Hoy conocemos el informe de la FAO titulado ‘Estado mundial de la pesca y la acuicultura en 2026’, documento que confirma que el sector pesquero y acuícola atraviesan uno de los momentos más importantes de su historia reciente. Nunca antes la producción mundial de alimentos acuáticos había alcanzado niveles tan elevados. Al mismo tiempo, nunca habían sido tan evidentes los desafíos relacionados con la sostenibilidad, la gestión de los recursos marinos y la necesidad de garantizar que los beneficios de este crecimiento lleguen a toda la población mundial por igual.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura presenta en esta nueva edición una visión actualizada del sector, destacando los avances que se han logrado gracias a la llamada “Transformación Azul”, estrategia diseñada con el objetivo de convertir la innovación, la ciencia y la gestión responsable en herramientas específicas para asegurar el futuro de la pesca y la acuicultura.
Según los datos más recientes, la producción mundial de la pesca y la acuicultura alcanzó en el año 2024 un récord histórico con 235 millones de toneladas. Esta cifra supone un incremento significativo respecto a años anteriores, demostrando el creciente papel de los alimentos acuáticos en la alimentación de una población mundial en continuo crecimiento. Del total producido, 195 millones de toneladas correspondieron a animales acuáticos, mientras que las algas aportaron cerca de 40 millones de toneladas.
Uno de los aspectos más destacados del informe es el protagonismo cada vez mayor de la acuicultura, durante décadas la pesca tradicional fue la principal fuente de productos acuáticos para consumo humano. Sin embargo, la situación ha cambiado de manera significativa, recordemos que en el año 2024 la acuicultura produjo más de 103 millones de toneladas de animales acuáticos, una cifra sin precedentes que representa más de la mitad de toda la producción mundial de este tipo de alimentos. Esto significa que los peces, los moluscos y los crustáceos criados en piscifactorías superaron a los obtenidos mediante captura tradicional en términos de crecimiento y capacidad de abastecimiento.
Asia continúa siendo el gran motor de la acuicultura mundial, países como China, India, Indonesia, Vietnam y Bangladesh concentran una parte muy importante de esa producción mundial. De hecho, sólo estos cinco países generan más del 80 % de toda la producción de animales acuáticos, un liderazgo que responde a décadas de inversión, desarrollo tecnológico y políticas dirigidas a aprovechar de forma eficiente los recursos hídricos disponibles.
La expansión de la acuicultura responde a una necesidad productiva, pero también representa una oportunidad para reducir la presión en los ecosistemas marinos. La FAO destaca numerosos proyectos que están impulsando unos sistemas productivos más sostenibles, desde la integración de la energía solar en instalaciones acuícolas, hasta el desarrollo de cultivos de algas y moluscos con un bajo impacto ambiental. En diferentes regiones del mundo se están implementando modelos que combinan la innovación tecnológica, la eficiencia energética y la participación comunitaria, algo que demuestra que es posible producir más alimentos sin tener que comprometer los recursos naturales.
Mientras la acuicultura continúa creciendo, la pesca extractiva muestra una evolución que según los datos es mucho más estable. La producción mundial de las capturas se mantiene desde finales de los años ochenta en un rango relativamente constante que oscila entre los 86 y los 94 millones de toneladas anuales. En 2024 se alcanzaron unos 92 millones de toneladas de animales acuáticos, lo que refleja los límites biológicos de muchas poblaciones pesqueras salvajes.
Esta estabilidad productiva pone de manifiesto una realidad, que los océanos no pueden incrementar indefinidamente sus capturas. Por esta razón la gestión responsable de los recursos pesqueros se ha convertido en una de las prioridades globales. El informe de la FAO advierte que la proporción de poblaciones marinas explotadas dentro de niveles biológicamente sostenibles, ha descendido hasta el 62,4% en 2023. Aunque la cifra sigue siendo mayoritaria, refleja una tendencia preocupante que obliga a reforzar los sistemas de evaluación científica y las medidas de control pesquero.
