad congelados, son frutas que congelan muy bien, aunque hay que hacerlo con ciertos cuidados para que conserven su forma y al descongelarlas se presenten en buenas condiciones. Podemos congelar nuestras frambuesas frescas después de lavarlas y secarlas cuidadosamente con papel de cocina, lo ideal es no amontonarlas, ponerlas en un recipiente en una sola capa. Una vez congeladas se podrán pasar a un recipiente o bolsa con mayor cantidad de fruta sin que se estropeen.

La textura de la frambuesa es carnosa y muy fina, casi se funde en el paladar, y es una fruta muy perfumada. Son muy versátiles en la cocina, ideales para todo tipo de postres, frescas o cocinadas, muy habitual su consumo en mermeladas, helados y distintas recetas de repostería. También combina muy bien en platos salados, desde una vinagreta hasta un puré o coulis que aderece una carne o pescado.

Sobre sus cualidades nutricionales podemos destacar su contenido en antocianinas es menor que en las frambuesas negras o azules, pero la frambuesa roja es rica en vitamina C, manganeso y fibra, aporta además otras vitaminas y minerales, ácido fólico, riboflavina, magnesio, potasio… es además una fruta de bajo aporte calórico, unas 40 kcal. por cada 100 gramos. La frambuesa es una fruta elegante, golosa y saludable, interesante incluirla en la dieta.

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