
Cada final de enero, Madrid Fusión funciona como una especie de arranque de temporada para la gastronomía profesional: durante tres días se concentran ponencias, debates, concursos, presentaciones, producto y mucho más. La edición de 2026 de la Cumbre Internacional de Gastronomía se celebra del 26 al 28 de enero, en IFEMA Madrid (Pabellón 14), y lo hace con un lema que no es sólo un titular: “El cliente toma el mando”.
El lema, tal como lo plantea la propia organización, apunta a una realidad que ya venimos observando desde hace años: el comensal no llega vacío al restaurante. Llega con referencias, comparaciones, expectativas, un radar muy afinado para detectar lo que le parece auténtico y lo que suena a artificio, y con una sensibilidad al precio que atraviesa todas las capas, también la alta cocina. En ese marco, hablar de que ‘el cliente toma el mando’ no significa que el restaurante pierda identidad, significa que la conversación deja de ser vertical y se convierte en algo más exigente: el discurso de cocina tiene que sostenerse en la experiencia completa.
Y aquí viene la idea que a muchos de vosotros os encajará: disfrutar Madrid Fusión sin tener que viajar a Madrid no sólo es posible; es probablemente la forma más inteligente de seguirlo si lo que interesa es aprender, observar tendencias con calma y quedarse con lo que de verdad aporta. El congreso ofrece un año más la modalidad de inscripción online (50 euros), y esto, para quien vive lejos o simplemente no quiere hacer el viaje, abre una puerta magnífica: seguir el contenido como si fuera una biblioteca viva. Ojo, con un matiz importante: el pase online incluye acceso en streaming a determinados espacios (Auditorio Principal y Multiusos), mientras que otras áreas no se retransmiten en directo en esa modalidad, aunque sí está previsto el acceso en diferido.
Lo que conviene saber antes de seguirlo online es que Madrid Fusión no es un único escenario. Es un congreso con varias áreas y ritmos distintos. Y esto, lejos de ser un problema, es una ventaja si lo piensas bien: permite elegir qué tipo de gastronomía queremos escuchar. Porque no es lo mismo una ponencia de Auditorio (relato, visión, titulares, grandes nombres) que un bloque de Experience (más concurso, más formato de demostración, más energía), que una sesión de Pastry (oficio dulce, chocolate, panadería, café), que lo que ocurre alrededor del vino en The Wine Edition, o que las conversaciones de futuro en Dreams, donde entran en juego ciencia, tecnología, salud y el mundo foodtech.

De hecho, una de las apuestas claras de Madrid Fusión 2026 es que el congreso se presenta como ‘más internacional’ y también ‘más experiencial’, y es que, el espacio Experience se plantea como un lugar donde la interacción cobra protagonismo, donde no sólo se mira, sino que se participa más, y donde se mantiene el músculo de concursos que son, además de espectáculo, un termómetro de lo que el sector considera valioso. Madrid Fusión no sólo exhibe platos, exhibe prioridades.
Aquí suele aparecer una pregunta que mucha gente se hace (y que este año encaja especialmente con el lema): ¿para qué me sirve seguir un congreso profesional si yo cocino en casa? La respuesta no es ‘para copiar platos’, porque eso casi nunca funciona. La respuesta buena es otra: sirve para aprender lenguaje, criterio y enfoque. Para entender qué obsesiona a la profesión, qué ideas se caen, qué técnicas se quedan, qué vuelve. Y también para detectar cómo cambia el gusto de la época, porque cambia incluso cuando creemos que no.
Por eso, si vais a seguir Madrid Fusión desde casa, una buena forma de disfrutarlo es así:
Primero elegid un hilo principal (y uno secundario). El hilo principal, este año, está servido: “el cliente toma el mando”. Lo interesante no es repetirlo, sino traducirlo a preguntas concretas: ¿qué pasa con los menús largos?, ¿cómo pesa la sala y el servicio en el valor percibido?, ¿qué significa “lujo” cuando el comensal ya no se deja arrastrar por la épica?, ¿qué se entiende hoy por experiencia honesta? Ese hilo se puede seguir en el Auditorio, pero también se puede seguir en la manera en que se presentan concursos, premios, y hasta en las narrativas de territorio.
Dependiendo del perfil de cada uno, puede considerarse un seguimiento inteligente y útil del congreso. En primer lugar podéis consultar el programa aquí, y decidid:
👉 El profesional o el que está muy cerca del sector: lo que más compensa es seguir el Auditorio con mentalidad de negocio y de experiencia, qué se está diciendo sobre cliente, sala, formato, reservas, precios, identidad, y qué implica para un restaurante real, no para un restaurante soñado. La alta cocina aquí no se mira como escaparate, sino como laboratorio.
👉 El aficionado muy foodie está interesado por la cocina como cultura y como placer, el Auditorio le va a gustar por nombres y por narrativa, pero está bien alternarlo con algo que aterrice: concursos de producto, ponencias con demostración, y esas sesiones que hablan más de técnica y de producto que de discurso.
👉 Cuando interesa el futuro de la alimentación con criterio y sin tragarse cualquier palabrita de moda), Dreams es el lugar donde conviene escuchar con oído selectivo: cuando un concepto suena a humo, se deja pasar; cuando una herramienta aparece como solución real (o como problema real), ahí sí merece la pena.
No hay que olvidar el interés por el territorio. Madrid Fusión 2026 pone dos nombres en primer plano: Aragón como Región Invitada y Río de Janeiro como Destino Internacional Invitado. Es un guiño doble y muy interesante: por un lado, territorio/producto/cocina identitaria desde España y por otro, una escena internacional concreta que se trae al centro. Si os gusta leer la gastronomía con perspectiva cultural, esto te permite ver algo más allá.

Y ahora, lo práctico de verdad: ¿cómo se vive Madrid Fusión desde casa sin agotarse? Posiblemente, y dependiendo del perfil, la tentación es abrir el streaming y dejarlo de fondo. Pero eso convierte un congreso en ruido. Cuando lo interesante es convertirlo en una experiencia de lectura. En lugar de ‘tengo que verlo’ pensad ‘quiero sacar tres ideas claras’. Porque la calidad del seguimiento no está en cuántas horas ves, sino en qué te llevas.
Y si no sabéis por dónde empezar, aquí tenéis una guía rápida, pensada para quien no vive en Madrid y no tiene tiempo infinito:
✔ Si sólo pudieras elegir tres temas de esta edición, que fueran estos: experiencia del cliente (lema), oficio (técnica real) y territorio (identidad/producto).
✔ Si te interesa cocinar mejor en casa, prioriza todo lo que hable de técnica, producto, equilibrio y oficio, y mira con distancia lo puramente espectacular.
✔ Si te interesa la gastronomía como lectura del mundo, prioriza mesas redondas, manifiestos, debates, sala y premios: ahí se ve qué preocupa de verdad.
Madrid Fusión siempre deja titulares. Pero lo más valioso para el lector no suele ser el titular, sino la frase que te cambia una decisión: la forma de entender un menú, de entender una compra, de entender un plato, incluso de entender qué significa comer fuera en 2026.
Y por eso este año, con ‘el cliente toma el mando’, el congreso puede ser especialmente interesante incluso desde la distancia: porque obliga a hablar de algo que nos toca a todos, cocinemos donde cocinemos. Qué nos compensa, qué valoramos, qué no queremos, qué estamos cansados de pagar y qué seguimos deseando con ganas: una experiencia que se sostenga, que no nos trate como público cautivo, y que nos devuelva el placer de comer con sentido.







