Banco Mundial de Germoplasma de Olivo

El Banco Mundial de Germoplasma de Olivo es un proyecto que se inició en la década de los 70 y en el que se debían contemplar todas las variedades de olivo que se cultivan, se trata de la mayor colección de plantas de olivo vivas que existen actualmente en el mundo. Hay que decir que se trata de un proyecto de gran importancia que permite evitar la pérdida irreversible de muchas de las variedades de olivo que antaño se cultivaran y que la estandarización casi logra extinguir.

Actualmente, el mercado español está dominado principalmente por tres tipos de aceite que representan el 95% de los olivos cultivados, una situación muy distinta a la que se contemplaba hace apenas 30 años, entonces contábamos con 24 variedades distintas.

Es una lástima que todo aquello que nos ha sido legado termine por desaparecer, es una de las graves consecuencias de la estandarización. Esta situación se da en muchos tipos de cultivo, podíamos poner por ejemplo la creación no hace mucho del Banco Mundial del Azafrán y las Especias cuyo propósito era el mismo que el del Banco Mundial de Germoplasma de Olivo.

Con el azafrán pasa lo mismo, se está perdiendo la diversidad genética a nivel mundial, siendo un grave problema contemplado por la Comisión Europea, de ahí que subvencionara la conservación de todas las especies existentes de azafrán. Mantener la riqueza gastronómica comienza por mantener la riqueza genética, cada vez son más las iniciativas que buscan salvar de la estandarización a determinados alimentos.

Pero volviendo al tema de la variedad de olivos, en nuestro país contamos con más de 300 variedades de olivos, muchas se encuentran en situación de abandono y a nivel local. Se realizan arranques de estas variedades para ser sustituidas por las que abastecen al mercado, principalmente se encuentran contempladas unas 10 variedades.

Pero, ¿por qué no se utilizan el resto de variedades?, ¿estos aceites son de peor calidad? En realidad tiene mucho que ver la productividad, la resistencia a determinadas enfermedades, la aclimatación a diferentes tipos de suelo, o la aptitud que presentan para la recogida de las olivas de forma mecánica. En resumidas cuentas, todo se encuentra sujeto a la producción y los márgenes económicos.

Muchas de las variedades sujetas a la extinción genética producen un gran aceite de oliva pero los costes de producción y las dificultades son superiores, otro ejemplo que recordamos, pero que en esta ocasión pertenece al reino animal, sería la vaca catalana. Se trata de una especie autóctona que está en vías de extinción, es un animal robusto capaz de afrontar el frío y es bastante más pequeña que las vacas tradicionales.

El hecho de que no proporcione la suficiente cantidad de leche o carne y que además no comience su ciclo reproductivo hasta los tres o cuatro años de edad, ha provocado que queden menos de 400 ejemplares y que se luche por la conservación de la especie, otro claro ejemplo de cómo la estandarización y el beneficio económico acaba con uno de los alimentos de antaño.
Por estas razones nos sentimos identificados con algunos puntos de la filosofía del movimiento Slow Food, que pretende recuperar aquellos alimentos en desuso por estas y otras causas.

En el mundo existen más de 2.000 variedades de olivos, un rico patrimonio resultante de los 6.500 años que se han dedicado a su cultivo, una variedad genética que no se debe perder.

Conservar la biodiversidad es enriquecer nuestra gastronomía y respetar el patrimonio alimentario que nos han legado, los bancos de germoplasma realizan una función tremendamente importante de conservación y también de mejora genética, ya que gracias a las reservas genéticas se pueden obtener otras de mayor valía.

El Banco de Germoplasma Mundial de Olivo (BGMO) ha dedicado su esfuerzo a recopilar todas esas variedades en desuso y actualmente alberga 700 genotipos de los cuales 450 ya están identificados. Además, cabe destacar el nuevo proyecto del que hablamos en Gastronomía & Cía, la mejora genética del olivo para obtener mejores aceites, una de las metas que se contemplan en el proyecto Oligen, el estudio para tratar de desvelar el genoma del olivo. Este proyecto permitirá como hemos dicho antes, obtener nuevas variedades con características específicas de mayor valor, rasgos de interés que pueden permitir una mayor producción en los cultivos y mejores aceites.

Vía | Diario de Córdoba
Más información | Oligen
Más información | Wikipedia

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