Hojas de menta cristalizada

Para decorar tartas, helados, cremas, frutas o lo que os dicte vuestra creatividad, podéis elaborar estas hojas de menta cristalizada que darán un toque particular. Tan sencillas de preparar que no dudaréis en tener un tarrito en la despensa con esta hierba aromática cristalizada.

Se puede elaborar con otras hojas y flores, también con frutas, y lo iremos haciendo en las próximas semanas, cuando también tengamos nuevas recetas de helados para los meses más calurosos, y tanto las hojas de menta cristalizada como otros ingredientes que trataremos con la misma técnica, serán decoraciones que utilizaremos.

Ingredientes

  • Hojas de menta o hierbabuena
  • azúcar (puede ser azúcar blanco, azúcar de colores, azúcar moreno, glas…)
  • clara de huevo.

Elaboración

Separa la clara de la yema de huevo, reserva la yema para otra elaboración y bate ligeramente la clara en un cuenco o platito hondo.

Lava y seca bien las hojas de menta, prepara unos platitos con los azúcares que desees utilizar, puedes hacerlo, como indicamos en los ingredientes, con azúcar normal o de colores, azúcar de sabores, azúcar moreno o azúcar glas.

Dispón una hoja de papel vegetal sobre un plato o bandeja, será el lugar en el que dejar secar las hojas una vez preparadas.

Pinta las hojas de menta por los dos lados con la clara de huevo, sin que hayan excesos (podrían quedar ‘pegotes’ de azúcar), también podrías sumergir las hojas en la clara directamente, asegúrate entonces de escurrirlas bien. A continuación pasa las hojas de menta por el azúcar, por los dos lados, procurando que se cubran bien y los gránulos de azúcar estén bien repartidos.

Ve posando las hojas de menta con azúcar sobre el papel vegetal y una vez que hayas preparado todas, deja la bandeja en un lugar cálido para que se seque. El tiempo de secado dependerá del clima, en verano se secan con mayor rapidez, en invierno pueden ponerse cerca de una fuente de calor.

En esta primavera, en nuestra zona, obtenemos las hojas de menta cristalizadas, crujientes y totalmente rígidas en unas 12 horas. Para guardarlas, ponlas en un recipiente bien extendidas, poniendo capas que separarás con papel vegetal o un separador similar, donde no haya humedad. Ya nos contaréis cómo os han salido, esperamos que os guste.

Artículos relacionados