Pintar huevos para identificar el grado de bienestar de las gallinas

Bienestar de las gallinas ponedoras

En Bélgica han decidido poner en marcha una curiosa iniciativa con la que se pretende que todas las granjas avícolas mejoren las condiciones de vida de las gallinas en un corto plazo de tiempo. Se van a pintar huevos para identificar el grado de bienestar de las gallinas, exclusivamente aquellos huevos que proceden de las gallinas que están enjauladas y dispuestas en batería, será un modo de diferenciar y ensalzar la labor de aquellas granjas en las que las gallinas gozan de mayor libertad de movimientos y reciben un trato más digno.

Se limita el mercado de los huevos pintados, éstos no podrán ser exportados y sólo se podrán destinar a la elaboración de ovoproductos, es decir, productos derivados del huevo, pero no se utilizarán para disfrutar de una tortilla o unos huevos fritos. También se habla de utilizar como alternativa a la coloración de los huevos, marcarlos con la letra B. Las granjas tienen un plazo de seis meses para adaptarse a la nueva legislación que entró en vigencia el 1 de enero y que obliga a que las gallinas dispongan de más espacio como condición que mejora el bienestar animal. Personalmente nos parece absurdo el nuevo espacio establecido, se pasa de 550 centímetros cuadrados a 750 centímetros cuadrados, cumpliendo esta condición no será necesario pintar huevos para identificar el grado de bienestar animal, pero indudablemente aunque sean 750 centímetros cuadrados, nada que ver con aquellas gallinas criadas de forma ecológica, mucho espacio y buena alimentación.

Otras medidas que también contempla la legislación es modificar los comederos para que sean unos centímetros más grandes, un espacio que permita a las gallinas poder picotear y escarbar, etc. Según la UE, en el mes de noviembre unos 51 millones de gallinas todavía estaban confinadas en jaulas que no habían sido acondicionadas y adecuadas a la legislación, esto es algo que ha propiciado la intención de abrir procedimientos sancionadores. Algunas asociaciones pro derechos de los animales indican que la vida de las gallinas ponedoras es miserable y piden a los consumidores que contribuyan al cambio y mejora de condiciones de vida de quien nos provee de un magnífico alimento, no comprar huevos en cuyo código el primer digito sea el número 3, al respecto será interesante retomar la lectura del post El código de los huevos.

Al parecer, una de cada tres explotaciones belgas no ha tomado las medidas oportunas según la nueva normativa, aún sabiendo desde hace tiempo que ésta entraría en vigor a primeros de año, las nuevas medidas pretenden acelerar los cambios. Por otro lado, el gobierno belga advierte que si las granjas no muestran que han empezado a realizar las modificaciones oportunas, las gallinas serán retiradas inmediatamente, lo que supondrá cuantiosas pérdidas, de la supervisión del proceso de cambio se encargará la Agencia Federal de la Cadena de Seguridad Alimentaria. Entonces, si una explotación ya está realizando los cambios, ¿se pintarán los huevos?, parece que las medidas se contradicen, posiblemente como medida de presión bastaba con la retirada de las gallinas o la clausura de la granja.

El Servicio Público Federal de Salud, Seguridad de la Cadena Alimentaria y Medioambiente del país esperará los seis meses oportunos, después posiblemente clausure aquellas explotaciones que no cumplan la legislación. Nuestro país junto a otros 13 países comunitarios (Bulgaria, Chipre, Polonia, Francia, Letonia, Italia, Hungría, Portugal, Holanda, Grecia, Rumanía, malta y por supuesto Bélgica) no cumplen la legislación, al parecer no están en condiciones de ello y eso que el periodo de transición para adaptarse a la normativa ha sido muy largo, ya que la Directiva 1999/74/CE por la que se establecen las normas mínimas de protección de las gallinas ponedoras se adoptó en 1999 y ya estamos en el año 2012. Según la Unión Europea cada país puede adoptar las medidas oportunas para que se cumpla la nueva legislación, de momento Bélgica ha adoptado una postura más agresiva para ello, ¿será secundada por el resto de países?

En lo que respecta a España, se calcula que unos 11 millones de gallinas ponedoras están confinadas en jaulas con espacio limitado, parece que lo único que importa es la producción, pero la calidad de los huevos se reduce significativamente. De esto pueden dar testimonio quienes han probado los huevos de gallinas ponedoras de producción ecológica, el sabor no tiene nada que ver con los huevos obtenidos de gallinas dispuestas en batería, sin posibilidad apenas de moverse y con un nivel de estrés elevado. La UE planea realizar inspecciones en los estados miembros, realizar un informe detallado e iniciar en los casos necesarios procedimientos contra quienes incumplen la nueva legislación. En el vídeo a continuación se muestran las condiciones de vida de unas gallinas ponedoras en Francia.

Es interesante recordar que las gallinas ecológicas o camperas tienen acceso a alimentos que las gallinas en batería no tienen, tipos de vegetación, alimentos orgánicos, insectos…, todos estos valores otorgan una huella de isótopos que permite diferenciar los huevos de producción industrial y los huevos ecológicos mediante un análisis de isótopos, una herramienta que se podría utilizar para discriminar un poco más en el fraude de los huevos, de ello hablábamos en el post Determinar la procedencia de los huevos de gallina. Pintar huevos para identificar el grado de bienestar de las gallinas es una medida que hemos conocido a través de la web de Agroinformación y con la que se pretende dar un toque de atención, pero sabiendo que se ha contado con un plazo holgado de tiempo para realizar las modificaciones, quizá se debería pasar directamente a la acción.

Más información | Le Monde
Foto | hardworkinghippy

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