La primera granja de pulpos no saldrá adelante. Con esta decisión de Nueva Pescanova termina, al menos por ahora, uno de los proyectos de acuicultura más ambiciosos y controvertidos de los últimos años. La cancelación de la granja ha reabierto el debate sobre si es posible criar en cautividad a uno de los animales más inteligentes del océano, sin comprometer su bienestar ni la sostenibilidad del medio marino.
Aunque la empresa atribuye su decisión a cuestiones administrativas y regulatorias, la retirada llega tras años de críticas de científicos, organizaciones ecologistas y entidades dedicadas al bienestar animal. Muchas de estas voces alertaban de que los pulpos son animales con una elevada capacidad cognitiva y un comportamiento principalmente solitario, por lo que su cría intensiva podría comprometer seriamente su bienestar. Además, se cuestionó el impacto ambiental del proyecto, sobre todo por la gran cantidad de pescado salvaje que sería necesaria para alimentar a los pulpos en cautividad.
¿Qué es Nueva Pescanova y cuál era su proyecto?
Nueva Pescanova es una empresa española del sector pesquero y de la acuicultura con sede en Galicia, que desde hace años invierte en investigación para desarrollar sistemas de producción de especies marinas que complementen la pesca tradicional, ayudando a responder a la creciente demanda mundial de alimentos marinos.
El proyecto más ambicioso de esta empresa consistía en poner en marcha la primera granja comercial de pulpos del mundo. La iniciativa pretendía criar pulpos comunes (Octopus vulgaris) desde su nacimiento hasta la edad adulta en instalaciones controladas, con el objetivo de garantizar un suministro estable para el mercado y así poder reducir la dependencia de las capturas salvajes.
La idea de criar pulpos de acuicultura no era nueva. Durante varias décadas investigadores de distintos países del mundo intentaron completar el ciclo de vida del pulpo en cautividad, pero todos se encontraban con el mismo problema: una elevada mortalidad durante la transición entre la fase larvaria y el inicio de la edad adulta.
En 2018, un grupo de investigadores españoles logró superar ese obstáculo gracias a una nueva metodología desarrollada por el Instituto Español de Oceanografía (IEO). Las pruebas permitieron aumentar la supervivencia desde aproximadamente un 3 % hasta cerca del 90 %, todo un avance que abría la puerta a la producción industrial de esta especie en el sector de la acuicultura.
Un año después, Nueva Pescanova anunció que había conseguido cerrar el ciclo reproductivo del pulpo en la acuicultura. Los ejemplares nacidos en cautividad alcanzaban la edad adulta y además empezaban a reproducirse fuera de su hábitat natural, todo un hito científico que la compañía consideró fundamental para el inicio de un nuevo segmento de negocio. El objetivo era ofrecer una alternativa ante el aumento de la demanda internacional, así como la disminución de las capturas de pulpo salvaje en algunas zonas pesqueras.
¿Por qué se canceló la primera granja comercial de pulpos?
Cuando Nueva Pescanova presentó oficialmente su proyecto para construir la granja de pulpos en Gran Canaria, empezaron las críticas de numerosos científicos y organizaciones de bienestar animal. Uno de los principales motivos era la propia biología del pulpo, ya que se trata de un animal con una inteligencia extraordinaria, capaz de resolver problemas, abrir recipientes, construir refugios, utilizar herramientas sencillas y modificar su comportamiento para adaptarse al entorno.
A esto hay que añadir que se trata de una especie principalmente solitaria, por lo que muchos expertos advertían que mantener grandes grupos en tanques compartidos, podría provocar elevados niveles de estrés, agresividad e incluso episodios de canibalismo. Otro aspecto muy cuestionado fue el elevado consumo de recursos naturales, ya que el proyecto contemplaba alimentar a los pulpos con peces capturados en el mar.
Según cálculos realizados, una instalación de este tipo necesitaría decenas de miles de toneladas de pescado salvaje cada año, lo que implicaría utilizar grandes cantidades de pescado salvaje para alimentar a los pulpos, una práctica que algunos expertos consideran poco sostenible porque puede incrementar la sobreexplotación de otras especies marinas. También surgieron dudas sobre el método de sacrificio previsto utilizando agua helada. Diversas organizaciones consideraban que todavía no existían suficientes evidencias científicas para garantizar que ese procedimiento evitara el sufrimiento de los animales.
