Maíz dulce: propiedades, calorías, tipos y cómo utilizarlo en la cocina

El maíz dulce es un ingrediente práctico, versátil y nutritivo que puede disfrutarse en conserva, congelado o en mazorca. Descubre qué variedades se utilizan, por qué su sabor cambia según el formato, qué nutrientes aporta y por qué no es un alimento que deba excluirse de una dieta equilibrada.

Maíz dulce

Desde hace mucho tiempo, el maíz dulce es un ingrediente habitual en nuestra despensa. Lo utilizamos sobre todo en ensaladas porque nos gusta su sabor, su textura y el contraste que aporta al plato.

Generalmente compramos maíz dulce en conserva. Hay muchas marcas y también diferencias apreciables entre ellas, tanto en el sabor como en la textura, el tamaño y la presentación de los granos. Algunas conservas ofrecen un maíz firme y entero; otras contienen granos más blandos, rotos o excesivamente dulces. Por eso conviene revisar la lista de ingredientes y elegir productos elaborados principalmente con maíz, agua y, en su caso, una cantidad moderada de sal.

También hemos probado el maíz dulce congelado. Su sabor suele resultar algo menos dulce que el de algunas conservas, aunque esto depende de la variedad, el grado de maduración y el procesado. Su principal inconveniente es que necesita descongelarse o cocinarse antes de consumirlo, de modo que no siempre resulta tan práctico como abrir una lata y escurrirla.

Otra posibilidad es comprar el maíz tierno en mazorca, fresco o cocido y envasado al vacío. Este es el que solemos utilizar para cocinar a la parrilla o a la plancha, acompañado de mantequilla, sal y, en ocasiones, especias picantes. También se puede desgranar la mazorca para incorporar los granos a ensaladas, salteados, sopas, guisos o arroces.

Qué es el maíz dulce

El maíz dulce pertenece a un grupo de variedades de maíz seleccionadas por su mayor contenido natural en azúcares. Se cosecha cuando los granos todavía están tiernos e inmaduros, antes de que buena parte de esos azúcares se transforme en almidón.

No debe confundirse con otras variedades cultivadas para obtener harina, sémola, maíz frito o palomitas. Aunque todas pertenecen a la misma especie, se seleccionan y cultivan variedades distintas según el uso culinario o industrial al que se destinan. El maíz palomero, por ejemplo, posee unas características concretas que permiten que el grano reviente al calentarse.

El maíz dulce en conserva ya está cocido y listo para comer. Puede añadirse directamente a una ensalada después de escurrirlo, aunque también admite otras preparaciones: guisos, arroces, salteados, tortillas, sopas, cremas o rellenos.

El congelado suele necesitar una cocción breve, mientras que las mazorcas frescas pueden hervirse, cocinarse al vapor, asarse, prepararse a la parrilla o dorarse en una sartén.

Mazorcas de maíz

El sabor dulce del maíz

El dulzor del maíz procede de los azúcares que contiene de forma natural. Su sabor y su textura dependen de la proporción entre azúcares, almidón y otros polisacáridos, que varía según la variedad, el grado de maduración y las condiciones de conservación.

Después de la cosecha, parte de los azúcares del maíz fresco se va transformando progresivamente en almidón. Por eso pierde dulzor y ternura cuando no se conserva adecuadamente o pasa demasiado tiempo almacenado.

La diferencia de sabor entre un maíz en conserva y otro congelado no significa necesariamente que el primero contenga azúcar añadido. Muchas conservas se elaboran únicamente con maíz, agua y sal. Aun así, siempre es recomendable consultar la lista de ingredientes, porque la composición cambia de una marca a otra.

¿Es muy calórico?

Existe la idea de que el maíz dulce es un alimento muy calórico y que conviene evitarlo, pero no es así. Su aporte energético suele situarse alrededor de las 80 o 90 kilocalorías por cada 100 gramos, aunque puede variar según el producto y el método de preparación.

