Sal de apio

La sal de apio es un condimento que se compone de los dos ingredientes mencionados, aunque hay distintas fórmulas para hacerla, y las que nosotros conocemos, se pueden hacer en casa fácilmente. Sobre el uso de la sal de apio, hay recetas tradicionales que cuentan con este ingrediente casi como básico o imprescindible, incluido el mundo de la coctelería, pues es muy habitual que el Bloody Mary se aderece con sal de apio.

Es importante saber, por cuestiones de salud para las personas que deben mantener una dieta baja en sodio, que la sal de apio que se puede encontrar habitualmente en el mercado contiene sal. Cierto es que también hay preparados de sal de apio especiales, pero la elaboración más común es la que se elabora con semillas de apio y sal, igual que se hace el gomasio (semillas de sésamo y sal), por lo tanto, no es un condimento que se pueda utilizar sin un control en el caso que comentábamos, que haya que seguir una dieta hiposódica.

Podemos explicaros dos formas de hacer sal de apio en casa, una es la que ya hemos mencionado, con las semillas de apio (que se pueden encontrar en herboristerías) y sal, en una proporción al gusto de cada uno. Aunque como el apio tiene un punto salado, además de cítrico y dulzón, conviene que sean las semillas las que predominen, pues además concentran el sabor del apio fresco pero sin ese detalle, el frescor.

Sobre las cualidades de las semillas de este vegetal os hablamos en el post Apio, éstas surgen de las flores blancas de la planta, son muy pequeñas y de color castaño. Se utilizan en salmueras, guisos, embutidos, espolvoreadas sobre sopas y ensaladas entre muchas otras aplicaciones, aunque su consumo se ha visto reducido en los últimos años, es interesante saber que las semillas de apio son ricas en aceites esenciales y aportan vitaminas y sales minerales.

El otro procedimiento para hacer sal de apio es más complejo, éste se elabora con la raíz de apio, que hay que rallar y mezclar con la sal para dejarla en un recipiente con cierre hermético durante dos o tres días en el frigorífico. Posteriormente se debe secar en el horno a baja temperatura, el tiempo necesario para que sal y apio estén totalmente secos. Finalmente se deja enfriar y se tritura hasta obtener una sal de apio casera muy aromática. Se podrá conservar en un tarrito de especias para tenerla a mano en cualquier momento que deseemos aderezar nuestros platos. ¿Por qué elaboración te decides?

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