Pechuga de pollo con tomate frito y parmesano

Hacía tiempo que pensábamos que esta receta de Pechuga de pollo con tomate frito y parmesano la teníamos que compartir con vosotros. Es un plato principal muy sencillo pero está para chuparse los dedos, o mejor, para mojar pan. Nada tiene que envidiar a los guisos de pollo (que solemos hacer con muslos que son más jugosos) con tomate que suelen estar en todos los recetarios, pero es diferente.

La salsa de tomate frito debe ser casera, hecha con mimo y con tiempo para que reduzca y concentre su sabor. En este caso nos gusta aromatizarla con tomillo y orégano, a veces también la hacemos con romero, y la albahaca tampoco le va nada mal, así que id probando para hacer esta receta de pollo con tomate frito casero aromatizado al gusto, y preparad un buen pan para mojar, si queda algo después de comer el pollo…

Ingredientes (4 comensales)

  • 4 pechugas de pollo enteras (pequeñas)
  • 2 c/s de aceite de oliva virgen extra
  • c/n de sal
  • 40 gramos (aprox.) de queso parmesano.

Para el tomate frito
  • ½ cebolla blanca
  • 2 dientes de ajo
  • 700-800 gramos de tomate pera maduro
  • 1 c/p de tomillo
  • 1 c/s de orégano
  • c/n de pimienta negra recién molida
  • 1 c/p de azúcar
  • c/n de sal
  • c/n de aceite de oliva virgen extra.

Elaboración

En primer lugar prepara la salsa de tomate frito, pela y pica bien finos la cebolla y los ajos, pon un buen chorro de aceite de oliva virgen extra a calentar e incorpora la cebolla, baja el fuego y póchala lentamente hasta que esté tierna y casi empiece a caramelizar, incorpora los ajos y dales un par de vueltas subiendo un poco el fuego para que se sofrían.

A continuación incorpora los tomates rallados o pelados y picados a cuchillo. Incorpora el tomillo, el orégano, la pimienta, el azúcar y la sal. Mezcla bien y deja que rompa a hervir, seguidamente baja el fuego para que la salsa reduzca lentamente y se concentre su sabor. Ve moviéndola con la espátula de vez en cuando.

Limpia las pechugas de pollo y hazlas a la plancha en una parrilla o sartén de hierro colado. Ponla a fuego medio, pues retiene muy bien el calor, tampoco conviene que se doren muy rápido por fuera, para que se cocinen también por dentro. Dales la vuelta y cuando estén casi a punto, incorpóralas a la cazuela o sartén en la que has hecho el tomate frito.

Deja unos minutos de reposo por si a la parte más gruesa de la pechuga de pollo le falta algo más de cocción. También se puede abrir la pechuga para que tenga el mismo grosor por todas partes y se haga de forma más homogénea.

Emplatado

Sirve la pechuga de pollo sobre la salsa de tomate frito casero, corta unas lascas de queso parmesano y déjalas caer sobre el plato. Termina con un poco de orégano y un hilo fino de aceite de oliva virgen extra. ¡Buen provecho!

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