Verrine

El término culinario Verrine es originario de Francia, su traducción en español sería tarro, aunque es más habitual describir esta elaboración y presentación como ‘vasito’. Y es que, como podéis deducir por la imagen, una verrine es un vaso pequeño de cristal en el que se sirven alimentos preparados, formando capas y procurando que resulte una presentación atractiva a la vista, combinando colores y un recipiente bonito, y en la degustación, que ofrezca una buena combinación de sabores y texturas.

La verrine se puede hacer tanto con ingredientes salados como dulces. En el caso de los salados, esta preparación suele formar parte de los aperitivos o entrantes, se pueden utilizar vasitos tan pequeños como un chupito, vasitos con una capacidad un poco mayor e incluso copas. Para formar un entrante en pequeños vasitos, se pueden elaborar tres o cuatro verrines diferentes, ofreciendo a los comensales una degustación de nuestra cocina y una forma actual y sofisticada de disfrutar de un menú.

En el servicio de las verrines será imprescindible una cuchara, pues no es una elaboración para beber, generalmente se sirven ingredientes cremosos y sólidos, al hundir la cuchara esta el fondo del vasito, nos podremos llevar a la boca la combinación de ingredientes que cuidadosamente se ha servido por capas, generalmente con un mínimo de tres ingredientes.

Las posibilidades culinarias de las verrines son tan extensas como en cualquier otra elaboración servida en plato, podemos servir recetas tradicionales como una escalibada de berenjena, pimiento morrón y queso de cabra, o un tiramisú, sencillamente se van presentando los ingredientes en capas y después se combinarán en la cuchara para su disfrute en el paladar. Luego llega la creatividad de cada cocinero, así que el recetario para verrines no tiene fin.

Podemos hacer verrines con ingredientes crudos o cocinados, cortados en juliana, en brunoise, en rodajas… podemos añadir purés, cremas, mousses, recetas de salsas, migas de pan, frutos secos picados o galletas trituradas, etc. Se valora, porque nuestro paladar así lo solicita, que en un bocado se pueda disfrutar, además de una buena combinación de sabores, de distintas texturas, por ello a una crema le buscamos un ingrediente crujiente que combine bien en sabor.

También puede haber un juego importante con las temperaturas, podemos elaborar verrines calientes, frías (que apetecen más en épocas de calor) y también se pueden intercalar ingredientes fríos y calientes, el juego de temperaturas en un mismo bocado es muchas veces agradecido por muchos comensales.

En el mercado hay una extensísima variedad de vasitos de cristal para nuestras verrines, pero no es necesario lanzarse automáticamente a comprar docenas de vasitos diferentes para lucir en nuestra mesa, aunque a muchos nos gustaría disponer de cuantos más mejor, para empezar podemos dar un vistazo a nuestra cristalería, en todos los hogares hay vasos de chupito, copas de vino, copas de aperitivo… son suficiente para sorprender y empezar a trabajar en las verrines.

En torno a las verrines se han escrito bastantes recetarios, hace un tiempo os hablamos del libro La cocina en vaso, también tenemos un pequeño libro que compramos y que nos ayuda en la inspiración de nuevas presentaciones, y por supuesto, internet está lleno de recetas presentadas en vasito.

Mirad cuantas presentaciones en vasito nos ofrece el autor del exquisito blog Les Receptes de StHilari, también hay muchas aquí, y seguro que vosotros podéis compartir algunos recursos más.

Foto | Les Receptes de StHilari

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