La industria alimentaria y la falta de recursos

Unilever

Acabamos de conocer las declaraciones realizadas por Gavin Neath, vicepresidente de comunicación y sostenibilidad de Unilever, multinacional propietaria de más de 400 marcas del sector de la alimentación, las bebidas, la higiene y el hogar. Gavin Neath nos habla del futuro de la industria alimentaria y la falta de recursos a la que se enfrenta, argumenta que la tierra, el agua o los minerales básicos se agotan y que la limitación de recursos va a cambiar radicalmente el modelo económico, indicando que los consumidores no van a aceptar un crecimiento a cualquier precio, de hecho, crece día a día la conciencia ecológica y el respeto medio ambiental.

Gavin Neath, hablando de la industria alimentaria y la falta de recursos, dice que el respeto medioambiental ha sido considerado como algo contraproducente y que es necesario realizar un replanteamiento, un cambio de postura que preserve los recursos naturales y satisfaga las necesidades de la industria alimentaria y de los consumidores. Priorizar y destinar tierra para la producción de biocombustibles, es para el vicepresidente un gran fracaso dada la creciente demanda de alimentos, algo que considera escandaloso. Critica además la compensación de carbono, es decir, la producción de alimentos neutrales con el medio ambiente, las empresas compensan la producción de emisiones contaminantes de gases de efecto invernadero plantando árboles, se pretende fusionar la sostenibilidad económica con la sostenibilidad ecológica.

Las declaraciones parten de alguien que pertenece a una compañía que ha sido muy criticada precisamente por el impacto ambiental, Unilever trabaja con aceite de palma y ha sido criticada por Greenpeace por esta actividad y la deforestación causada. La compañía anunció en su momento, que pondría en marcha un plan para poder obtener el aceite de forma sostenible a partir del 2015. Con respecto a la utilización de fosfatos, en los países donde está prohibido su uso no se ha utilizado, pero sí en otros países cuya legislación es precaria, en Wikipedia podemos leer que ha estado utilizando fosfatos en Sudamérica incumpliendo la legislación y compitiendo con las empresas locales que no los utilizaban. El uso de fosfatos provoca la eutrofización de ecosistemas acuáticos, es decir, un aporte masivo de nutrientes inorgánicos que provoca la alteración de los ecosistemas. Pero hay mucho más a destacar sobre la falta de respeto por el medio ambiente en pro de la productividad y el beneficio económico.

Gavin Neath cree que la responsabilidad pasa por reducir el impacto de las actividades de la industria, Unilever podría demostrar que se pueden adoptar estrategias de negocio más sostenibles que resultarían favorables en muchos sentidos, cita los programas de reducción del gasto energético que han logrado ahorrar unos 250 millones de euros. Habla también de las políticas sociales sostenibles y de cómo gracias a la inversión en la escolarización y la vivienda de los trabajadores de sus plantaciones de té, han conseguido incrementar el rendimiento en un 15’5%.

La forma en la que desarrolla una empresa su actividad afecta a su imagen, el vicepresidente pone como ejemplo la percepción que se tiene en la India sobre Coca Cola por la cantidad de agua que consume, al respecto sería interesante recordar la lectura del post Coca Cola no es aceptada en la India. El modelo de capitalismo actual debe contemplar una política más equitativa que tenga en cuenta el impacto medioambiental a largo plazo, en este contexto se habla del Plan de Vida Sostenible de Unilever que se puso en marcha en el 2010 y cuyo objetivo es reducir a la mitad el impacto medioambiental de sus actividades en el 2020.

Las empresas y compañías cambian en muchas ocasiones sus posturas obligadas por la legislación de un país o por la percepción de los consumidores y la mala imagen generada, si no fuera por ello, quizá ni se plantearían un cambio de política. El beneficio económico prevalece sobre la salud y la conservación del medio ambiente en muchas ocasiones, pocas empresas han adoptado un modelo de negocio sostenible desde sus orígenes. En todo caso, siempre es bien recibida una postura de cambio que destaque esos valores que hasta no hace mucho eran ignorados, pero repetimos, son cambios obligados, recordemos que en el caso del aceite de palma, Greenpeace participó activamente hasta conseguir el cambio de política.

Según leemos en la web de Food Manufacture, la industria alimentaria debe adaptarse a la falta de recursos, pero añadiríamos además que deben participar activamente en las soluciones a adoptar, ya que han sido parte causante de la actual situación. No basta con reducir las emisiones contaminantes o el gasto energético, es un deber moral reparar el daño realizado durante todos los años de actividad y la razón es simple, algunas empresas conocían las consecuencias de sus actos, sabían que utilizaban productos contaminantes o perjudiciales para la salud, sabían que estaban acabando con un determinado ecosistema, pero mientras no se dijera nada….

Foto | NazarethCollege

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