Chirivía

La chirivía (Pastinaca sativa) es una hortaliza similar a la zanahoria. Es una raíz de color que va del blanquecino al pardo claro, con forma alargada y cónica, y con un sabor que recuerda a la zanahoria, aunque su textura no es tan crujiente y acuosa, así que su cocción es un poco más rápida que la de la zanahoria.

La chirivía, que comúnmente también se conoce como pastinaca, es nativa de Eurasia. Su consumo era muy importante, un alimento básico como el de la patata antes de que ésta hiciera aparición y desterrara otros alimentos como la chirivía que estamos comentando, el nabo o el tupinambo entre otros.

La chirivía se cosecha entre septiembre y marzo, siendo la de invierno más dulce que la de otoño porque el almidón que contiene se transforma en azúcares cuando está expuesta a temperaturas frías. Por eso no se cultiva en climas cálidos, necesita heladas para desarrollar su sabor, y puede permanecer en la tierra con buena conservación hasta que se precise consumirla. Si se compran bien frescas, en el frigorífico pueden conservarse bien unos 15 días.

En nuestra cocina es habitual la inclusión de la chirivía en la elaboración de caldos, sopas y purés, pero hay muchas formas de consumirla. Por su dulzor, permite hacer incluso postres, de hecho, era habitual en Gran Bretaña hacer uso de la chirivía para hacer pasteles y mermeladas cuando el azúcar era económicamente inalcanzable.

Podemos incluir la chirivía en nuestras recetas en crudo, hechas al horno, a la plancha, cocidas o fritas. En todas sus formas de cocción (o sin ella) ofrece ese punto dulce, y su almidón participa en el espesor de caldos y sopas. Podemos sorprender a nuestros comensales con platos que nunca habrán probado con la chirivía como protagonista, puesto que es actualmente cuando están retomando el protagonismo estos alimentos, como el nabo, la alcachofa de Jerusalen u otras raíces, mientras que hasta el momento la mayoría se ha limitado a utilizarla en el caldo.

Para muestra un botón, corta unas rodajas de chirivía y hazlas a la plancha con un poco de aceite de oliva y adereza con sal y pimienta, verás que como aperitivo o guarnición de un plato de carne o pescado, es una delicia sana y nutritiva. Y disfrutarás mucho más (posiblemente) si la aderezas con una mantequilla aromatizada o una vinagreta.

Recomiendan cocinar la chirivía en agua sin pelar para evitar que se esfumen los nutrientes solubles en agua, y después, antes de servirla, rasparla o pelarla bien fina. Destacan de esta raíz los minerales y vitaminas que proporciona, superiores a la zanahoria, aunque también contiene más kilocalorías, unas 55 por cada 100 gramos. El potasio y la fibra dietética son también elementos más elevados en esta hortaliza, así que ya sabes, no dejes de incluir la pastinaca o chirivía en tus platos.

Foto | Foodland

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