Caldo de pollo, líquido o deshidratado

Un análisis de Consumer nos muestra las diferencias del caldo de pollo líquido y deshidratado, es decir, los bricks de caldo de pollo y las tradicionales pastillas de caldo que tantos hogares guardan celosamente en su despensa. Posiblemente después de conocer esta información se miren estos productos con otros ojos, siempre que se piense en alimentar a los comensales.

Indudablemente resulta práctico disponer de un brick de caldo de pollo para una urgencia, pero no recurrir a ellos como norma general. Sobre las pastillas de caldo, personalmente nunca se nos ha ocurrido recurrir a ellas para este mismo servicio, de hecho, hace muchos años que no sabemos ni en qué estantería del supermercado se encuentran.

Este análisis comparativo nos va a enseñar muchas cosas al respecto de estos dos productos preparados, desde su valor económico hasta su valor nutricional analizando distintas marcas, como Maggi, Avecrem, Knorr, Gallina Blanca, Don Simón y Aneto.

La principal diferencia entre el caldo deshidratado, es el precio. Un litro de caldo de pollo hecho con pastillas cuesta 0, 20 euros, mientras que el precio medio de un litro de caldo de pollo líquido sale por 2,02 euros. Esta diferencia de precio no se ve compensada por ningún lado, ya que ninguno de los preparados aporta a nuestros platos ningún valor nutricional importante, tan sólo agua con pequeñas cantidades de grasas y algo de carbohidratos y proteínas (recordemos que son caldos de pollo).

Otra diferencia la encontramos en los potenciadores del sabor de cada producto, aquí se salvan los caldos de pollo líquidos que contienen menos aditivos que las pastillas, generalmente cargadas de glutamato monosódico. Este potenciador del sabor tiene conquistados a los paladares, después de realizar una cata de cada uno de los caldos (líquidos y deshidratados), los que más gustaron fueron los caldos de pollo deshidratados, los elaborados con las más baratas y a su vez, las más cargadas de aditivos.

El caldo de pollo Aneto, el producto más caro, es el que menos gustó a los catadores, también es el más natural, ya que no incluye potenciadores de sabor ni espesantes. Pero cómo puede ser tan ‘soso’ si es natural y carísimo… ¿dónde estará el pollo?

En fin, después de ver el vídeo os recomendamos ver las tablas comparativas que ha elaborado Consumer, esperamos que sirva para que se sumen muchos cocineros a la elaboración de caldo casero.

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