Los terremotos en Venezuela han dejado tras de sí una devastadora estela de destrucción, miles de víctimas y una crisis humanitaria que sigue agravándose con el paso de los días. En medio de este escenario y como ya ha hecho en otras tragedias humanitarias, World Central Kitchen lleva esperanza con miles de comidas a las familias afectadas, a los equipos de rescate, al personal sanitario y a los voluntarios que trabajan sin descanso en las zonas más golpeadas por este desastre natural.
La organización fundada por el chef español José Andrés ha desplegado una de las mayores operaciones de alimentación de emergencia en el país, demostrando una vez más que un plato de comida puede convertirse en un símbolo de solidaridad y esperanza cuando más se necesita.
Seis días después de los terremotos, cuya escala de magnitud de momento (ya no se usa escala de Richter por su pérdida de precisión) fue de 7,2 y 7,5 en apenas 39 segundos de diferencia, la emergencia humanitaria no deja de crecer. Las autoridades y organismos internacionales calculan que más de 1.700 personas han perdido la vida, miles han resultado heridas y decenas de miles han sido desplazadas tras el colapso de las viviendas, los hospitales, las carreteras y otros servicios esenciales.
La Organización Mundial de la Salud ha advertido que el sistema sanitario venezolano trabaja bajo una enorme presión debido al elevado número de pacientes y a los daños sufridos en varios centros médicos, pero también hay que añadir la falta de todo tipo de medios. Y en medio de este escenario y como en otras ocasiones, la organización sin ánimo de lucro World Central Kitchen activó su red de respuesta en apenas unas horas tras el desastre. Gracias a las relaciones que mantiene desde hace años con restaurantes locales, proveedores, voluntarios y organizaciones comunitarias, WCK pudo empezar rápidamente con la distribución de alimentos, sin tener que esperar la llegada de los esperados grandes despliegues internacionales.
La primera fase de la operación se ha centrado en repartir alimentos listos para consumo, sobre todo sándwiches y otras comidas rápidas. Paralelamente los equipos evaluaban las necesidades más urgentes sobre el terreno. A medida que se conocía el alcance de la tragedia, la organización amplió sus operaciones para atender a las familias desplazadas, los hospitales, los refugios, los centros comunitarios y el personal de rescate en los estados de Miranda, La Guaira y Carabobo, los más golpeados por el devastador doble terremoto.
Recordemos que uno de los aspectos que diferencia la labor de World Central Kitchen es su filosofía de trabajar siempre junto a las comunidades afectadas. En vez de trasladar grandes cocinas desde otros países, la organización apuesta por colaborar con los restaurantes y los chefs locales, que son los que conocen perfectamente los gustos y las costumbres alimenticias de la población.
La ONG trabaja actualmente con 19 restaurantes y organizaciones comunitarias venezolanas que preparan miles de comidas frescas cada día, entre los platos distribuidos citan las arepas, los cachitos, los perritos calientes, la carne guisada, las albóndigas en salsa y los plátanos hervidos, alimentos que son familiares para la población y que además de nutrir, proporcionan un importante apoyo emocional en unos momentos de gran incertidumbre.
Según ha explicado Olivier de Belleroche, conocido dentro de la organización como Chef Oli, responsable culinario de World Central Kitchen Europa, disponer de una red previamente establecida en Venezuela ha permitido que la ayuda se iniciara prácticamente de inmediato. El chef recuerda que al día siguiente tras los terremotos, los primeros sándwiches estaban siendo distribuidos entre los afectados y los rescatistas. Esa rapidez fue posible gracias a la experiencia acumulada por la organización durante anteriores emergencias en Venezuela, como la crisis migratoria y las respuestas a los huracanes Julia en 2022, y Beryl en 2024.
World Central Kitchen ha estado presente en el país desde el año 2019 y eso ha sido determinante, ya que durante estos años ha construido relaciones con empresarios, cocineros, agricultores y organizaciones sociales que ahora permiten coordinar una respuesta mucho más efectiva que si todo dependiera exclusivamente de las ayudas y recursos internacionales. José Andrés ha resumido el espíritu de esta misión con un mensaje que refleja la filosofía de World Central Kitchen, los venezolanos están alimentando a otros venezolanos. El chef ha explicado que el país llevaba años enfrentándose a enormes dificultades económicas y sociales mucho antes de los terremotos, y esta catástrofe no ha hecho más que agravar una situación humanitaria que ya era muy delicada.
Millones de personas necesitaban asistencia antes del desastre y ahora, con la destrucción de las viviendas, las infraestructuras y los servicios básicos, se ha incrementado aún más las necesidades. Por esta razón la organización asegura que permanecerá sobre el terreno todo el tiempo que sea necesario a fin de poder atender a la población afectada. Hay que decir que esta operación de ayuda crece día a día, actualmente se preparan alrededor de 10.000 comidas diarias, pero el objetivo es incrementar la producción hasta 20.000 o 30.000 raciones diarias a medida que entren en funcionamiento nuevas cocinas móviles, camiones de comida y un centro logístico instalado cerca de la localidad de Naiguatá, que permitirá cocinar y almacenar alimentos mucho más cerca de las comunidades afectadas.
Entre los colaboradores de World Central Kitchen destacan restaurantes como Rêverie y la panadería Madre Masa y el Hard Rock Cafe de Caracas. A nivel internacional la respuesta también ha recibido apoyo económico de la iniciativa Long Tables Fund promovida por José Andrés y de la Hard Rock Heals Foundation, que han destinado fondos para financiar miles de comidas para las víctimas del terremoto.
Pero la ayuda de World Central Kitchen va mucho más allá de entregar un plato de comida, ya que sus voluntarios también distribuyen agua y hielo entre los equipos de rescate que trabajan durante horas bajo altas temperaturas, y acompañan a muchas familias que permanecen junto a edificios derrumbados esperando noticias de sus seres queridos.
Uno de los principios fundamentales de World Central Kitchen es que la comida representa mucho más que alimentación, compartir una comida devuelve parte de la normalidad, ofrece consuelo, dignidad y transmite a las personas afectadas que no están solas. Desde la creación de WCK tras el terremoto de Haití en 2010, esta organización ha proporcionado más de 600 millones de comidas en desastres naturales, conflictos armados y crisis humanitarias en numerosos países. Como explican aquí, su modelo basado en potenciar la economía local mientras alimenta a las comunidades afectadas, se ha convertido en una referencia internacional por su rapidez, su flexibilidad y su capacidad para adaptarse a las necesidades concretas de cada emergencia.
Mientras continúan las labores de rescate y la recuperación apenas se ha iniciado, la organización explica que la operación en Venezuela se prolongará durante varias semanas. El objetivo seguirá siendo el mismo desde el primer día, garantizar que cada familia afectada reciba una comida caliente preparada con productos locales, servida con rapidez y con la dignidad, el respeto y el cariño que merecen quienes han perdido casi todo a causa de una de las peores catástrofes naturales que ha vivido Venezuela en los últimos años.