Alficoz

Pepino serpiente, melón serpiente, pepino armenio, cohombro...

El alficoz es el fruto de una planta herbácea de la familia de las Cucurbitáceas, como el melón o el pepino, ambos del género Cucumis. Viendo la fotografía es fácil que el alficoz se relacione directamente con el pepino (Cucumis sativus), pero no son la misma especie, es más, pertenece al género del melón (Cucumis melo).

El alficoz es, por lo tanto, un melón del grupo flexuoso, es fino, largo y retorcido. Dadas sus características, se conoce con otros nombres como melón serpiente, pepino serpiente, cohombro, pepino fino, alpicoz, alficòs, pepino armenio… en otros países además se conoce como kakri (en la India), feggous (en Marruecos) o acur (en Turquía).

Aunque no se puede encontrar en todo el país, el alficoz es un alimento con mucho arraigo en la Comunidad Valenciana, concretamente en Alicante, por ello no sorprende que también se encuentre en ocasiones que se habla del pepino alicantino. Allí fue donde nosotros lo encontramos, en el Mercado Central de Alicante, buena parte de las paradas de frutas y verduras ofrecen alficoces en esta época, pues se trata de una fruta de verano.

Los alficoces son finos y largos, como ya hemos mencionado, los hay más o menos retorcidos, las piezas enteras son flexibles, lo que en un principio puede provocar la percepción de que su textura será blanda, pero una vez que se corta en rodajas, siendo así su forma habitual para consumo, disponemos de un bocado crujiente, como el que puede ofrecer el pepino o el melón.

Pero a diferencia de éstos, el alficoz no se conserva en su mejor momento de consumo por un prolongado tiempo, este fruto debe seleccionarse, a la hora de comprarlo, cuando presenta un color verde clarito. Una vez recolectado su evolución continúa y va oscureciéndose, esto es señal de que no son recién recolectados y empiezan a pasarse.

Su piel es rugosa, con surcos y con algo de vellosidad, no obstante, se suele consumir con piel tras su lavado, quedando una piel fina que apenas se aprecia en su degustación. Su interior es crujiente y de tono más claro, en el centro de la pulpa se concentran las semillas, pero la mejora vegetal natural hace que estas semillas casi sean inapreciables.

El alficoz suele consumirse en ensaladas o utilizarse para la elaboración de encurtidos, es otro de los factores que hacen relacionar este fruto con el pepino, pero su sabor es más suave, igual que su digestión. Como podéis imaginar, nos trajimos alficoces de nuestras vacaciones en Alicante, y posiblemente realicemos algunas recetas con ellos para compartirlas con vosotros, aunque básicamente se pueden incluir en cualquier ensalada o plato de verano.

Nutricionalmente hablando son interesantes, aunque se componen principalmente por agua, y su aporte calórico ronda las 30 kcal. por cada 100 gramos, los alficoces proporcionan fibra, potasio, magnesio, calcio y hierro, entre otros minerales, además de vitaminas C y B.

Si no conocéis el alficoz y tenéis oportunidad de hacerlo, probadlo en ensaladas, pero antes, sin aderezo alguno, hay que apreciar su suavidad y tersura.

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