La FAO comenta que, sin embargo, el panorama no es completamente negativo, destaca que cuando se analiza el volumen real de las capturas, el 72,6% de los desembarques proceden de poblaciones que son gestionadas de manera sostenible. Esto indica que las pesquerías más importantes desde el punto de vista económico, suelen estar mejor reguladas y cuentan con los sistemas de gestión más avanzados.
Otro aspecto fundamental que se destaca en el informe es la creciente importancia de los alimentos acuáticos para la seguridad alimentaria mundial. En 2023 la disponibilidad media global alcanzó los 21,1 kilos por persona al año, cifra que siguió aumentando en el año 2024. Estos alimentos proporcionan proteínas de alta calidad, ácidos grasos omega-3, vitaminas y minerales esenciales para millones de personas. A esto hay que sumar que para más del 40% de la población mundial, representan al menos una quinta parte del consumo de proteínas de origen animal.
El informe señala que la distribución de estos beneficios continúa siendo desigual y África es un ejemplo claro de esta situación. A pesar de disponer de importantes recursos acuáticos y depender significativamente de ellos para la nutrición de la población, el consumo medio per cápita sigue siendo el más bajo del mundo. La FAO considera que el continente africano posee un gran potencial para expandir la acuicultura y aumentar la disponibilidad de alimentos acuáticos, pero siempre que existan las inversiones adecuadas, una transferencia tecnológica y unas políticas de apoyo al sector.
La dimensión económica de la pesca y la acuicultura es muy destacada, el comercio internacional de productos acuáticos, alcanzó en el año 2024 un valor aproximado de 186.000 millones de dólares implicando a casi 230 países y territorios. Alrededor del 36 % de toda la producción mundial de animales acuáticos se comercializa internacionalmente, lo que convierte al sector en uno de los más globalizados dentro del sistema alimentario mundial.
Europa sigue siendo el principal importador, mientras que países como China, Noruega, Vietnam, Ecuador y Chile se encuentran entre los mayores exportadores del planeta, y los productos más comercializados en orden descendente son los pescados, los crustáceos y los moluscos. Esta actividad comercial contribuye a la generación de riqueza y también a la distribución de alimentos nutritivos entre regiones con diferentes niveles de producción.
El informe de la FAO apunta que la importancia social del sector tampoco puede subestimarse, ya que más de 65 millones de personas trabajaban directamente en la pesca y la acuicultura en 2024, mientras que los medios de vida de más de 600 millones de personas dependen de manera directa o indirecta de estas actividades. En muchas comunidades costeras y rurales y especialmente en países en vías de desarrollo, la pesca sigue siendo una fuente esencial de ingresos, empleo y estabilidad social.
La FAO subraya, además, la importancia de promover unas cadenas de valor más inclusivas donde mujeres y jóvenes tengan mayores oportunidades de participación. Numerosos proyectos desarrollados en África, América Latina y Asia demuestran que la mejora de la transformación, comercialización y distribución de los productos pesqueros, puede generar beneficios económicos significativos para las comunidades. Y comenta que las previsiones hasta el año 2034 son optimistas, la producción mundial seguirá creciendo y alcanzará aproximadamente los 214 millones de toneladas.
La acuicultura continuará siendo el principal motor de este crecimiento, mientras que la pesca tradicional podría experimentar una ligera recuperación gracias a una mejor gestión de los recursos y a la reducción de las pérdidas. La disponibilidad mundial de alimentos acuáticos seguirá incrementándose, aunque se apunta que persistirá el desafío de conseguir una distribución más equilibrada entre las regiones del mundo.
El informe de la FAO muestra que la pesca y la acuicultura se encuentran en una etapa de transformación profunda. La producción mundial sigue creciendo, la innovación tecnológica abre nuevas oportunidades y los alimentos acuáticos, desempeñan un papel cada vez más relevante en la nutrición mundial. Pero el éxito en los próximos años, dependerá de la capacidad de los gobiernos, las empresas, los científicos y las comunidades que viven de los alimentos marinos, para gestionar de manera responsable los recursos acuáticos, proteger los ecosistemas y garantizar que los beneficios de este crecimiento lleguen a todas las personas.
Podéis leer el informe completo a través de este enlace (Pdf) publicado en la página de la FAO.