El aceite de levadura como alternativa a la manteca de cacao es una de las últimas innovaciones de la empresa biotecnológica Sun Bear Biofuture, que desarrolla grasas mediante fermentación de precisión para sustituir ingredientes de origen tropical, como el aceite de palma y la manteca de cacao. Tras centrar inicialmente sus investigaciones en una alternativa al aceite de palma, la compañía ha desarrollado una grasa de origen microbiano que acaba de obtener resultados prometedores en pruebas independientes con consumidores. En cuatro de los cinco productos evaluados, las versiones elaboradas con esta nueva grasa recibieron valoraciones iguales o superiores a las de sus equivalentes preparados con manteca de cacao convencional.
Sun Bear Biofuture utiliza levaduras como pequeñas fábricas biológicas capaces de producir grasas y aceites. Para ello, ha desarrollado y optimizado microorganismos que acumulan lípidos con una composición y unas propiedades específicas. La clave está en conseguir que estas grasas reproduzcan características de las materias primas convencionales, como su comportamiento durante la elaboración de los alimentos, su textura o su punto de fusión. No se trata simplemente de obtener una nueva fuente de grasa, sino de conseguir que pueda cumplir las mismas funciones tecnológicas que los ingredientes a los que pretende sustituir.
La idea tiene especial interés, ya que la manteca de cacao es una materia prima difícil de sustituir, aporta características concretas de textura, fusión y comportamiento que resultan importantes tanto en la alimentación como en la cosmética. Precisamente por esta razón, demostrar que una grasa obtenida a partir de una levadura puede funcionar de manera semejante supone un paso relevante para la empresa Sun Bear Biofuture.
De la levadura a una grasa funcional
Los llamados lípidos microbianos son, en términos sencillos, grasas y aceites producidos por microorganismos como las levaduras o las algas, que ya tienen de forma natural la capacidad de generar lípidos. El trabajo de la empresa consiste en optimizar las cepas y las condiciones de fermentación para aumentar esa producción y conseguir un ingrediente comercialmente viable.
El proceso comienza introduciendo la levadura en un fermentador, donde recibe los nutrientes que necesita para crecer y producir los lípidos. En este recipiente se controlan las condiciones de cultivo, a fin de conseguir que las células fabriquen la mayor cantidad posible de grasa. Una vez finalizada la fermentación, las células de levadura se rompen para liberar los lípidos que contienen en su interior. Posteriormente, estos se separan, se purifican y se procesan hasta obtener la grasa que finalmente puede utilizarse como ingrediente. Ben Wilding, CEO de Sun Bear Biofuture, explica que esta es la base del proceso que permite a la empresa utilizar la levadura como una auténtica fábrica de grasas.
La principal diferencia respecto a la producción agrícola convencional es que estas grasas se obtienen mediante el cultivo de microorganismos en instalaciones industriales, sin necesidad de dedicar grandes extensiones de terreno al cultivo de palmeras o árboles de cacao. Además, este sistema permitiría establecer centros de producción cerca de las industrias alimentarias que utilizan estas materias primas, reduciendo la dependencia de las regiones tropicales y, potencialmente, las distancias de transporte y la complejidad de las cadenas de suministro.
La compañía afirma actualmente que su tecnología puede reducir alrededor de un 90% el uso de suelo y las emisiones de carbono, frente a la producción convencional de manteca de cacao y aceite de palma. También plantea reducir las cadenas de suministro desde distancias de alrededor de 16.000 kilómetros hasta unos 16 kilómetros. Son cifras comunicadas por la propia empresa y, por tanto, deben entenderse como objetivos o resultados de su evaluación ambiental, pero no como una garantía que sea aplicable a cualquier instalación industrial futura.
Aunque ahora la manteca de cacao está adquiriendo protagonismo, el aceite de palma fue la inspiración original de Sun Bear Biofuture. La compañía considera que se trata de un ingrediente con unas propiedades extraordinarias para la industria, aunque la producción convencional está asociada a importantes problemas ambientales y de suministro. En su propia explicación de la misión empresarial, apunta que el aceite de palma está relacionado con la emisión de más de 500 millones de toneladas de carbono al año.
Esta preocupación explica que Sun Bear Biofuture no sea la primera empresa que intenta fabricar una alternativa al aceite de palma utilizando microorganismos. En 2020, la empresa C16 Biosciences presentó su proyecto para producir un aceite de palma mediante microorganismos, mientras que posteriormente, la británica Clean Food Group trabajó en una alternativa obtenida a partir de una levadura natural patentada.
En mayo de 2024, Sun Bear Biofuture se encontraba todavía afrontando uno de los grandes problemas de esta tecnología, conseguir escalar el proceso de fermentación. Para ello exploraba equipos de mayor tamaño y colaboraba con centros de investigación, entre ellos destaca AberInnovation, que está vinculado a la Universidad de Aberystwyth (Gales). También investigaba materias primas más económicas y sostenibles, como pieles de patata y residuos de pan, a fin de evitar depender exclusivamente de materias primas como el azúcar.
