Apio

El apio (Apium graveolens) es otro de los vegetales originario de la zona del Mediterráneo y extremo Oriente. Es una planta de la familia de las Apiáceas que todos conocemos, con tallos huecos, estriados, gruesos y crujientes y hojas grandes compuestas, en la planta silvestre más parecidas al perejil si cabe. El apio silvestre crece en zonas pantanosas de climas templados, se tiene constancia de su existencia desde antes del año 850 a.C. De las muchas variedades que hay de esta planta, las diferencias más características son las del color, se clasifican en apio verde y apio blanco.

El apio se cultiva en invierno y primavera, aunque actualmente podemos encontrar apio en los comercios todo el año. Estas plantas de cultivo muestran las pencas (tallos) más claras en cuanto al color, ya que durante la etapa final de crecimiento se cubre la planta y así se blanquean los tallos, sólo las hojas reciben luz.

Es un vegetal que en crudo muchas veces no agrada, ofrece un sabor acre muy intenso, algo amargo, ligeramente anisado (como su familiar hinojo), son las zonas blanqueadas las que resultan menos amargas y por ello más apreciadas por muchas personas, aunque ya sabemos que estas partes han sido privadas de la exposición a la luz, con la consecuente diferencia de contenido vitamínico con las partes más verdes.

Tanto las pencas, como las hojas o las semillas de apio (con las que se hace la sal de apio) son muy aromáticas, además de ser un alimento muy recomendado en todas las dietas por su contenido de agua, sales minerales y vitaminas. Su bajo valor energético hace también que sea muy demandado en las dietas de adelgazamiento. Pero uno de los compuestos más importantes del apio se encuentra en los aceites esenciales que en su mayoría se encuentran en las semillas.

Las semillas de apio que surgen de las flores blancas de la planta son muy pequeñas y de color castaño. Son muy utilizadas en guisos y salmueras, pero también en la medicina natural. Entre sus componentes cuenta con el apiol, compuesto químico orgánico que debe evitarse en caso de embarazo por su acción espasmolítica y estimulante de la musculatura uterina, en otros casos beneficiosa, por ejemplo como tratamiento a la amenorrea y tratamiento del dolor de la menstruación. Algunas de las propiedades que se le otorgan a la planta del apio es que es depurativo y diurético, antiinflamatorio, estimulante del apetito, antiacteriano y afrodisíaco entre otras.

100 gramos de apio proporcionan unas 16 Kcal., el 94-95% de su peso es agua, y entre los nutrientes más destacados destacan los 2,5 gramos de carbohidratos, 1,4 gramos de fibra, 300 miligramos de potasio, 100 miligramos de sodio, 50 miligramos de calcio y vitaminas B1, B2, B6, ácido fólico, provitamina A y C.

El apio es uno de los ingredientes básicos del caldo, tanto sus pencas como sus hojas, en fresco su uso más común es en ensaladas, como crudité junto a una salsa de yogur, queso crema o hummus y en zumos o licuados.

El apio se conserva bien en el frigorífico 3 o 4 días, las hojas no tardan en marchitarse. Es importante comprarlo bien fresco, firme y sin manchas ni heridas o cortes.

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