
A ver, seamos sinceros. En muchas familias las tradiciones sobreviven por pura inercia… hasta que un año alguien no puede cocinar, otro se muda, cambia la rutina y de repente aquello que parecía ‘para siempre’ se queda en una frase típica de antes se hacía así. Y da rabia, porque estamos hablando de momentos que unen.
Por eso, a continuación os vamos a dar algunas ideas para que esas celebraciones, recetas y recuerdos que pasan de generación en generación no se pierdan con el tiempo.
Cómo documentar una celebración para que no se te escape lo importante
Lo primero es cambiar el chip. Una celebración no se guarda solo con cuatro fotos; se guarda contando lo que pasa desde dentro. Así que, cuando estés en pleno lío, haz una cosa simple, apunta dos o tres detalles que siempre se repiten. Por ejemplo, quién llega tarde, qué se cocina sí o sí y qué momento marca el inicio de la fiesta.
Ahora sí vienen las imágenes, pero no las típicas de todo el mundo mirando a la cámara. Mejor atrapa acción, manos sirviendo, la mesa a medio poner, alguien robando una croqueta antes de tiempo. Y si estás preparando platos familiares, aprovecha para revelar las fotos más bonitas (de tus recetas). Esas son las que luego te sirven como recuerdo y también como guía cuando alguien quiera repetirlo.
Cómo pasar recetas de generación en generación sin que se pierdan en el ‘a ojo’
Muchas recetas familiares están en versión ‘a ojo’. Y sí, funciona si lo hace la misma persona de siempre, pero en cuanto cambia de manos, se rompe la magia. Por lo tanto, lo más útil es escribir la receta, con cantidades aproximadas, tiempos y un par de señales claras del tipo cuando huela así o cuando tenga esta textura.
Luego añade lo que casi nadie anota y es lo que de verdad importa. El motivo. Esa receta se hace por Navidad, por el cumple del abuelo, por la feria, por lo que sea. Si lo pones, ya no es solo comida, es tradición con apellido.
Cómo ordenar fotos y recuerdos para que no se queden enterrados en el móvil
Aquí va una verdad incómoda. Guardar cosas en el móvil no es guardar, es aplazar. Hoy lo tienes, mañana cambias de teléfono, se rompe, se llena de basura digital y adiós. Por consiguiente, lo primero es elegir un sitio fijo, una estructura simple y repetirla siempre. Por ejemplo, una carpeta por año y dentro por celebración. No es lo más glamuroso, pero funciona.
Además, en vez de dejarlo todo en modo caos, haz una selección sin pena. Quédate con pocas fotos buenas y borra lo repetido. Y cuando ya tienes esa selección clara, ahí sí puedes sacarla del móvil para que no se quede enterrada. En ese punto encaja hacerlo en Cewe, porque así transformas esas imágenes en algo físico y fácil de volver a ver, un varadero recetario personalizado.
Como has visto, para que esas celebraciones, recetas y recuerdos no se pierdan, no hace falta complicarse la vida. Si sigues estos consejos, vas a ir creando un hilo familiar que se mantiene fuerte con los años, y lo mejor es que cualquiera podrá retomarlo sin esfuerzo.
Publicidad. Contenido realizado con apoyo de marca (compensación y/o producto cedido) para sostener el blog y seguir compartiendo contenidos gratuitos.