Este uso de residuos y subproductos agrícolas continúa formando parte de la estrategia actual de la compañía. Sun Bear Biofuture explica que emplea residuos agrícolas y corrientes secundarias de la industria alimentaria como materias primas para mejorar el impacto ambiental de su sistema de producción. El planteamiento también puede tener importancia desde el punto de vista de la economía circular, ya que, en lugar de considerar determinados residuos alimentarios como un problema, pueden convertirse en materia prima para fabricar ingredientes de mayor valor comercial.
¿Puede el consumidor notar la diferencia?
La gran pregunta para cualquier sustituto de una grasa convencional no es únicamente si puede fabricarse en un fermentador, y es que tiene que funcionar en un producto real y, sobre todo, tiene que resultar aceptable para el consumidor. Ahí es donde los nuevos resultados de la empresa adquieren especial relevancia. El Centre for Nutrition and Health de Oxford Brookes University realizó pruebas independientes en cinco productos, tres alimentarios y dos cosméticos. La alternativa obtenida a partir de la levadura fue considerada igual o preferible a la manteca de cacao convencional en cuatro de los cinco casos. Además, los participantes sólo identificaron correctamente la versión microbiana en uno de los cinco productos, lo que prueba que es una gran alternativa.
No se trata de afirmar que la levadura haya conseguido sustituir universalmente a la manteca de cacao. Los propios responsables de Sun Bear Biofuture apuntan que todavía es necesario realizar más trabajos con diferentes alimentos y aplicaciones, para conocer hasta dónde llega la equivalencia. Pero el resultado sí elimina una de las grandes incertidumbres comerciales, que una grasa microbiana puede ofrecer una experiencia suficientemente parecida a la de la grasa convencional.
El desarrollo llega en un momento especialmente complicado para el mercado del cacao. Después de las enormes subidas de precios registradas durante el 2024 y el 2025 (crisis del cacao), los costes se han moderado, pero la materia prima continúa sometida a una elevada volatilidad. Las grandes compañías chocolateras están sufriendo directamente esta situación. Lindt redujo recientemente sus previsiones de ventas y señaló el efecto de las subidas de precios necesarias, así como una demanda de los consumidores más contenida. Mondelēz International también ha identificado la volatilidad de los costes del cacao como un riesgo para su negocio, de ahí que centren su atención en empresas como Celleste Bio, que trabaja en el desarrollo de cacao de cultivo celular.
Por esta razón, la propuesta de Sun Bear Biofuture no se limita a una cuestión ambiental. La compañía intenta resolver simultáneamente varios problemas empresariales, como la dependencia de cultivos tropicales, la volatilidad de precios, las largas cadenas logísticas, los riesgos regulatorios y la disponibilidad de materias primas. En su página corporativa resume esta propuesta, señalando que sus grasas y aceites pretenden mantener la funcionalidad de ingredientes como la manteca de cacao, el aceite de palma y determinados aceites utilizados en cosmética, pero reduciendo los problemas ambientales y comerciales asociados a sus cadenas de suministro.
Uno de los principales retos de la fermentación de precisión es pasar del laboratorio a una producción industrial estable y rentable y, para ello, Sun Bear Biofuture ha optado por una estrategia de bajo coste. Su planta piloto utiliza equipos procedentes de sectores como la cerveza y los productos lácteos, suponiendo una inversión de unas 25.000 libras. La compañía considera que este modelo de producción puede reducir considerablemente el coste de futuras instalaciones industriales.
En 2026 ya completó sus primeras producciones y trabaja con un fermentador piloto de 300 litros, con el objetivo de avanzar hacia una planta de demostración de 5.000 litros el año que viene. La empresa prevé comenzar las producciones industriales a finales de 2027 y alcanzar operaciones a plena escala en el 2029. La evolución de Sun Bear Biofuture resulta significativa, recordemos que en 2024, su objetivo principal era desarrollar mediante fermentación de precisión una alternativa al aceite de palma, utilizando una levadura capaz de producir un aceite con propiedades similares. Dos años después, la empresa ha ampliado su apuesta y la alternativa a la manteca de cacao se ha convertido en una de sus aplicaciones con mayor potencial.
A pesar de los avances, todavía existen obstáculos importantes, como el hecho de que tendrá que demostrar que puede fabricar sus grasas de forma estable y competitiva a escala industrial, ampliar las aplicaciones en alimentación y completar los procesos regulatorios necesarios para su comercialización como ingrediente alimentario. Es por ello que, como comentan aquí, la empresa prevé entrar primero en el mercado cosmético.
El precio será otro factor decisivo. Hay que tener en cuenta que la manteca de cacao y el aceite de palma cuentan con cadenas de producción consolidadas durante décadas, por lo que una alternativa biotecnológica tendrá que demostrar que sus ventajas ambientales y de suministro también pueden traducirse en competitividad económica. Si la empresa consigue trasladar estos resultados a la producción industrial, superar los requisitos regulatorios y alcanzar un precio competitivo, su tecnología podría abrir la puerta a una nueva generación de grasas producidas mediante fermentación de precisión.
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