Precio de los alimentos: vender saludable a precio de coste

La idea de vender alimentos saludables a precio de coste vuelve a ponerse sobre la mesa en un momento en el que el precio de los alimentos sigue siendo una de las principales preocupaciones de las familias europeas. En Francia, varias organizaciones de consumidores y entidades sociales, han lanzado una particular iniciativa con la que se intenta obligar al canal de la gran distribución a vender 100 alimentos saludables a precio de coste, es decir, sin margen comercial.

Esta propuesta, vista la situación actual en España, resultaría muy pertinente y necesaria porque durante los últimos años llenar la cesta de la compra se ha convertido en algo realmente complicado. La inflación alimentaria ha golpeado con especial dureza a los productos básicos, y como suele ocurrir en este contexto, la alimentación saludable es una de las primeras víctimas de esta inflación. Se puede decir que actualmente comer bien se ha ido convirtiendo poco a poco en un privilegio, cuando debería ser un derecho básico.

Comer saludable cuesta más y no debería ser así

Las recomendaciones nutricionales son bien conocidas y se habla de ellas desde hace años, consumir frutas y verduras a diario, priorizar los cereales integrales, las legumbres, el pescado, cocinar en casa y reducir el consumo de alimentos ultraprocesados… Sin embargo, seguir estos consejos es cada vez más complicado, lo vemos en los lineales de los supermercados donde los alimentos más saludables suelen ser también los más caros, por el contrario, en periodo de inflación los alimentos poco saludables son los más económicos.

La organización de consumidores Foodwatch, junto a Familles Rurales (federación francesa de asociaciones de familias) y Secours Catholique (Cáritas Francia), denuncia desde hace tiempo la falta de transparencia en la configuración de los precios y los márgenes excesivos aplicados a productos que son esenciales para la salud, como las frutas, las verduras, las legumbres o los productos lácteos básicos. En Francia, las cinco grandes cadenas de distribución aglutinan casi el 80% del mercado alimentario, esta es una situación muy similar a la de España, donde unas pocas cadenas de supermercados dominan la distribución.

El resultado es más que evidente, una buena parte de la población no puede permitirse seguir una dieta acorde con las recomendaciones en materia de nutrición saludable. En el país galo casi una de cada tres personas reconoce que se salta algunas comidas por falta de dinero. En España, aunque las cifras varían dependiendo de las fuentes que se consultan, la presión que se ejerce sobre el presupuesto familiar destinado a la alimentación es igualmente alarmante, y algo similar ocurre en otros países comunitarios.

Propuesta de 100 alimentos saludables a precio de coste

La iniciativa francesa plantea una medida muy sencilla, obligar a los supermercados a vender 100 alimentos que son prioritarios para la salud a precio de coste, sin que apliquen un margen comercial, algo difícil de concebir. No se trata de una cesta de la compra cerrada, tampoco de una acción promocional temporal, se trata de una medida estructural que se basa en las recomendaciones del Programa Nacional de Nutrición y Salud (PNNS).

La lista propuesta incluye alimentos de consumo cotidiano y que son nutricionalmente esenciales como las frutas y las verduras frescas de temporada, las frutas y verduras congeladas o en conserva pero sin transformar, las legumbres secas o cocidas, los cereales básicos como arroz, la pasta o la harina preferentemente integrales o semiintegrales, los huevos, los productos lácteos naturales sin azúcares añadidos, los aceites vegetales recomendados (como el aceite de oliva, colza o nuez), el pescado y el marisco que se han seleccionado por su perfil nutricional y sostenibilidad, así como productos básicos para cocinar en casa como especias, vinagre, mantequilla o azúcar.

En el listado también se incluyen algunos productos para alimentación infantil con el objetivo de no dejar fuera a las familias con bebés, además, se incluye una proporción significativa de alimentos de producción ecológica y de origen nacional.

Es importante destacar que esta lista de alimentos no pretende ser una cesta de la compra completa ni cerrada, es una selección de productos prioritarios que han sido elegidos por su valor nutricional y su papel clave en una dieta equilibrada y saludable. La medida excluye deliberadamente aquellos alimentos cuyo consumo excesivo se asocia a problemas de salud, como por ejemplo los alimentos ultraprocesados, las bebidas azucaradas, el alcohol, la bollería industrial o las carnes procesadas. Con esta medida se pretende facilitar el acceso a una alimentación de calidad y no fomentar el consumo de productos baratos pero nutricionalmente pobres.

La pregunta es, ¿podría aplicarse una iniciativa similar en España? La respuesta realista es sí, pero sería necesaria la voluntad política y un marco legal claro, algo que desgraciadamente se puede decir que es inexistente. Por cierto, recordemos que antaño en nuestro país ya hemos visto iniciativas impulsadas por la gran distribución que, bajo el paraguas de ofrecer una “cesta básica”, han resultado decepcionantes o incluso engañosas, como es el caso de la cesta básica de Carrefour por 30 euros presentada en 2023.

Esta cesta estaba lejos de garantizar una alimentación equilibrada, excluía productos esenciales como las frutas frescas, las verduras, la leche, los huevos, el aceite de oliva o las legumbres, dando protagonismo a productos alimenticios prescindibles desde el punto de vista nutricional. Lo cierto es que no hubo una bajada real de precios, se trataba de una selección interesada de productos alimenticios que mantenían precios similares. Curiosamente esta misma cadena llegó a congelar en Francia el precio de 100 productos básicos que sí incluían alimentos frescos y saludables, y no se trata de una diferencia casual, fue el resultado de un entorno regulatorio distinto y de una mayor presión social y política.

Precio justos para el consumidor y para el productor

Uno de los aspectos clave de la propuesta de Foodwatch es que la venta a precio de coste no debe repercutir negativamente en los agricultores y los ganaderos, ya que el problema no está en el origen, se encuentra en los márgenes aplicados por las cadenas de distribución. La organización de consumidores apunta que garantizar precios justos en origen y limitar el margen abusivo en los puntos de venta, no sólo es compatible, también es muy necesario. Foodwatch explica que, además, una medida de este tipo tendría efectos positivos a medio y largo plazo, como la mejora de la salud pública, reducción del gasto sanitario asociado a las enfermedades relacionadas a la mala alimentación, así como el refuerzo del poder adquisitivo real de las familias.

Nuestro país se enfrenta a los mismos retos que Francia, el encarecimiento de la alimentación, la desigualdad del acceso a los productos alimenticios saludables y un modelo de distribución altamente concentrado. La organización de consumidores dice que la obligación de vender una selección de alimentos saludables a precio de coste, no es una idea radical, se trata de una respuesta proporcionada a un problema estructural, ya que comer bien no debería ser un lujo y no debería depender de ofertas puntuales o estrategias de marketing.

Podéis conocer todos los detalles de la propuesta de Foodwatch a través de este artículo en su página.

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