Estofado de ternera Guinness con castañas

Ya os comentamos que hoy íbamos a preparar un buen guiso, en principio esta receta de Guinness Beef Stew que Sara se trajo de Irlanda, pero hemos hecho algunos cambios a la receta y es la que vais a ver a continuación. Es el Estofado de ternera Guinness con castañas, un plato exquisito, ideal para la época otoñal y para cualquier momento en el que nos apetezca disfrutar de un completo y nutritivo como este.

Es habitual que cada cocina aporte sus toques personales a los guisos por muy tradicionales que sean, así que imaginamos que no habrá ningún problema, sino todo lo contrario, más posibilidades de disfrutar del Estofado Guinness incorporándole además unas castañas. Generalmente omitimos el paso de añadir harina a las recetas de guisos para ayudar a espesar las salsas, unas veces los reducimos, otras los espesamos con pan tostado o como hoy, con frutos secos. Las castañas, además de aportar su suave sabor al estofado, hacen de la salsa una delicia de la que no quedará rastro en el plato.

Ingredientes (4 comensales)

  • 700 gramos de carne de ternera para guisar
  • 1 puerro
  • 4 dientes de ajo
  • 3 zanahorias
  • 150 gramos de tomates
  • 8 patatitas
  • 500 gramos de caldo ave (el nuestro era de pollo y setas)
  • 300 gramos cerveza Guinness
  • 16 castañas
  • romero
  • pimienta negra recién molida
  • sal
  • aceite de oliva virgen extra.

Elaboración

Empieza con la mise en place, trocea la carne en dados del tamaño de un bocado. Pela el puerro, córtalo por la mitad y lávalo bien, a continuación córtalo en juliana. Pela los dientes de ajo y dales un golpe para que se abran un poco. Ralla los tomates para obtener su pulpa. Las zanahorias y las patatas las pelaremos más tarde para que no se oxiden, y las castañas, como habéis visto en el truco de cocina para pelar castañas, también las podemos pelar mientras el guiso se está haciendo.

Pon la cazuela para hacer el estofado al fuego, cubre la base con aceite de oliva y cuando esté caliente incorpora la carne, salpimenta al gusto. Dórala dándole la vuelta para que se haga de forma homogénea y retírala de la cazuela, dejando el jugo y el aceite en la misma, deja que reduzca un poco la temperatura y añade entonces el puerro y los ajos. Pocha a fuego lento, añade una pizca de sal, y cuando el puerro empiece a transparentar reincorpora la carne.

Sobre las zanahorias, comentaros que personalmente no nos gustan mucho cuando están cocidas en un guiso, así que una de ellas la incorporamos para que aporte su sabor (después nos la comemos con menos ganas o la guardamos para un puré) y las otras dos las hacemos a la parrilla con un poco de sal ahumada, ya os mostraremos en otras recetas de cocina que es una guarnición que nos preparamos muchas veces, en otros casos la incluimos en la parrillada de verduras.

Volviendo al guiso, pela una zanahoria (o todas si os gustan guisadas) y córtala en trozos al gusto, añádela a la cazuela e incorpora también el tomate rallado, salpimenta al gusto y añade una pizca de azúcar para equilibrar la acidez del tomate, deja reducir a fuego fuerte un par de minutos e incorpora entonces la mitad de las castañas (éstas se desharán en el guiso espesándolo), el caldo, la cerveza y el romero. Lleva a ebullición y después reduce el fuego para que el estofado se haga lentamente durante 90 minutos.

Cuando lleve una hora al fuego, incorpora las patatas y la otra tanda de castañas. Si queda mucho caldo deja cocer permitiendo que salga algo de vapor, sin encajar la tapa. Una vez que la carne, las patatas y las castañas enteras estén tiernas, apaga el fuego y deja reposar unos minutos. En nuestro estofado añadimos las zanahorias asadas en el reposo, en la degustación resultarán sabrosas y ligeramente crujientes.

Emplatado

Sirve el Estofado de ternera Guinnes con castañas bien caliente y acompañado de un buen pan casero o de una buena panadería, la salsa pedirá pan, y los comensales solicitarán que repitas la receta. Como nos recomendaron, también hemos acompañado el estofado con una cerveza Guinness fresquita, aunque el vino tampoco le viene nada mal. ¡Buen provecho!

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