Durante el verano, la berenjena encuentra fácilmente un lugar en nuestra cocina, así que a ella dedicamos el recopilatorio dominical, con doce recetas de berenjena. Su pulpa firme y algo esponjosa cuando está cruda cambia por completo con el calor: puede quedar sedosa y melosa, mantener cierta consistencia o cubrirse con una superficie bien dorada. El resultado depende de la variedad, del corte y, sobre todo, del método de cocción elegido.
Aunque solemos hablar de la berenjena en singular, existen variedades con formas, tamaños y colores muy distintos. Junto a las ovaladas de piel morada casi negra, encontramos berenjenas alargadas, redondas, jaspeadas, blancas y variedades asiáticas más finas. Estas diferencias influyen en la proporción de pulpa, piel y semillas, y permiten elegir unas u otras según queramos asarlas enteras, cortarlas en láminas, pasarlas por la plancha o utilizarlas como recipiente para un relleno.
Desde el punto de vista nutricional, es una hortaliza con un elevado contenido de agua, un aporte energético moderado y algo de fibra. No destaca por concentrar grandes cantidades de un nutriente concreto, pero encaja bien dentro de una alimentación variada y rica en hortalizas. Su composición final en el plato depende mucho de cómo se cocine y de los ingredientes que la acompañen: no es lo mismo una berenjena asada o cocinada a la plancha que una frita, capaz de incorporar una cantidad considerable de aceite.
Asada, frita, rellena, cocinada a la parrilla o integrada en guisos y masas, la berenjena responde de manera distinta y permite jugar con texturas, aliños y condimentos procedentes de muchas tradiciones culinarias. Estas 12 recetas con berenjena y sabores de medio mundo son una invitación a aprovechar la temporada, conocer mejor sus variedades y elegir la cocción que mejor encaja con cada plato. Ya sabéis que bajo estas líneas tenéis la presentación de los platos, y para ver los ingredientes y la elaboración paso a paso, simplemente tenéis que pulsar en el nombre que está sobre la foto.