La Comisión Europea hace poco por reducir el desperdicio alimentario

La Comisión Europea hace poco por reducir el desperdicio alimentario, así se concluye en un informe presentado por el Tribunal de Cuentas europeo y titulado “La lucha contra el despilfarro de alimentos: una oportunidad para la UE de hacer más eficiente el empleo de recursos en la cadena de suministro alimentario”. Los auditores hablan de pocos esfuerzos, de falta de organización y coordinación, e incluso de que no se haya dado una definición real de lo que son los residuos alimentarios.

El Tribunal de Cuentas europeo tiene el cometido de contribuir a mejorar la gestión financiera de la Unión Europea, fomentar la transparencia en la presentación de las cuentas, asumiendo el papel de guardián independiente de los intereses financieros de los ciudadanos de la UE. Y es este auditor independiente quien acaba de dar un repaso a la Comisión Europea sobre el tema del desperdicio alimentario, considerando que apenas ha realizado esfuerzos para llevar a cabo políticas eficaces que ayuden a reducir el despilfarro de alimentos.


En el mencionado informe se destaca que existe una falta de comunicación y organización en el seno de la UE que permita trabajar de forma conjunta y alinear las distintas políticas y estructuras que tienen como cometido reducir los residuos de alimentos. Se citan ejemplos de lo poco que se hace sobre el tema, entre ellos, que en el año 2014 se creó un panel de expertos para abordar el tema y que hasta el momento sólo se han reunido en dos ocasiones.

Otra iniciativa más reciente ha sido la creación de una plataforma cuyo cometido es el de abordar las cuestiones relacionadas con este tema, en la que participan investigadores, organizaciones internacionales, representantes de los gobiernos de los Estados miembros y el sector privado de la industria alimentaria. Recordemos que de esta plataforma hablábamos en el año 2015 como una de las medidas adoptadas por la UE para reducir el desperdicio de alimentos.

Otras medidas que se consideraron en el plan de trabajo propuesto entonces, aludían a la mejora de la legislación comunitaria relativa a los residuos de alimentos, así como a facilitar la donación de alimentos sin que se comprometa la seguridad. También se planteó el análisis de procedimientos para mejorar el uso de la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente por la industria alimentaria, para que la información fuera perfectamente comprensible para los consumidores.

Bien, en la mencionada plataforma participan un total de 70 personas representantes de cada sector, a fecha de hoy la Comisión Europea ni siquiera ha aclarado si este panel creado recientemente reemplazará al panel existente o si trabajará con él. Los auditores del Tribunal de Cuentas europeo consideran que esta plataforma es insuficiente para poder abordar el problema del desperdicio alimentario, tanto en su alcance como en su coordinación. Esta información contrasta con lo declarado en la página oficial de la Unión Europea, indicando que la CE se toma en serio la lucha contra el desperdicio alimentario.

En el informe “Combating Food Waste: an opportunity for the EU to improve the resource-fficiency of the food supply chain”, se proporcionan una serie de conclusiones y recomendaciones, algunas han sido aceptadas por la CE y otras han sido replicadas. El panel recomienda mayor esfuerzo y coordinación para combatir el desperdicio de alimentos, que la UE asuma un papel más activo e importante en los foros mundiales que tratan este tema, acordar una estrategia común lo antes posible, elaborar un plan de acción que abarque distintos ámbitos políticos, o describir de forma conjunta lo que constituye el desperdicio de alimentos en todas las etapas de la cadena alimentaria.

Lo cierto es que la lista de recomendaciones del Tribunal de Cuentas es amplia, y no hace más que evidenciar la mala organización de la UE para tratar este tema. Una recomendación que nos llama especialmente la atención es la de que no se sigan estableciendo nuevos órganos y comisiones para seguir tratando las posibles soluciones, algo lógico, ya que lo único que se logra es aumentar el gasto comunitario y seguir sin resultados. Lo coherente es contar con las herramientas existentes y organizarlas correctamente para que el trabajo de sus frutos. Merece la pena tener en cuenta la recomendación de incluir el problema de los residuos en la Política Agraria Común, con ello se considera que se podría hacer frente a un 30% de los residuos alimentarios resultantes del cultivo y la producción.

En su momento, la FAO condenó el desperdicio de alimentos aptos para el consumo humano, y pidió a la UE que llevara a cabo acciones coordinadas y contundentes para solucionar el problema, haciendo hincapié en la presencia del sector privado, considerando que las inversiones destinadas a reducir el desperdicio alimentario en cualquier escala significativa, podría llevarse a cabo principalmente a través de este sector. Ya han pasado más de dos años desde entonces, desde la UE se han presentado campañas, se ha hablado de crear comisiones, de cambiar política y legislación, pero poco se ha materializado.

Encontramos el informe, que podéis leer aquí (Pdf), muy interesante, no sólo por la información, sino porque es un tirón de orejas necesario y también un modo de dar a conocer lo que realmente está ocurriendo con este tema.

Foto | Taz

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