Polenta

La polenta es una elaboración que parte de la harina de maíz, generalmente de la harina de maíz gruesa. Es un plato tradicional italiano muy versátil, en el que se cuece la harina con agua o algún tipo de caldo o fumet.

La polenta se ha extendido por distintos países como Suiza, Austria, Cuba, Hungría, Venezuela, Argentina, Brasil, Perú, México, Rumanía (allí se conoce como Mamaliga)…, ofrece muchas formas de preparación y servicio, desde unas gachas hasta un bloque frito.

Según cuenta la historia, la polenta, llamada pullmentum en el Imperio Romano, ha evolucionado con el tiempo. En principio se elaboraba con hierbas, después con harina de trigo, entonces la flor de harina de trigo se llamaba pullen.

Fue tras los viajes de Cristóbal Colón cuando se conoce el maíz en Europa, difícil de aceptar en principio, pero acogido en el norte de Italia gracias a que su siembra era fácil por la climatología.

Aunque la polenta más relevante es la que se elabora con harina de maíz, la polenta gialla, también es común la polenta bianca elaborada con harina de castaña y la polenta oscura, hecha con alforfón. Dentro de la polenta gialla o polenta amarilla hay también distintas variedades procedentes del norte de Italia, la polenta curtida, que resulta de un tostado después de la cocción, la polenta untuosa y muchas otras polentas aromatizadas y condimentadas con ingredientes como el queso o las setas.

La polenta nos permite hacer platos dulces y salados, de ahí que el líquido que se utilice para la cocción sea en cada ocasión el más adecuado según el resultado final que deseemos. Igualmente puede ser un aperitivo, un plato principal o una guarnición.

La cocción de la polenta se realizaba tradicionalmente en una olla de cobre que en Italia se conoce como paiolo. Se realizaba una cocción lenta para desarrollar todo su sabor que tranquilamente podía alargarse más de hora y media, y moviendo continuamente, también hay otras formas de cocción que no precisan del movimiento continuo y que pueden tardar hasta tres horas.

Ahora se hace la polenta de forma tradicional, en los recipientes que actualmente tenemos en nuestras cocinas e incluso en el microondas. Según nuestra experiencia, como más se disfruta la polenta, o como más adeptos gana, es haciéndola frita, es la elaboración que se conoce en Italia como crostini di polenta o polenta fritta mucho mejor con la adición de otros ingredientes que le den sabor, pues de lo contrario puede resultar algo insípida, excepto para quienes adoran el sabor del maíz.

También resulta muy agradable la polenta al horno, de hecho es en muchas ocasiones un sustituto del pan. Lo que en su día fue un alimento de pobres dado el bajo precio de esta harina, hoy en día es cada vez más apreciado por sus valores nutritivos y sus virtudes culinarias. Esto ha llevado a que surja también la polenta precocida o instantánea, pero no es lo mismo.

En breve os mostraremos algunas recetas de polenta que esperamos sean de vuestro agrado.

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