
Ibiza lleva años jugando en dos ligas a la vez: la del hedonismo rápido y la del lujo que busca relato. Y, cuando el verano empieza a oler a apertura gastronómica, hay nombres que funcionan como un imán mediático por sí solos. Esta vez el foco se lo lleva Dabiz Muñoz, que ha confirmado la llegada de StreetXO Ibiza: lo anunció en Instagram y bastaron unas horas para que el verano de 2026 empezara a dibujarse con letras XO.
La noticia, por ahora, viene con las coordenadas imprescindibles, las que importan cuando se habla de Ibiza: verano de 2026 (junio, según lo publicado), Platja d’en Bossa y un emplazamiento que explica mucho del tipo de proyecto que se quiere construir: The Unexpected Ibiza Hotel, dentro del universo de Palladium Hotel Group. En una isla donde casi todo aspira a ser ‘experiencia’ y pocos lugares quieren ser sólo ‘restaurante’, el dónde pesa casi tanto como el quién.
Y el ‘quién’, en este caso, no necesita demasiada introducción… aunque conviene ponerlo en contexto. Dabiz Muñoz no es sólo el chef de DiverXO, su templo gastronómico en Madrid, es el creador de un universo de formatos con personalidades distintas, donde cada concepto cumple una función y habla a un público. DiverXO es la catedral. StreetXO es el reverso: el lado informal, rápido, descarado y mestizo, donde la cocina que se vive más cerca de la barra que del mantel, y que convierte el impacto en lenguaje.
Hasta aquí, StreetXO había sido un apellido con dos direcciones claras: Madrid, donde nació el concepto, y Dubái, donde se instaló dentro del resort One & Only One Za’abeel. Ahora se suma Ibiza, y no como un simple nuevo local, sino como una pieza más en el mapa de UniverXO, que lleva tiempo moviéndose con la lógica de las marcas que construyen mundo: una estética reconocible, un tono propio y la promesa de una experiencia que se cuenta casi sola.
Que el formato aterrice precisamente en Platja d’en Bossa también tiene su lectura. Ibiza no se organiza como una ciudad, sino por polos: zonas donde la gente duerme, come, sale, se deja ver y repite. En ese esquema, el hotel no es un simple alojamiento, es parte del plan. The Unexpected Ibiza Hotel no alquila un local, construye una atmósfera y una programación que empuja a quedarse. Por eso StreetXO encaja ahí, su cocina está pensada para el movimiento, para la barra, para el plato que llega con prisa y se recuerda con facilidad, sin pedir ceremonia.

Lo interesante, y lo que habrá que ver cuando se acerque la fecha, no es sólo el nombre del chef, sino cómo se traducirá StreetXO en versión isla. Porque, por mucho que el concepto tenga un ADN reconocible, cada ciudad (y cada público) lo aprieta por un lado distinto. Ibiza, además, tiene un reloj propio: se mueve por temporadas, por horarios extremos, por cenas tardías y por ese tipo de noche que empieza cuando en otros sitios ya se está pensando en el postre. En ese contexto, los detalles que aún faltan por anunciar pesan más de lo que parece: sistema de reservas, horarios, aforo, ritmo de servicio, carta y sí, precios. En Ibiza, el precio no es sólo un número: es un mensaje.
Mientras tanto, lo que sabemos es suficiente para entender el calibre del movimiento. No estamos ante una apertura discreta ni destinada a pasar de puntillas. StreetXO vive del impacto, del contraste y del plato que se recuerda con una frase corta: tienes que probarlo. Y en una isla donde el verano se construye a base de recomendaciones, muchas de ellas a golpe de pantalla, esa forma de existir le sienta como un guante.
Queda tiempo, sí. Pero ya podemos imaginar la escena: una barra con ritmo, platos que entran como un puñetazo de sabor y un público que llega con el móvil en la mano y el hambre a medias. Cuando se anuncien reservas y se conozca la carta, sabremos si Ibiza suma un lugar al que ir… o sólo un lugar del que hablar. Cuando se anuncien reservas y se conozca la carta, la isla no ganará un sitio más, ganará un nuevo punto de peregrinación para quien busca cocina con adrenalina.







