El interés por los adaptógenos y las bebidas funcionales no deja de crecer, y entender si realmente reducen el estrés se ha convertido en una cuestión clave para la ciencia y para los consumidores. En los últimos años estos productos han pasado de ser una tendencia alternativa a ocupar un lugar relevante en el mercado del bienestar, ya que se promueven con la promesa de mejorar el estado de ánimo, el sueño y la capacidad de hacer frente al estrés diario.
Como ya comentamos en su momento, los adaptógenos son sustancias de origen natural, generalmente proceden de plantas o extractos vegetales y se asocian con la capacidad de ayudar al organismo a mantener el equilibrio interno especialmente frente al estrés. Actúan sobre sistemas clave como el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HPA), que está implicado en la regulación hormonal, también sobre el sistema simpático-adrenal que es responsable de la respuesta de “lucha o huida” (reacción automática del organismo cuando percibe una amenaza o situación de estrés).
Este mecanismo ha despertado un gran interés en un contexto donde el estrés crónico se ha convertido en un problema de salud pública relacionado con los trastornos del sueño, la ansiedad y los riesgos metabólicos. Además, el mercado de los adaptógenos sigue creciendo con gran fuerza, impulsado por los consumidores que buscan soluciones más naturales como alternativa a los métodos farmacológicos tradicionales.
Sin embargo, es necesario matizar, y es que aunque existe una base teórica sólida y algunos estudios prometedores, no todos los productos que se comercializan cuentan con una evidencia científica consistente, ni con definiciones claras sobre lo que constituye realmente un adaptógeno.
Uno de los avances más relevantes procede de un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, que analizó el efecto de dos formulaciones adaptógenas en personas adultas con altos niveles de estrés. En este estudio de 60 días de duración, participaron 186 personas divididas en tres grupos: uno tomó un placebo, otro una fórmula con diferentes hierbas (rhodiola, albahaca sagrada, avena, schisandra y ashwagandha) y el tercero tomó una fórmula basada exclusivamente en ashwagandha.
Los resultados mostraron una reducción del estrés en ambos grupos con adaptógenos, experimentaron una disminución significativa en la escala de estrés percibido (cuestionario psicológico muy utilizado para medir cuánto estrés siente una persona en su vida diaria), especialmente a los 60 días (final de estudio). Además, los expertos observaron mejoras relevantes en la calidad del sueño y en la sensación de descanso reparador.
Tambien se observó una disminución de la ansiedad y de la fatiga, con ambos suplementos se redujeron estos parámetros frente a los que tomaron placebo. Los investigadores explican que observaron efectos diferenciados, la ashwagandha destacó más en la mejora del estrés y el sueño, mientras que la combinación de plantas, tuvo efectos más sostenidos sobre el estado de ánimo.
Además, el estudio confirmó que ambas formulaciones fueron seguras y eran bien toleradas, sin efectos adversos relevantes. Mientras que los investigadores explican que este tipo de ensayos es especialmente importante porque realiza una comparativa con el placebo, pero también entre diferentes tipos de adaptógenos, algo que es poco habitual en el sector de los suplementos.
Café adaptógeno, entre la moda y la incertidumbre
En paralelo al avance científico, han surgido productos como el café adaptógeno, también conocido como café con hongos o café nootrópico. Se trata de mezclas de café con extractos de plantas, raíces u hongos como el reishi, la chaga o la melena de león, productos que prometen beneficios como una mejor concentración y memoria, la reducción del estrés y la regulación hormonal.
En este caso la evidencia científica es mucho más débil, y es que aunque los hongos contienen compuestos de gran interés (antioxidantes, vitaminas o polisacáridos), no está claro que estos efectos se mantengan en los extractos añadidos al café, ni que produzcan beneficios clínicamente relevantes. De hecho, los organismos reguladores han advertido sobre las declaraciones de salud no demostradas en algunos productos, lo que delata que el marketing va más rápido que la ciencia.
Bebidas funcionales y estado de ánimo: una tendencia en expansión
Más allá del café adaptógeno, las bebidas diseñadas para mejorar el estado de ánimo están ganando protagonismo. Estas bebidas combinan hidratación con ingredientes funcionales que actúan sobre el sistema nervioso y hormonal, entre las más utilizados destacan los adaptógenos clásicos: ashwagandha, rhodiola, tulsi o maca, los hongos funcionales: melena de león (cognición) o reishi (relajación), las hierbas calmantes: manzanilla, lavanda, melisa o valeriana, y los compuestos neurológicos: L-teanina, triptófano o tirosina.
La clave de estas bebidas no suele ser un único ingrediente, cuentan con una combinación de varios ingredientes que actúan de forma sinérgica sobre distintos sistemas, el hormonal, el neurológico y el emocional. Esta forma de tratar el estrés responde a una idea importante: el estrés no es una sola cosa, también implica muchas reacciones del organismo al mismo tiempo. Por eso, para controlar el estrés de forma eficaz, conviene combinar varias soluciones en lugar de depender sólo de una.
Beneficios potenciales y límites reales de los adaptógenos y las bebidas funcionales
El panorama actual combina los resultados prometedores con la incertidumbre, ya que por un lado existen estudios clínicos que respaldan ciertos adaptógenos, especialmente la ashwagandha. Se observa una mejora en variables como el estrés, el sueño y la ansiedad en contextos controlados. Pero también hay límites claros, y es que no todos los adaptógenos tienen el mismo nivel de evidencia, muchos productos comerciales no están estandarizados ni bien estudiados y las respuestas varían entre individuos, pudiendo existir interacciones con medicamentos o efectos secundarios. A esto hay que añadir que el concepto de adaptógeno sigue siendo difuso desde el punto de vista científico, lo que complica su evaluación y regulación.
Los expertos comentan que los adaptógenos y las bebidas funcionales no son una moda pasajera, son parte de un cambio más amplio en la forma de entender el bienestar, ya que los consumidores buscan soluciones más naturales, preventivas e integradas en la rutina diaria. El futuro probablemente pasará por productos más personalizados, mejor estudiados y con un mayor control de calidad, pero para que eso ocurra, será necesario reforzar la investigación clínica y mejorar las regulaciones.
Podéis conocer todos los detalles del estudio a través de este artículo (Pdf) publicado en la página científica Springer Natural.
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