Tras años de debate y una importante movilización social, Nueva Pescanova confirmó que no seguiría adelante con el proyecto en Gran Canaria. La empresa explicó que la retirada respondía a la prolongación de los plazos administrativos y a las exigencias regulatorias, aunque no descartó desarrollar iniciativas similares en el futuro.
Argumentos a favor de las granjas de pulpos
A pesar de la polémica, también existen razones que llevan a algunos investigadores y empresas a defender el desarrollo de esta nueva tecnología. La principal razón es que la demanda mundial de pulpo continúa creciendo, mientras todo el producto disponible procede actualmente de la pesca tradicional. Si en el futuro fuera posible desarrollar un modelo realmente sostenible, la acuicultura podría reducir la presión sobre las poblaciones salvajes y se garantizaría un suministro más estable.
Otro argumento es el económico, una producción controlada podría reducir la dependencia de las importaciones y ofrecer una mayor estabilidad en los precios cuando las capturas son escasas. Desde el punto de vista científico, los avances conseguidos también permiten conocer mejor la biología del pulpo, de hecho, estas investigaciones pueden contribuir a la conservación de la especie, mejorar el conocimiento sobre su desarrollo y favorecer nuevas aplicaciones en distintos campos de la ciencia.
También conviene reconocer que la investigación iniciada por el Instituto Español de Oceanografía y continuada por Nueva Pescanova ha supuesto un avance científico significativo y de gran interés. Independientemente de que la producción comercial llegue o no a consolidarse, haber conseguido completar el ciclo de reproducción del pulpo en cautividad, representa todo un hito para la investigación marina y amplía el conocimiento sobre una especie de enorme interés biológico.
Principales inconvenientes del cultivo de pulpos en piscifactoría
Ante los posibles beneficios citados, los críticos consideran que todavía existen demasiados interrogantes para justificar una producción comercial. El bienestar animal es la principal preocupación. La elevada inteligencia de los pulpos y su comportamiento natural, hacen que muchos especialistas cuestionen si realmente pueden mantenerse en sistemas intensivos sin afectar gravemente a su calidad de vida.
A esto hay que sumar, como ya hemos comentado, el elevado consumo de pescado necesario para alimentar a una especie carnívora. Algunos expertos consideran que si para producir pulpo es necesario capturar grandes cantidades de otras especies marinas, el balance ambiental podría resultar poco favorable. Además y como explican aquí, muchos investigadores creen que aún queda mucho por conocer sobre las mejores condiciones de cría, el enriquecimiento ambiental y el bienestar que requieren estos cefalópodos antes de plantear una producción a gran escala. Y recuerdan que una granja de pulpos sólo tendría sentido si lograra ofrecer un equilibrio real entre sostenibilidad, rentabilidad y bienestar animal. Si alguno de estos tres pilares falla, difícilmente podría justificarse su implantación a gran escala.
El debate también ha impulsado el desarrollo de nuevos productos alimenticios, y es que algunas empresas ya comercializan alternativas vegetales que imitan la textura y el aspecto del pulpo utilizando ingredientes como tofu, konjac, setas o corazones de palmito. Recordemos las “patas de pulpo” elaboradas con micoproteínas que presentaba la empresa austriaca Revo Foods hace un par de años.
Aunque todavía representan una parte muy pequeña del mercado, propuestas como la que hemos citado buscan ofrecer nuevas opciones a los consumidores que desean reducir el consumo de productos de origen animal, o disminuir el impacto sobre los ecosistemas marinos. Algunos expertos creen que es necesario realizar una gestión más sostenible de las pesquerías tradicionales, algo que podría ser una vía complementaria para proteger las poblaciones salvajes sin necesidad de recurrir al cultivo intensivo de esta especie.
Lo cierto es que la retirada del proyecto de Nueva Pescanova no significa necesariamente el final de las investigaciones sobre el cultivo de pulpos, la elevada demanda internacional y la búsqueda de nuevas formas de producción seguirán impulsando el desarrollo científico en esta línea. Pero este caso demuestra que la innovación no siempre avanza al mismo ritmo que la aceptación social. Una tecnología puede ser viable desde el punto de vista científico, pero también debe responder a cuestiones relacionadas con el bienestar animal, el impacto ambiental y las expectativas de los consumidores.
Si en el futuro existieran granjas de pulpos capaces de garantizar un elevado bienestar animal y un impacto ambiental menor que la pesca tradicional, ¿estaríais dispuestos a consumir pulpo de acuicultura o consideraríais que esta especie nunca debería criarse en cautividad?