Estragón

El estragón (Artemisia drancunculus), también conocido como dragoncillo o hierba de dragón entre otros nombres, es una hierba aromática perenne de la familia de las Asteraceae originaria, probablemente, de Asia Central y Oriente Medio, con un uso muy extendido en la cocina europea, y una imprescindible en la cocina francesa.

El estragón se puede encontrar de forma silvestre y los cultivos abundan en Europa, Asia y América, dependiendo de la zona de cultivo ofrece unas características y además determina un nombre, siendo las variedades más conocidas el estragón ruso y el estragón francés.

El estragón francés es más apreciado por su aroma y sabor, es intenso pero más suave y característico por su contenido en estragol, un compuesto fenólico que le ofrece un punto anisado, resulta incluso dulzón, vainillado. Mientras que el estragón ruso es más rudo en sabor, algo amargo y menos aromático, pero más resistente.

Esta planta aromática de cultivo agradecido, prefiere suelos cálidos, con riego moderado y sol, es muy fácil de cultivar en macetas, preferiblemente por división de la mata, más efectivo que por semillas. Una buena elección para ampliar el ‘jardín’ de las hierbas aromáticas en casa.

Seguramente ya conocéis el estragón, caracterizado por sus hojas lanceoladas de color verde oscuro, podemos encontrarlo en el mercado tanto fresco como seco. Sus hojas suelen recolectarse antes de la floración (de mayo a julio) para secarlas, pero como cualquier hierba aromática, sus cualidades son más generosas si se trabaja en fresco.

Son muchos los usos tradicionales del estragón, además de los medicinales, siendo los más interesantes los relacionados con la estimulación digestiva, el estragón o dragoncillo es un ingrediente básico de la mezcla de aromáticas francesa Finas Hierbas, imprescindible en el bouquet garni, también en la salsa bearnesa, muchas veces se incluye en la salsa tártara y es muy apreciado para aromatizar aceites, vinagres, encurtidos…

Los usos culinarios del estragón son muy amplios, desde aromatizante en farsas o rellenos, hasta su consumo fresco en ensaladas, hace muy ricas las tortillas y acompaña igual de bien a carnes que a pescados y mariscos.

Foto | Jasmine

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