
La EFSA (Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea) ha advertido sobre el aumento de la listeriosis en Europa, concluyendo que se ha convertido en una de las principales preocupaciones en materia de seguridad alimentaria. A pesar de que se trata de una infección poco frecuente, su gravedad, su elevada tasa de hospitalización y su impacto sobre los segmentos más vulnerables de la sociedad, sitúan la listeriosis en el centro de la actualidad sanitaria europea.
Los últimos informes oficiales confirman que en un contexto de envejecimiento de la población y de los cambios en los hábitos de consumo, la listeriosis está lejos de ser un problema de poca importancia, recordemos que es una enfermedad zoonótica causada por la bacteria Listeria monocytogenes, que el año pasado provocó la mayor proporción de hospitalizaciones y muertes entre todas las enfermedades de transmisión alimentaria en la UE.
Así se concluye en el último Informe One Health sobre zoonosis en la Unión Europea, que ha sido elaborado conjuntamente por la EFSA y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC). Los datos de este informe son contundentes, se apunta que aproximadamente 7 de cada 10 personas infectadas por Listeria monocytogenes necesitaron hospitalización, y una de cada 12 falleció como consecuencia de esta enfermedad. Los expertos comentan que estas cifras contrastan con la baja incidencia de la enfermedad, en comparación con otras infecciones alimentarias como la salmonelosis o la campilobacteriosis, que son mucho más frecuentes pero generalmente son menos letales.
¿Por qué están aumentando los casos de listeriosis en Europa?
La EFSA y el ECDC coinciden al afirmar que el incremento sostenido de casos en los últimos años, no se asocia a un único motivo. Por un lado el envejecimiento de la población europea juega un papel importante, ya que las personas mayores tienen un sistema inmunitario más vulnerable. Por otro lado se suman los cambios en la dieta de los europeos, donde se ha incrementado la ingesta de alimentos listos para el consumo, es decir, productos que pueden consumirse directamente.
Los expertos explican que los consumidores no siempre siguen de forma correcta las recomendaciones de manipulación y conservación de alimentos en casa, como el control de la temperatura de la nevera o respetar las fechas de caducidad. Se trata de un conjunto que crea un escenario donde esta bacteria es capaz de sobrevivir y multiplicarse, ya que la listeria no sólo sobrevive en el frío, también puede multiplicarse dentro de la nevera incluso a temperaturas de 4ºC y 5ºC (temperatura recomendada para conservar los alimentos).

Uno de los aspectos más relevantes del informe presentado es el hecho de que pese al aumento de casos, los niveles de contaminación por Listeria monocytogenes de los alimentos sigue siendo muy bajo. En la mayoría de las categorías de alimentos listos para el consumo el porcentaje de muestras que superan el límite legal europeo de 100 unidades formadoras de colonias por gramo (ufc/g) se establece entre el 0 % y el 1 %. Pero la excepción más clara son los alimentos cárnicos fermentados como algunos embutidos, y es que en 2024 se detectó que un 3 % de muestras se encontraban por encima del límite legal europeo, cifra significativamente mayor que en años anteriores. Este dato es especialmente relevante al tener en cuenta que este tipo de alimentos son parte habitual de la dieta en muchos países comunitarios.
Tal y como se apunta en el ECDC, aunque la contaminación sea poco frecuente, el potencial de causar enfermedad grave convierte la listeria en una de las amenazas alimentarias más serias que se están vigilando actualmente. Pero más allá de la listeriosis, el informe de la EFSA confirma que la Campylobacter y la Salmonella siguen siendo las causas más comunes de enfermedades de transmisión alimentaria en Europa, de hecho, el año pasado se notificaron más de 168.000 casos de campilobacteriosis y casi 80.000 de salmonelosis.
Los investigadores comentan que es especialmente preocupante la situación en el sector avícola, ya que en la última década se ha observado un aumento significativo de la prevalencia de la Salmonella en las gallinas y los pavos, y es que sólo 14 Estados miembros cumplieron el año pasado todos los objetivos de reducción establecidos por la Unión Europea, siendo un retroceso que evidencia que el control de los patógenos alimentarios, necesita un mayor y constante esfuerzo de vigilancia y coordinación a lo largo de toda la cadena alimentaria.
