Comida rápida y productos químicos: qué riesgos esconden los alimentos y sus envases

La presencia de comida rápida y productos químicos en la alimentación habitual genera una creciente preocupación por comprender qué riesgos esconden los alimentos y sus envases tras la migración de ftalatos, aditivos o PFAS. Diversos estudios señalan qué vacíos regulatorios, tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea, dificultan conocer el impacto real de la exposición acumulada a estas sustancias.

Comida rápida y productos químicos

La comida rápida y los productos químicos que pueden estar presentes tanto en los alimentos como en sus envases, se han convertido en un motivo de preocupación para investigadores y organizaciones dedicadas a la seguridad alimentaria. Hamburguesas, pizzas, nuggets, burritos, patatas fritas y bebidas pueden contener determinados aditivos y conservantes cuyo uso genera debate, mientras que los materiales utilizados para envolver o transportar estos productos también pueden integrar sustancias capaces de migrar a los alimentos. Los estudios realizados en Estados Unidos y Europa ponen el foco, sobre todo, en la necesidad de conocer mejor estas sustancias y de establecer controles más estrictos.

Según el Environmental Working Group (EWG), una organización sin ánimo de lucro dedicada a la protección de la salud humana y del medio ambiente, uno de los principales problemas del sistema actual radica en el proceso de autorización de ciertos productos químicos utilizados en los alimentos en Estados Unidos. La legislación vigente permite que una sustancia sea clasificada como «Generalmente Reconocida como Segura» (GRAS, por sus siglas en inglés) bajo la autodeterminación de las propias empresas, lo que evita que el ingrediente deba pasar obligatoriamente por una revisión exhaustiva y previa por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

Según un análisis publicado por EWG en 2025, desde el año 2000 las empresas de alimentación y de productos químicos presentaron ante la FDA sólo diez solicitudes para aprobar nuevas sustancias, mientras que 863 nuevos productos químicos fueron introducidos mediante notificaciones GRAS, lo que representa el 98,8% de los nuevos productos químicos analizados. EWG advierte además que el porcentaje podría ser incluso mayor, ya que la notificación a la FDA dentro de este procedimiento es de carácter voluntario.

EWG analizó los menús de doce grandes cadenas de comida rápida estadounidenses, encontrando al menos una sustancia incluida en su denominada Dirty Dozen (lista de 12 sustancias químicas presentes en alimentos que EWG considera especialmente preocupantes por sus posibles efectos sobre la salud) en prácticamente todos ellos a excepción del chipotle. Entre las cadenas analizadas se encontraban McDonald’s, Burger King, KFC, Subway, Taco Bell, Wendy’s, Domino’s y Pizza Hut. El análisis no pretende representar todos los alimentos de cada establecimiento, ya que la información disponible sobre ingredientes no siempre es completa, pero sí ofrece una imagen de algunos de los productos químicos que se utilizan habitualmente.

Entre los aditivos destacados aparecen los colorantes alimentarios artificiales, especialmente habituales en las bebidas de sabores, refrescos, limonadas y batidos. También aparece el nitrito de sodio utilizado como conservante en carnes procesadas como salchichas, jamón y pepperoni. El dióxido de titanio figura también entre las sustancias señaladas por EWG, mientras que edulcorantes artificiales como el aspartamo y la sucralosa son frecuentes en bebidas sin azúcar. Otro compuesto mencionado es el TBHQ, un conservante utilizado en determinados alimentos de cadenas de pizza.

La guía Dirty Dozen de EWG incluye doce sustancias que la organización considera especialmente preocupantes, y entre ellas figuran el bromato de potasio, el propilparabeno, el BHA, el BHT y el dióxido de titanio. La propia guía advierte de que miles de sustancias químicas están permitidas en los alimentos comercializados en Estados Unidos.

Envases de comida rápida

Sin embargo, hay que interpretar estos datos correctamente, y es que la presencia de un aditivo no significa automáticamente que consumir un alimento concreto vaya a provocar una enfermedad, ya que el riesgo depende de factores como la sustancia, la cantidad, la frecuencia de exposición y las características de cada persona. El principal debate planteado por estas investigaciones está relacionado con la evaluación de seguridad, la transparencia y la exposición acumulada.

Otra investigación publicada en el año 2021 en la revista científica Journal of Exposure Science & Environmental Epidemiology estudió la presencia de ftalatos y nuevos plastificantes en alimentos procedentes de cadenas de comida rápida estadounidenses. Los investigadores analizaron 64 productos y encontraron DnBP (ftalato de dibutilo) en el 81 % de las muestras y DEHP (ftalato de di(2-etilhexilo)) en el 70 % de las muestras. Además, el 86 % contenía DEHT (tereftalato), plastificante utilizado como alternativa a algunos ftalatos.

Los resultados del citado estudio son relevantes porque los ftalatos pueden estar relacionados con materiales utilizados durante el procesamiento, manipulación y envasado de los alimentos. El estudio señalaba que los alimentos que contenían carne tenían, en general, mayores concentraciones de algunos de estos compuestos. Los burritos de pollo y las hamburguesas con queso destacaron por sus niveles de DEHT, mientras que las pizzas de queso presentaron los niveles más bajos de la mayoría de los productos químicos estudiados.

