Estados Unidos tendrá que cambiar el etiquetado de los alimentos transgénicos antes de 2028

El etiquetado de los alimentos transgénicos en Estados Unidos afronta una nueva etapa después de que los tribunales invalidaran varios aspectos de la normativa federal. El USDA deberá revisar el tratamiento de determinados alimentos transgénicos ultraprocesados derivados de cultivos modificados genéticamente, así como el uso de códigos QR y otros sistemas digitales para informar al consumidor. Las disposiciones cuestionadas quedarán anuladas el 1 de enero de 2028, fecha para la que deberá haberse definido un sistema más accesible y jurídicamente válido.

Cambios en el etiquetado de alimentos transgénicos en Estados Unidos

El etiquetado de los alimentos transgénicos en Estados Unidos tendrá que cambiar. Una resolución dictada el 3 de agosto de 2026 ha fijado el plazo para anular tres disposiciones de la normativa federal que regula cómo se informa sobre los alimentos obtenidos mediante bioingeniería. La fecha señalada es el 1 de enero de 2028.

La decisión afecta a dos cuestiones fundamentales: la exclusión general de determinados alimentos e ingredientes altamente refinados cuando el material genético modificado no resulta detectable, y la posibilidad de proporcionar la información mediante un código QR o un sistema digital sin una alternativa verdaderamente accesible.

El cambio, sin embargo, no es inmediato. El tribunal no ha creado una nueva etiqueta ni ha establecido qué frase deberá aparecer en cada envase. Ha anulado de forma prospectiva varios apartados de la regulación y ha dejado al Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) la tarea de rehacerlos. Hasta que llegue la fecha indicada, las disposiciones actuales continúan vigentes.

Qué ha decidido exactamente el tribunal

La resolución procede del Tribunal Federal del Distrito Norte de California y cierra, por ahora, una larga discusión judicial sobre el National Bioengineered Food Disclosure Standard. Este es el sistema nacional obligatorio que Estados Unidos utiliza para informar de que un alimento es bioengineered o contiene ingredientes obtenidos mediante bioingeniería.

En la orden judicial del 3 de agosto de 2026, el juez James Donato establece que tres disposiciones concretas del Código de Regulaciones Federales quedarán anuladas el 1 de enero de 2028. El USDA había solicitado aplazar hasta 2029 la anulación de dos de ellas para disponer de más tiempo, pero el tribunal rechazó ese calendario.

La resolución no obliga simplemente a cambiar el diseño de una etiqueta. El USDA deberá revisar los criterios utilizados para determinar qué alimentos están sujetos a la obligación de informar y corregir el sistema de divulgación electrónica y por mensajes de texto.

El problema de los alimentos e ingredientes altamente refinados

Uno de los puntos más relevantes del litigio se refiere a productos como ciertos aceites, azúcares, jarabes o almidones obtenidos a partir de cultivos modificados genéticamente. Tras un proceso intenso de refinado, el material genético modificado puede no resultar detectable mediante los métodos de análisis utilizados.

La normativa del USDA equiparó esa falta de detección con la ausencia de material genético modificado y dejó estos productos, de forma general, fuera de la definición reglamentaria de alimento bioengineered. El Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito concluyó en octubre de 2025 que esa interpretación partía de una premisa jurídica incorrecta: que algo no sea detectable no significa necesariamente que no esté presente.

Conviene precisar la terminología. En este contexto jurídico se habla de highly refined foods, es decir, alimentos o ingredientes altamente refinados. No corresponde identificarlos automáticamente como alimentos ultraprocesados, ya que el grado de refinado de un ingrediente y la clasificación de un producto como ultraprocesado responden a criterios distintos.

Según el Center for Food Safety, una de las organizaciones demandantes, los ingredientes derivados de cultivos modificados genéticamente que han sido sometidos a un elevado grado de procesamiento representan alrededor del 70 % de los ingredientes de este tipo utilizados en la alimentación estadounidense. Se trata de una estimación aportada por la organización, no de un dato establecido por la resolución judicial.

El tribunal de apelaciones consideró ilegal la justificación utilizada por el USDA, pero no estableció que todos los productos altamente refinados deban llevar necesariamente la futura indicación. La legislación concede a la agencia cierto margen para determinar qué cantidades de una sustancia obtenida mediante bioingeniería hacen que un alimento quede incluido en el sistema. El USDA deberá ejercer esa potestad con una fundamentación jurídica y técnica adecuada.

Información en el etiquetado de alimentos modificados genéticamente

Por qué los códigos QR tampoco resolvieron el problema

La otra parte del conflicto se centra en la posibilidad de facilitar la información exclusivamente mediante códigos QR, enlaces electrónicos o mensajes de texto, en lugar de mostrar directamente en el envase una frase o un símbolo.

La ley aprobada en 2016 contemplaba los sistemas digitales, pero también ordenó estudiar si los consumidores podían acceder a ellos durante una compra normal. El análisis encargado por el USDA detectó dificultades relacionadas con la disponibilidad de teléfonos adecuados, la conexión a internet, el conocimiento de los códigos QR y la situación de consumidores mayores, con menos recursos o residentes en zonas rurales.

Pese a esos resultados, la regulación de 2018 mantuvo el enlace electrónico como una opción independiente y añadió los mensajes de texto como otra alternativa separada. En 2022, el tribunal de distrito consideró que esta solución no cumplía la obligación legal de proporcionar opciones adicionales y comparables que corrigieran los problemas de acceso detectados. No obstante, devolvió las disposiciones al USDA sin anularlas, por lo que continuaron aplicándose.