Los informes europeos hacen hincapié en la importancia del enfoque One Health (Una sola salud), forma de entender y gestionar la salud que parte de una idea clave, la salud de las personas, la de los animales y la del medio ambiente están estrechamente interconectadas y no se pueden abordar de manera eficaz por separado. Algunas herramientas como la secuenciación del genoma completo, permiten detectar brotes con mayor rapidez, identificar su origen y coordinar respuestas eficaces entre países y sectores alimentarios, y gracias a los sistemas de vigilancia, se ha podido constatar que la Listeria monocytogenes tiene las tasas más altas de hospitalización y mortalidad tanto en los brotes alimentarios como en casos aislados, lo que refuerza la necesidad de mantener una vigilancia extrema incluso cuando los niveles de contaminación son reducidos.
Desde hace años la EFSA advierte sobre la gravedad de la listeriosis a través de materiales divulgativos y vídeos explicativos, recordemos el siguiente post del año 2020: “La EFSA habla sobre la listeriosis, una infección de transmisión alimentaria grave”. Expertos como Ernesto Liebana (lo podéis ver en el vídeo) han apuntado que la Listeria monocytogenes es capaz de sobrevivir en condiciones adversas, crecer entre 2 ºC y 45 ºC y resistir concentraciones elevadas de sal, siendo características que la diferencian de otros patógenos alimentarios. Hay que añadir que la enfermedad puede manifestarse hasta dos meses después del consumo del alimento contaminado, lo que dificulta enormemente la identificación del origen de la infección.
La situación en España sobre la listeriosis y la resistencia a los antibióticos
Estudios recientes realizados en nuestro país refuerzan la preocupación, recordemos el post “Probablemente la Listeria monocytogenes está presente en diferentes productos cárnicos españoles”. Investigaciones realizadas con carnes comercializadas en La Rioja, detectaron la presencia de Listeria spp (conjunto de especies del género Listeria) en casi una cuarta parte de las muestras analizadas, y de Listeria monocytogenes en algo más del 10 %. Aún más alarmante es la detección de cepas resistentes a diferentes antibióticos, incluida la resistencia a fármacos clave como la ampicilina o el trimetoprim-sulfametoxazol utilizados en el tratamiento de la listeriosis. Cierto es que estos estudios eran locales, pero los propios investigadores advertían que el problema probablemente era extensible a otras regiones, lo que refuerza la necesidad de realizar controles más estrictos, así como una reducción del uso de antibióticos en la producción ganadera.
A pesar de la complejidad del problema, la EFSA recuerda que la mayoría de las enfermedades transmitidas por alimentos son prevenibles. Se pueden adoptar medidas sencillas, como mantener la temperatura de la nevera a menos de 5ºC, consumir los alimentos antes de que alcancen la fecha de caducidad, cocinar bien las carnes, evitar la contaminación cruzada y extremar la higiene en la cocina, medidas que pueden reducir de forma notable los riesgos. Sobre los grupos más vulnerables como personas mayores, mujeres embarazadas o personas inmunodeprimidas, se recomienda que eviten los alimentos de alto riesgo como los productos listos para consumir, la leche cruda o los quesos elaborados con este tipo de leche.
Con el objetivo de mejorar la transparencia y el acceso a la información, la EFSA y el ECDC han publicado este resumen en un lenguaje sencillo y claro, que se acompaña con paneles interactivos y material divulgativo, para que se pueda comprender mejor la magnitud real del problema.
La EFSA concluye que a pesar de los elevados estándares de seguridad alimentaria, la listeriosis representa un riesgo creciente que requiere una vigilancia constante, una responsabilidad compartida y un papel activo de las autoridades (EFSA, ECDC, CE, etc.) como de los consumidores. A través de este artículo de la agencia podréis conocer más detalles sobre el informe.
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