Bebidas muy calientes y cáncer de esófago

Cáncer alimentación

Una investigación realizada por un equipo internacional de expertos ha mostrado la relación entre el consumo de bebidas muy calientes y cáncer de esófago. Posiblemente más de un lector disfrute de un café con leche, una infusión o un plato de sopa, especialmente en invierno, a una temperatura elevada, ya que proporciona una sensación calorífica agradable. Esta práctica encierra un riesgo, la abrasión del esófago y como consecuencia de ello la aparición de cáncer de esófago de células escamosas.

El esófago es el tubo muscular que comunica la boca y el estómago, el camino por el cual los alimentos alcanzan el estómago. Este tubo se encuentra recubierto en su interior por una capa denominada mucosa que a su vez se divide en dos partes, epitelio y lámina propia. En este caso, estamos hablando del epitelio, recubrimiento del esófago que se encuentra formado por las denominadas células escamosas y que son las que toman contacto directo con los alimentos o las bebidas que pasan a través del esófago.

Los investigadores determinaron la relación entre las bebidas muy calientes y cáncer de esófago utilizando los datos médicos aportados por los habitantes de Golestán, una provincia situada al noreste de Irán con una elevada incidencia de cáncer de esófago. Los expertos vieron como una posible causa de cáncer de esófago, la costumbre de los habitantes de tomar en a altas temperaturas.

Numerosos estudios han demostrado que existe una relación entre este tipo de cáncer y el alcohol o el tabaco, pero no es el caso de los habitantes de Golestán, ya que estos hábitos no están extendidos entre la población y a pesar de ello la incidencia del cáncer es elevada. Por tanto la búsqueda de otras causas llevó a pensar en un denominador común, beber el té a altas temperaturas.

Los investigadores recabaron información sobre los hábitos en la ingesta de té de 300 personas que padecieron cáncer de esófago en la provincia iraní y posteriormente los compararon con otros 571 cuestionarios pertenecientes a personas de la misma provincia que estaban sanas. Las conclusiones mostraron que existía una relación entre las bebidas muy calientes y el cáncer de esófago, el riesgo se duplicaba si el té se tomaba caliente, pero si se tomaba muy caliente, las posibilidades se multiplicaban por ocho.

Otro dato que aportan los investigadores es la velocidad de consumo, cuanto más deprisa tomas una bebida muy caliente mayor es el riesgo de padecer la enfermedad. Parece evidente que es necesario dejar enfriar un poco las bebidas calientes, un gesto que permitiría reducir los riesgos de sufrir un cáncer de esófago.

El siguiente paso dado en la investigación era constatar la temperatura del té preferida, y para ello los investigadores midieron la temperatura del té tomado por 48.582 personas. Los resultados mostraron que la mayoría de las personas sujetas al estudio disfrutaban de su taza de té a una temperatura superior a 60º centígrados, tomando más de un litro al día, es decir, un continuo abrasamiento de las paredes del esófago.

Posiblemente se realizarán nuevos estudios que logren desvelar cuál es el mecanismo exacto de dicha relación, pero por lo pronto y aplicando el principio de precaución, lo mejor será tomarse las bebidas a una temperatura templada o caliente pero sin excesos. Para conocer más detalles sobre el estudio puedes consultar la publicación médica electrónica British Medical Journal.

Vía | El Mundo

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