
El reciclaje de botellas de plástico se ha convertido en uno de los mensajes ambientales más repetidos que podemos encontrar en campañas de marketing y supermercados, hasta el punto de que muchos consumidores los interpretan como una solución eficaz y definitiva al problema de la contaminación por plásticos. Mensajes y afirmaciones como “100% reciclable” o “hecha con plástico 100% reciclado”, que se acompañan de colores verdes y paisajes naturales, son la práctica habitual del día a día.
Sin embargo, y como ya hemos comentado en otras ocasiones, tras estas afirmaciones se esconde una realidad sobre el reciclaje que es mucho más compleja y claramente engañosa, y así lo denuncian organizaciones de consumidores y ambientales. Recordemos que la Organización Europea de Consumidores (BEUC) lleva años alertando de que este tipo de mensajes induce a error y los datos de los estudios e investigaciones respaldan esta afirmación.
Los consumidores tienen una percepción distorsionada del impacto ambiental, así se desprendía de una encuesta realizada en 2024 por Ipsos, una empresa multinacional de investigación de mercados y opinión pública. Según las conclusiones, entre el 58% y el 72% de los consumidores de países como Francia, Alemania, Polonia o Reino Unido consideran que los productos con declaraciones de reciclaje no son perjudiciales para el medio ambiente, e incluso se perciben como ambientalmente positivos, percepción que nada tiene que ver con la realidad del plástico.
Como sabemos el plástico tarda siglos en degradarse, no puede reciclarse infinitamente y en el caso de las botellas, siempre incluye una proporción de plástico virgen. A escala mundial sólo un 9% de todo el plástico producido hasta la fecha se ha reciclado, el resto (91%) termina en los vertederos, las incineradoras o directamente en la naturaleza. Un dato que hay que tener en cuenta es el hecho de que la producción de plástico podría triplicarse para el año 2060 si no se adoptan medidas estructurales, lo que da una idea de la magnitud del problema.
El problema no es reciclar, es exagerar el reciclaje
BEUC y otras organizaciones asociadas hacen hincapié en que el reciclaje no es algo inútil, pero sí muy insuficiente si se presenta como la principal solución. El problema aparece cuando las empresas convierten el reciclaje en un argumento de venta, ocultando los límites técnicos y ambientales de este proceso. En el caso de las botellas de PET (tereftalato de polietileno), el reciclaje que predomina en la Unión Europea es el mecánico, proceso que implica la recogida, la clasificación, la limpieza, la trituración y la fusión del plástico para convertirlo en pellets que se utilizarán como materia prima.
Aunque reduce el uso de plástico virgen, presenta importantes inconvenientes como, por ejemplo, que el material pierde calidad con cada ciclo, que es sensible a la contaminación y en muchos casos, no vuelve a convertirse en botellas sino en productos de menor valor como el calzado, los textiles u otros accesorios. Esta forma de trabajo se conoce como “reciclaje inverso” o downcycling, algo que perpetúa la existencia de residuos plásticos en vez de eliminarlos.

El mito de la botella “100% reciclada”
Uno de los aspectos más problemáticos del lavado verde es la afirmación de la botella “100% reciclada”. La legislación europea establece que ciertos componentes como los tapones y las tapas, deben fabricarse con plástico virgen por cuestiones relacionadas con la seguridad alimentaria, otra cuestión son las etiquetas de las botellas que en raras ocasiones contienen material reciclado. A esto hay que sumar el uso de “restos de preconsumo”, es decir, plásticos procedentes de excedentes industriales que, aunque se presentan como reciclados, en la práctica equivalen a plásticos nuevos.
La consecuencia es que cuando los consumidores leen el mensaje “100% reciclado”, en realidad no se les está ofreciendo una información completa y tampoco transparente. Según BEUC, estas prácticas difuminan de forma deliberada la frontera entre lo que es reciclaje real y marketing ambiental.
En noviembre de 2023 la organización de consumidores, con el apoyo de organizaciones como ClientEarth y Ecos (Environmental Coalition on Standards), presentó una denuncia ante la Comisión Europea y la red CPC (autoridades nacionales de protección del consumidor) para investigar estas prácticas desleales. Han pasado dos años y la investigación sigue pendiente, aunque es cierto que se han producido algunos avances relevantes.
En agosto de 2024 la autoridad de competencia húngara (Hungarian Competition Authority) dio a conocer una investigación sobre las afirmaciones ambientales en botellas fabricadas con PET. En mayo de 2025, Coca-Cola se comprometió voluntariamente ante la CE para modificar su comunicación eliminando mensajes como “recíclame de nuevo”, reconociendo así que el reciclaje no es un circuito cerrado y evitando el uso de imágenes verdes asociadas a estas afirmaciones. Sin embargo, las prácticas de otras empresas como Danone o Nestlé, siguen siendo analizadas.

En septiembre de 2025 la organización internacional sin ánimo de lucro especializada en derecho ambiental, ClientEarth, daba un paso más al presentar una demanda judicial contra Nestlé en Polonia, por el uso de mensajes como “vengo de otra botella” o “fabricada con PET 100% reciclado” o RPet, mensajes que son considerados potencialmente engañosos.
A pesar de las iniciativas descritas, las organizaciones de consumidores han constatado que las afirmaciones sobre reciclaje siguen siendo habituales en las botellas de plástico en países como Bélgica, Italia o España, lo que demuestra que el problema no es algo puntual, es un problema estructural, donde se puede constatar que la autorregulación por parte de las empresas no es suficiente para proteger al consumidor.
El caso es que la Comisión Europea ha avanzado en propuestas para prohibir las declaraciones medioambientales engañosas y exigir una base científica verificable, recordemos que en 2023 propuso criterios comunes contra el “lavado verde” o “ecopostureo”. Pero la aplicación de estos criterios depende de la actuación coordinada de las autoridades nacionales y de una mayor vigilancia del mercado.
El debate sobre el reciclaje de botellas de plástico pone de manifiesto un problema de fondo, la dependencia de un modelo que se basa en los envases de un solo uso. Aunque es cierto que existen tecnologías emergentes, como ciertos procesos de reciclaje químico capaces de devolver el PET a una calidad similar al plástico virgen, un ejemplo es la tecnología de la spin-off Ioniqa de la Universidad de Tecnología de Eindhoven (Páises Bajos), su implantación es aún limitada y no resuelve por sí sola el impacto ambiental del consumo masivo de plástico.
Reducir la producción, fomentar sistemas de reutilización y garantizar una información clara y veraz, son pasos imprescindibles si se pretende avanzar hacia una verdadera economía circular. Mientras tanto, el hecho de presentar las botellas de plástico como un producto “verde” gracias al reciclaje, no sólo es engañoso como comenta BEUC, además retrasa soluciones reales y efectivas. En definitiva, se puede decir que la transición ecológica no dejará de ser un eslogan y sólo se convertirá en una realidad cuando se reconozcan las limitaciones y se exija transparencia a la hora de informar a los consumidores.
Crédito imágenes | Depositphotos.com