Los investigadores también recuerdan que algunos ftalatos han sido restringidos o eliminados progresivamente y sustituidos por otros plastificantes. El problema es que disponer de menos información sobre determinadas sustancias de reemplazo, dificulta conocer plenamente sus posibles efectos a largo plazo.

Pero la preocupación no se limita a lo que contiene la comida; los envases utilizados para mantener la grasa y la humedad alejadas del papel o el cartón han sido objeto de numerosos estudios por la posible presencia de sustancias perfluoradas, conocidas como PFAS. En esta investigación publicada en 2017, se analizaron 327 muestras de envases y envoltorios procedentes de 27 cadenas de comida rápida y restaurantes locales de cinco regiones de Estados Unidos. El 40% de las muestras dio positivo en flúor, un indicador utilizado para identificar la posible presencia de compuestos fluorados. Entre los materiales analizados había envoltorios de hamburguesas y sándwiches, bolsas para patatas fritas, cajas de pizza y envases para productos de repostería.

Una cuestión especialmente importante es la migración o lixiviación, es decir, los alimentos actúan como disolventes con algunos elementos químicos integrados en los envases, lo que provoca su integración en el producto de consumo. Determinadas sustancias presentes en los materiales que están en contacto con los alimentos pueden pasar al producto, y factores como la temperatura y el tiempo de contacto pueden influir en esa migración.

Productos químicos que migran a los alimentos a través de los envases

El problema tampoco se limita a Estados Unidos, recordemos las críticas de la organización europea de consumidores BEUC a la legislación comunitaria sobre materiales en contacto con los alimentos. Hay que destacar que hasta un 86% de los consumidores europeos manifiesta preocupación por los productos químicos presentes en los envases alimentarios. En investigaciones realizadas por esta organización, se detectaron sustancias fluoradas en envases de comida rápida utilizados en países como España, Italia, Bélgica y Portugal. Algunas de estas sustancias pueden migrar desde el envase al alimento, especialmente cuando existen condiciones que favorecen esa transferencia.

BEUC planteaba, entre otras medidas, reducir los límites de migración de sustancias hacia los alimentos, aplicar un enfoque preventivo frente a compuestos con propiedades cancerígenas o mutagénicas, exigir documentación que demuestre la seguridad de las mezclas químicas y reforzar los controles e inspecciones. También consideraba importante promover alternativas al plástico, pero asegurándose de que esos nuevos materiales sean realmente seguros.

Las investigaciones analizadas no justifican concluir que toda la comida rápida sea peligrosa ni que una comida ocasional vaya a causar un problema de salud. Lo que sí ponen de manifiesto es una cuestión más amplia: que los consumidores pueden estar expuestos a numerosas sustancias químicas procedentes tanto de los alimentos como de los materiales que entran en contacto con ellos, y en algunos casos todavía existen dudas sobre sus efectos acumulativos o sobre la seguridad de determinadas sustancias de sustitución.

Por eso, más que convertir cada comida en un ejercicio de investigación química, la recomendación más razonable es reducir el consumo habitual de productos ultraprocesados y priorizar una alimentación variada basada en alimentos frescos o mínimamente procesados. También, cuando sea posible, resulta útil consultar las listas de ingredientes y la información nutricional.

En definitiva, el debate sobre los productos químicos presentes en la comida rápida no consiste únicamente en señalar determinados aditivos como ha hecho Environmental Working Group, también plantea preguntas sobre la transparencia, la evaluación científica, la regulación y el control. Mientras las autoridades continúan revisando estas cuestiones, conocer qué sustancias pueden estar presentes permite tomar decisiones alimentarias más informadas.

Crédito imágenes | Depositphotos.com

Gastronomía y Cia - Mar Gavilán y Javier Muniesa

Mar Gavilán y Javier Muniesa

En 2005, fundamos el primer blog gastronómico colaborativo en España, que rápidamente se convirtió en un referente en el ámbito gastronómico. En 2008, dimos un paso adelante y creamos Gastronomía & Cía de manera independiente. Para nosotros, ha sido un sueño hecho realidad combinar nuestras pasiones por la gastronomía, la creatividad y la divulgación. Ahora nuestro objetivo es inspirar, informar, deleitar y conectar con todos los entusiastas de la cocina.

Deja una respuesta

Los comentarios en esta página están moderados, no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita, por favor, las descalificaciones personales, los comentarios maleducados, los ataques directos o ridiculizaciones personales, o los calificativos insultantes de cualquier tipo, sean dirigidos al autor de la página o a cualquier otro comentarista. Estás en tu perfecto derecho de comentar anónimamente, pero por favor, no utilices el anonimato para decirles a las personas cosas que no les dirías en caso de tenerlas delante. Intenta mantener un ambiente agradable en el que las personas puedan comentar sin temor a sentirse insultados o descalificados. No comentes de manera repetitiva sobre un mismo tema, y mucho menos con varias identidades (astroturfing) o suplantando a otros comentaristas. Los comentarios que incumplan esas normas básicas serán eliminados.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

INFORMACIÓN BÁSICA SOBRE PROTECCIÓN DE DATOS:

Responsable: Gastronomía & Cía
Finalidad: Gestión de suscripciones al blog y moderación de comentarios
Legitimación: Consentimiento del interesado
Destinatarios: No se comunicarán los datos a terceros, salvo por una obligación legal.
Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos, como se explica en la información adicional.
Información adicional: Puede consultar la información detallada sobre la protección de datos aquí.