Nanoplásticos y seguridad alimentaria, ¿cómo afecta a la Salmonella y a nuestra salud?

El creciente interés científico por los efectos de los plásticos en el organismo humano ha dado un salto cualitativo con nuevas investigaciones que plantean que en materia de nanoplásticos y seguridad alimentaria, cómo afecta a la Salmonella y a nuestra salud. Esta investigación tiene un enfoque que conecta directamente la contaminación ambiental con los riesgos microbiológicos en los alimentos.

A partir de aquí y siguiendo una evolución cronológica de los estudios disponibles hasta la fecha, se puede observar cómo las evidencias han ido construyendo un panorama cada vez más complejo sobre el impacto de los microplásticos y nanoplásticos en la seguridad alimentaria y en nuestra salud.

Se pueden citar investigaciones relevantes como las presentadas en 2019 por el Centro Médico de la Universidad de Utrecht, donde se concluía que las partículas plásticas microscópicas podían interferir directamente con el sistema inmunológico. En experimentos realizados con células sanguíneas, los expertos observaron que las células inmunes morían tras interactuar con microplásticos recubiertos de otras sustancias, siendo un comportamiento inusual si se compara con la respuesta ante bacterias comunes.

Los resultados de este estudio sugerían que los microplásticos no eran únicamente cuerpos extraños pasivos, eran agentes capaces de alterar algunas funciones biológicas esenciales. Aunque en ese momento, organismos como la EFSA (Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea) consideraban poco probable un impacto significativo en la salud humana, las evidencias que aparecían empezaban a cuestionar esa visión.

Evidencias de cómo afectan los nanoplásticos a los órganos humanos

En el año 2021, las investigaciones avanzaron hacia los efectos en órganos concretos, un estudio de la Universidad Estatal de Florida demostró que los microplásticos y nanoplásticos podían alterar las células pulmonares humanas, modificando su estructura y ralentizando su metabolismo. Estos resultados fueron clave por dos motivos, el primero es que confirmaba que la exposición no se limita a la ingestión, también a la inhalación. El segundo motivo evidenciaba que estas partículas no necesariamente mataban células, pero sí afectaban a su funcionamiento, lo que podría tener consecuencias acumulativas a largo plazo.

Interacción con los medicamentos y resistencia a los antibióticos

A finales de 2024 un estudio conjunto de diferentes universidades europeas añadió una nueva información crucial, la relación entre los nanoplásticos y los antibióticos. Los investigadores descubrieron que estas partículas pueden unirse a fármacos como la tetraciclina a nivel molecular, dificultando su absorción por el organismo. Los expertos comentaban que estos resultados tenían implicaciones profundas, por un lado se reduce la eficacia de los tratamientos y por el otro genera un entorno propicio para que las bacterias desarrollen resistencia a los fármacos, al quedar expuestas a concentraciones subóptimas de antibióticos adheridos a los microplásticos y nanoplásticos. Los investigadores comentaban que este mecanismo refuerza la hipótesis de la “resistencia cruzada”, donde los factores ambientales no antibióticos contribuyen igualmente al problema.

Alteraciones en la salud intestinal y efectos sistémicos por los nanoplásticos y microplásticos

Posteriormente, otro estudio profundizó en el impacto digestivo, los expertos concluyeron que los microplásticos y nanoplásticos pueden alterar el microbioma intestinal provocando disbiosis, inflamación crónica y aumentando el riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2 o los trastornos neurológicos. A esto hay que añadir que se observó que las partículas plásticas pueden aumentar la permeabilidad intestinal, permitiendo el paso de toxinas y bacterias al torrente sanguíneo. Este fenómeno conocido como “intestino permeable”, amplifica los efectos sistémicos conectando el sistema digestivo con otros órganos como el cerebro o el hígado.

Estudio clave: nanoplásticos y Salmonella

El punto culminante de esta línea de investigación llega con un estudio publicado en la revista científica Journal of Hazardous Materials, que se centra en la interacción entre los nanoplásticos de poliestireno y la Salmonella entérica. Se trata de un trabajo que aporta un nivel de detalle sin precedentes sobre los mecanismos microbiológicos implicados.

Los resultados muestran que los nanoplásticos actúan como un factor de estrés ambiental capaz de modificar profundamente el comportamiento de las bacterias. En fases iniciales de la exposición, los expertos observaron un aumento de la virulencia de los microorganismos, al activarse los genes relacionados con la invasión celular, la adhesión y la formación de biopelículas o estructuras protectoras formadas por comunidades bacterianas que incrementan la supervivencia de los patógenos en condiciones adversas.

Los investigadores explican que el efecto no es lineal. A medida que la exposición se prolonga o aumenta la concentración de nanoplásticos, las bacterias experimentan un desgaste fisiológico. Como consecuencia, se reduce la expresión de los genes relacionados con la virulencia y la resistencia antimicrobiana, lo que indica un cambio estratégico, pasando de un modo ofensivo a uno defensivo, siendo un equilibrio entre ataque y supervivencia como uno de los descubrimientos más relevantes, ya que implica que los nanoplásticos no sólo aumentan el riesgo en determinadas reacciones, también pueden modificar la dinámica de las infecciones a lo largo del tiempo.

Otro aspecto crítico es el estrés oxidativo, ya que el estudio documenta un aumento significativo de especies reactivas de oxígeno, daño en las membranas celulares y la activación de sistemas de defensa bacterianos. Este estrés puede desencadenar mecanismos de resistencia a los antibióticos, incluso en ausencia directa de estos fármacos.

En conjunto, las evidencias acumuladas desde hace algunos años revelan un patrón claro, los microplásticos y los nanoplásticos no son contaminantes inertes, se trata de agentes activos que interactúan con los sistemas biológicos en múltiples niveles, afectan a las células humanas, alteran el microbioma, interfieren con los medicamentos y modifican el comportamiento de patógenos clave en la seguridad alimentaria.

Sin embargo, también queda claro que el conocimiento es todavía incompleto. En el caso específico de la Salmonella, el estudio más reciente muestra efectos variables según la dosis y el tiempo de exposición, lo que dificulta establecer conclusiones definitivas sobre el riesgo real en condiciones cotidianas.

Esta nueva investigación dibuja un escenario en el que los nanoplásticos podrían convertirse en un factor emergente en el ámbito de la seguridad alimentaria y la salud pública. No se trata sólo de la contaminación ambiental, se trata de un fenómeno que puede influir en las infecciones bacterianas, los tratamientos médicos y el equilibrio interno del organismo. Aun así, los propios expertos insisten en la prudencia, ya que los plásticos hoy por hoy siguen desempeñando un papel clave en la conservación de los alimentos y en la reducción del desperdicio alimentario. La cuestión no es eliminar estas partículas plásticas de inmediato, se trata de comprender mejor sus efectos, establecer límites seguros y desarrollar alternativas más sostenibles.

Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página de la Universidad de Illinois, y de forma extensa en este otro (Pdf) publicado en la revista científica Journal of Hazardous Materials.

Crédito imágenes 1 y 3 | Depositphotos.com

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