Galletas de lavanda y limón

Estas Galletas de lavanda y limón son una muestra de las maravillas que podemos hacer con la lavanda en la cocina. Son unas galletas muy sencillas, y fáciles de hacer, pero después sorprenden enormemente al paladar proporcionando unas galletas muy aromáticas y deliciosas.

Para hacer esta receta de galletas de lavanda necesitas unas flores secas de lavanda que puedes comprar en herboristerías o recolectarlas tu mism@ y dejarlas secar, como os indicamos en el post de la Lavanda, además de galletas se pueden hacer muchas otras cosas. ¿Te animas a probarlas?

Ingredientes

  • 250 gramos de harina
  • 150 gramos de azúcar
  • 100 gramos de mantequilla
  • 6 gramos de bicarbonato
  • 2 huevos
  • 20 gramos de leche
  • 1 c/p de flor de lavanda seca
  • la piel rallada de uno o dos limones (según el tamaño)
  • pizca de sal.

Elaboración

Deja la mantequilla a temperatura ambiente un rato antes de hacer la masa de las galletas para que esté blanda. Mezcla en un cuenco la harina tamizada, el azúcar, el bicarbonato y la pizca de sal. Bate los huevos e incorpora la leche y vierte esta mezcla en el cuenco de la harina, añade la lavanda y la piel rallada de limón y mezcla bien. Obtendrás una masa blanda.

Ponla en el frigorífico durante una hora para que tome un poco de cuerpo y la harina se hidrate bien. Precalienta el horno a 175º C y prepara una bandeja de horno cubierta con tela de cocción, silpat, papel vegetal, lámina de teflón o similar.

Con una cuchara de postre, coge su capacidad de masa y pósala sobre la bandeja del horno, deja espacio entre las porciones de masa para que no se peguen cuando se horneen, ya que se expandirán. Puedes utilizar dos bandejas u hornear en dos o tres veces.

Cuando el horno esté caliente, introduce las galletas y deja que se doren ligeramente, estarán listas en 8-10 minutos. Al retirarlas del horno estarán blanditas, pásalas con cuidado a una rejilla para que se enfríen, entonces tendrás unas galletas crujientes por fuera y con un corazón tierno, ideales para tomar solas o para mojar en leche.

Y ya que has encendido el horno, ¿por qué no preparas también unas galletas de avena y chocolate?

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