Contiene más hidratos de carbono que hortalizas como el calabacín, el pepino o la lechuga, pero eso no lo convierte en un alimento que deba excluirse de una dieta equilibrada. La cantidad consumida, la frecuencia y el conjunto del plato son mucho más importantes que valorar un ingrediente de forma aislada.

Las personas que necesitan controlar su glucemia pueden tener en cuenta la ración y el contenido total de hidratos de carbono de la comida, pero no tienen por qué prescindir del maíz. Puede formar parte de una alimentación variada si se ajusta la cantidad a las necesidades individuales.

Tampoco hay motivo para eliminarlo automáticamente de una alimentación orientada a perder peso. Como sucede con cualquier alimento, importan la cantidad, la forma de cocinarlo y los ingredientes con los que se acompaña. Una mazorca cubierta de mantequilla y salsas no tiene el mismo valor energético que unos granos de maíz añadidos a una ensalada.

Qué nutrientes aporta

El maíz dulce proporciona hidratos de carbono, algo de fibra, pequeñas cantidades de proteínas y distintos micronutrientes. Puede aportar folatos, vitamina C, potasio, magnesio y otros minerales, aunque las cantidades varían según la variedad, el estado de maduración y el procesado.

Las variedades amarillas contienen carotenoides, entre ellos luteína y zeaxantina, pigmentos responsables de buena parte de su color. Estos compuestos también están presentes en la mácula de la retina y se estudian por su papel dentro de una alimentación variada relacionada con la salud ocular.

Esto no significa que el maíz, por sí solo, prevenga enfermedades o produzca un beneficio concreto, pero sí que puede contribuir a la diversidad de nutrientes y compuestos vegetales de la dieta.

Un ingrediente con muchas posibilidades

El maíz dulce es práctico, versátil y fácil de incorporar a numerosas recetas. Funciona bien en ensaladas, salteados, arroces, sopas, cremas, guisos, tortillas, rellenos y platos a la parrilla.

En conserva resulta especialmente cómodo para improvisar una comida; congelado permite tenerlo siempre disponible; y en mazorca ofrece una textura y un sabor muy agradables cuando se cocina directamente al fuego.

Como ocurre con otros ingredientes cotidianos, merece la pena elegir un producto de buena calidad, leer la etiqueta y probar distintos formatos hasta encontrar el que mejor se adapte a cada receta. El maíz dulce puede formar parte sin problemas de una alimentación variada y equilibrada, además de aportar color, textura y un sabor muy reconocible a los platos.

Crédito imágenes | Depositphotos.com

Gastronomía y Cia - Mar Gavilán y Javier Muniesa

Mar Gavilán y Javier Muniesa

En 2005, fundamos el primer blog gastronómico colaborativo en España, que rápidamente se convirtió en un referente en el ámbito gastronómico. En 2008, dimos un paso adelante y creamos Gastronomía & Cía de manera independiente. Para nosotros, ha sido un sueño hecho realidad combinar nuestras pasiones por la gastronomía, la creatividad y la divulgación. Ahora nuestro objetivo es inspirar, informar, deleitar y conectar con todos los entusiastas de la cocina.

3 comentarios

  • takag - agosto 26, 2009 - 18:41
    #1

    Siii, a mi me encanta el maíz dulce! En Venezuela amamos el maíz, y hasta le ponemos granitos de maíz dulce a los hot dogs jijiji

    Está muy bueno con las pastas… y si es la mazorca hervida con mantequilla está buenísima!

    Responder
  • VelSid - septiembre 1, 2009 - 00:39
    #2

    Estamos de acuerdo Takag, y cómo se echa de menos si alguna vez te quedas sin maíz dulce justo antes de cocinar o añadirlo a la ensalada…

    Responder
  • mary tovar - marzo 9, 2016 - 03:04
    #3

    Me gustaria saber como se hace o prepara el maiz dulce

    Responder

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