Los pepinillos son uno de esos ingredientes que solemos tener asociados al aperitivo, al picoteo o a la hamburguesa, pero en realidad dan mucho más juego en la cocina. Son pepinos pequeños conservados en vinagre, salmuera o una mezcla agridulce con especias, hierbas y otros aromáticos, y precisamente ahí está su gracia: aportan acidez, frescor, un punto crujiente y ese sabor encurtido que despierta muchos platos sin necesidad de complicarse.
A mí me gustan especialmente los pepinillos grandes, carnosos y bien crujientes, esos que se pueden cortar en rodajas, en bastones, en dados pequeños o incluso picar para una salsa. Aunque en casa consumimos los dos, los pequeños tienen su encanto, claro, sobre todo para servir enteros en un aperitivo. Pero los grandes me parecen más versátiles cuando se trata de cocinar o de añadirlos a ensaladas, rellenos, bocadillos, platos fríos, patés o vinagretas. Una pequeña cantidad puede cambiar el equilibrio de una receta, porque el pepinillo corta la grasa, acompaña muy bien a los ahumados, refresca las legumbres, anima el arroz y combina de maravilla con lácteos suaves como el yogur, el queso cottage o la crème fraîche.
Por eso hoy reunimos doce recetas con pepinillos para platos frescos, sabrosos y con contraste. Hay ensaladas con salmón, gambas, arenque, arroz o lentejas, cogollos rellenos, tomate con queso cottage y encurtidos, canelones fríos de calabacín, un paté de melva y una salsa de pepinillos y mostaza que sirve para hamburguesas, sándwiches, dips y lo que se nos ocurra. Porque los pepinillos pueden ser mucho más que un acompañamiento: bien utilizados, son ese pequeño toque ácido y crujiente que hace que un plato tenga más vida. ¡Os esperamos en la cocina!
Foto | Pepinillos marinados