El clavo de olor es una de las especias más potentes y reconocibles de la despensa. Su aroma es cálido, penetrante, dulce y especiado, con un fondo ligeramente picante que deja huella incluso en pequeñas cantidades. Precisamente por esa intensidad, utilizarlo bien exige medida y criterio: no se trata de llenar un plato de clavo, sino de saber cuándo puede aportar profundidad, calidez y complejidad sin imponerse al resto de ingredientes.
Aunque suele relacionarse con recetas dulces, infusiones, compotas o mezclas especiadas de invierno, el clavo de olor también tiene mucho que decir en la cocina salada, como vais a ver a continuación. Puede formar parte de asados, salsas, guisos, cremas, chutneys o platos con patatas, aves y carnes, donde actúa como una especia de fondo capaz de redondear el sabor y dar más relieve aromático al conjunto.
Estas doce recetas con clavo de olor permiten ver precisamente eso: que no es una especia de uso único, sino un ingrediente con mucha más versatilidad de la que a veces se le concede. Desde una crema de calabaza hasta unos muslos de pollo rojos, pasando por patatas especiadas, chutneys, magret de pato o compotas, la selección reúne preparaciones en las que el clavo aparece en dosis y funciones distintas, pero siempre con un papel claro. Si queréis descubrir el potencial de esta especia, aquí tenéis una buena colección de ideas para empezar o para ampliar repertorio.
Foto | Clementinas a la parrilla con clavo, canela y copos de maíz