Cuando llega el otoño, la calabaza empieza a tener más protagonismo en nuestra cocina. Nos encanta asarla, preparar cremas y aprovecharla en todo tipo de platos salados, pero también nos gusta reservar una parte para hacer algo dulce. Porque la calabaza no siempre acaba en crema, y pocas hortalizas ofrecen tantas posibilidades cuando entramos en el terreno de la repostería.
Una de las cosas que más nos gustan de la calabaza es cómo cambia cuando la cocinamos. Al asarla, pierde parte de su agua, concentra su sabor y desarrolla unas notas dulces que resultan deliciosas. Su pulpa queda tierna y cremosa, y podemos incorporarla a distintas masas y preparaciones para aportar jugosidad y suavidad. Además, combina de maravilla con el chocolate, los frutos secos y las especias que tanto apetecen en esta época del año.
Eso sí, con los años hemos comprobado que no todas las calabazas se comportan igual. Algunas tienen una pulpa más dulce y densa, mientras que otras contienen bastante más agua, y esa diferencia se nota especialmente cuando hacemos repostería. Por eso solemos preferir la calabaza asada a la hervida: nos gusta más su sabor y podemos controlar mejor la humedad que incorporamos a las elaboraciones. De todos modos, cada receta tiene sus particularidades y conviene respetar la preparación que se indica.
Así que, aprovechando que estamos en temporada, este domingo os proponemos dar a la calabaza un destino diferente al de las habituales cremas y guisos. Hemos reunido 12 recetas dulces para desayunos, meriendas y postres, con las que disfrutar de su sabor y de todo lo que puede aportar a nuestras elaboraciones caseras. Ya sabéis que bajo estas líneas tenéis la presentación de los platos y para ver los ingredientes y la elaboración paso a paso, sólo tenéis que pulsar en el nombre que está sobre la foto.