Lecitina de soja

La lecitina de soja es un complejo de fosfolípidos que contiene una sustancia llamada fosfatidilcolina, un componente que también se encuentra en la yema de huevo y que nuestro hígado produce normalmente. Participa en la emulsión de lípidos de nuestra dieta en la digestión, junto al colesterol y la bilirrubina entre otras sustancias.

Este es uno de los motivos por el que muchas veces se incluye la lecitina de soja en la dieta, en productos elaborados o como complemento, sobre todo como regulador del colesterol, ya que este fosfolípido participa en la división de la grasa en pequeñas partículas, evitando que éstas se depositen en los vasos sanguíneos obstruyéndolos y provocando serios problemas de salud.

Pero la lecitina de soja tiene otros grandes valores como su aporte en ácidos grasos esenciales como el linoleico y el linolénico, fósforo y vitaminas como la colina y el enositol, es por todo ello recomendada para prevenir distintas dolencias, incluido el Alzheimer, aunque no existen pruebas científicas definitivas.

Los efectos beneficiosos que le otorgan a este complemento alimenticio, como la protección de las arterias y otros órganos frente a las acumulaciones de grasa, el buen funcionamiento del cerebro frente a la demencia, a las épocas de estrés o de grandes esfuerzos mentales como las épocas de exámenes, la mejora de la digestión y la absorción intestinal, etc., no se ven a corto plazo, por eso se recomienda que su consumo sea diario para empezar a ver resultados en unos tres o seis meses.

No se conoce la dosis máxima recomendada, pero los propios envases de lecitina indican que la dosis adecuada es de 1 a 3 cucharaditas al día. No olvidemos que su contenido en grasas (saludables) es alto y por lo tanto, también su valor energético, por lo que no conviene abusar aunque se indique en muchas ocasiones que es un complemento ideal en las dietas de adelgazamiento.

La lecitina se extrae, como hemos indicado al inicio, del haba o la semilla de soja (ahora hay que andar con ojo cuando la compremos, en nuestro envase indica que no procede de soja modificada genéticamente o soja transgénica), primero por presión en frío, obteniendo el aceite de soja que después se calienta, se añade agua y se la lecitina de separa fácilmente del aceite al formarse una emulsión gelatinosa.

Podemos encontrar la lecitina de soja en tiendas de dietética y cada vez en más supermercados, se suele presentar en pequeños gránulos y se consume fácilmente añadiéndola a la leche, al yogur, a los cereales del desayuno, a las sopas, a las salsas… su sabor es ligeramente dulce y agradable.

La gastronomía molecular o la cocina actual también nos ha enseñado que la lecitina de soja es un componente que nos permite hacer presentaciones ricas y llamativas, lo que conocemos como ‘aires’. La lecitina en polvo permite incorporar fácilmente aire en una mezcla. Con los líquidos adicionados con este fosfolípido y batidos enérgicamente obtenemos aires con sabores como el que podéis ver en la receta de Bacalao con muselina de pesto y aire de limón o la Crema de pimientos escalibados con aire de berberechos entre otras.

Y podremos ver más, luego os daremos algunas ideas, ¿cuáles nos propones tú?

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