En 2025, el Tribunal de Apelaciones confirmó que esas normas eran ilegales y concluyó que el tribunal inferior se había equivocado al dejarlas vigentes indefinidamente mientras el USDA preparaba una sustitución. Ordenó establecer una anulación prospectiva que permitiera organizar la transición sin exigir la retirada inmediata de millones de etiquetas.

La resolución de agosto de 2026 fija finalmente esa fecha. A partir del 1 de enero de 2028, las actuales disposiciones sobre enlaces digitales y mensajes de texto dejarán de tener validez. Esto no significa necesariamente que desaparezcan los códigos QR, sino que no podrán seguir funcionando bajo el sistema actual como única vía de acceso a la información. La futura regulación deberá ofrecer una solución que responda a los problemas de accesibilidad señalados por los tribunales.

Cómo se llegó a la normativa federal de 2016

La discusión sobre el etiquetado transgénico en Estados Unidos se remonta a varias décadas. En 2012, 55 miembros del Congreso solicitaron a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) que revisara su política sobre estos productos y estableciera un sistema de identificación específico.

La reivindicación se planteaba principalmente como una cuestión de información. Etiquetar un alimento no equivale a declarar que sea seguro o inseguro; permite conocer el procedimiento utilizado para obtenerlo y tomar una decisión de compra a partir de ese dato.

En 2016, el Congreso aprobó finalmente la primera legislación federal estadounidense que establecía un sistema nacional obligatorio de divulgación de los alimentos modificados genéticamente. La medida pretendía evitar que cada estado aprobara requisitos diferentes y se formara un mosaico de normas difícil de aplicar a escala nacional.

El USDA desarrolló la ley mediante una regulación final publicada en diciembre de 2018. El sistema pasó a ser plenamente obligatorio el 1 de enero de 2022 y actualmente exige a fabricantes, importadores y determinados minoristas que informen sobre los alimentos sujetos a la norma. Según explica el propio Servicio de Comercialización Agrícola del USDA, las opciones vigentes incluyen texto, símbolo, enlace electrónico o digital y mensaje de texto.

La aprobación de una ley federal, por tanto, no puso fin a la controversia. Buena parte del debate se trasladó a la forma en la que el USDA definió los alimentos incluidos y a los medios admitidos para proporcionar la información.

Cultivos modificados genéticamente en Estados Unidos

La etiqueta estadounidense seguirá diciendo «bioengineered»

El litigio abordó también las palabras utilizadas en los envases. Las organizaciones demandantes defendían que expresiones como genetically modified, genetically engineered o las siglas GMO resultaban más conocidas para los consumidores que el término bioengineered elegido por el USDA.

En este punto, los tribunales dieron la razón a la Administración. El Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito consideró razonable utilizar de manera uniforme la palabra que aparece en la legislación aprobada por el Congreso. Por ello, la revisión pendiente no obliga a sustituir el término bioengineered por GMO o «genéticamente modificado».

Las empresas pueden añadir otras expresiones compatibles con la legislación, pero la indicación reglamentaria debe utilizar el término bioengineered. Esta diferencia explica también por qué en Estados Unidos se habla oficialmente de un sistema de disclosure o divulgación, aunque en español resulte más natural referirse al etiquetado o a la información alimentaria.

Qué ocurrirá hasta enero de 2028

La consecuencia inmediata de la última resolución es un calendario, no una nueva etiqueta. Las empresas no tienen que modificar ahora mismo todos sus envases y los consumidores seguirán encontrando durante este periodo las opciones previstas en la norma actual.

El USDA deberá elaborar una nueva reglamentación que sustituya las disposiciones anuladas antes de que la anulación sea efectiva. Tendrá que revisar el tratamiento de los alimentos altamente refinados, justificar los umbrales o criterios que adopte y crear un sistema de información que solucione los problemas asociados al uso exclusivo de herramientas digitales.

Todavía no conocemos el contenido exacto de esas futuras reglas. Por eso, no puede afirmarse que desde 2028 todos los alimentos derivados de cultivos modificados genéticamente llevarán una frase visible en el frontal o que desaparecerán por completo los códigos QR. Esas decisiones dependerán del nuevo proceso regulatorio, dentro de los límites fijados por la ley y por las sentencias.

Diez años después de la aprobación del sistema federal, el etiquetado transgénico estadounidense continúa pendiente de una solución definitiva. El tribunal ha señalado qué partes de la regulación no pueden mantenerse y cuándo dejarán de aplicarse. Ahora corresponde al USDA decidir cómo sustituirlas y garantizar que la información llegue al consumidor de una manera jurídicamente válida y realmente accesible.

Crédito imágenes | Depositphotos.com

Gastronomía y Cia - Mar Gavilán y Javier Muniesa

Mar Gavilán y Javier Muniesa

En 2005, fundamos el primer blog gastronómico colaborativo en España, que rápidamente se convirtió en un referente en el ámbito gastronómico. En 2008, dimos un paso adelante y creamos Gastronomía & Cía de manera independiente. Para nosotros, ha sido un sueño hecho realidad combinar nuestras pasiones por la gastronomía, la creatividad y la divulgación. Ahora nuestro objetivo es inspirar, informar, deleitar y conectar con todos los entusiastas de la cocina.

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