Aceites aromáticos

Los aceites aromáticos pueden sorprender tanto al comensal como el mejor guiso del mundo. Un buen aceite de oliva que permanece el tiempo y a la temperatura necesaria con un ingrediente que le proporcione aroma y sabor, puede elevar el valor culinario de, por ejemplo, cualquier ensalada, ahora que tanto nos apetecen.

Hay muchísimas opciones a la hora de preparar aceites aromáticos, pero hay que cuidar de no mezclar demasiados ingredientes que confundan al comensal y enmascaren los sabores primarios del plato.

No se pueden nombrar todos los aromas que se pueden incorporar a un buen aceite, pero poco a poco iremos haciendo una buena lista de ellos. Como os podéis imaginar, uno de los que más nos gustan es el aceite picante, ideal para ensaladas, crudités, pescados… seguro que a más de uno os lo han ofrecido en un restaurante italiano, pues es habitual agregar un hilo de aceite picante sobre la pizza.

Otra cosa a tener en cuenta es que según el aceite que quieras preparar, para extraer el máximo sabor y aroma del ingrediente necesitarás conocer el tipo de elaboración. Lo que no es recomendable es calentar el aceite para aromatizarlo, ya que es muy probable que supere la temperatura que mantenga sus cualidades inalteradas.

Precisamente en verano, con la temperatura de nuestra despensa y un reposo de un mes aproximadamente, podemos obtener aceites aromatizados sin ninguna complicación, sólo paciencia. En épocas de frío, si se quiere dar calor al aceite de oliva para que tome con más velocidad los aromas que deseamos, lo mejor es hacerlo a través del baño maría.

Las hierbas frescas y las especias son los principales ingredientes a utilizar a la hora de aromatizar un buen aceite, romero, tomillo, albahaca, orégano, cebollino, cilantro, guindillas, pimienta, clavo, cardamomo… Pero también son deliciosos los aceites aromáticos con cítricos como el limón y en combinación con alguna especia, sin obviar los de semillas y frutos secos.

Hablando de los frutos secos y semillas, sabemos que estos también contienen grasas de las que se elabora aceite, como puede ser el aceite de sésamo, el aceite de nuez, el aceite de avellana o el aceite de piñón entre muchos otros. Son aceites del propio fruto o semilla, nada tiene que ver el zumo de la aceituna, pero son aceites muy concentrados que nos permitirán elaborar un aceite aromático de más calidad añadiendo unas gotas.

También hay aceites aromatizados que se pueden hacer al instante, que ofrecen su sabor y aroma al ser emulsionados con el ingrediente escogido, además de que nos sirve como elemento decorativo a la hora de presentar el plato, como puede ser un aceite de cebollino. Para hacerlo, basta con batir el cebollino picado con el aceite de oliva, el resultado es muy sabroso y vistoso.

¿Recuerdas por ejemplo la elaboración de los tomates cherry en aceite de oliva? De ahí extraeremos finalmente un aceite aromático, tanto el tomate como las especias empleadas para aromatizarlos, nos ofrecerán posteriormente un aceite exquisito, al que también podremos añadir unos dientes de ajo para que nos proporcionen un sabor muy mediterráneo.

Nos encantará conocer los aceites aromáticos que tú elaboras, seguro que cada uno tenéis un aceite especial con el que dar el toque estrella a muchos de vuestros platos.

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