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Llamar caldo al vino

Escuchamos en muchísimas ocasiones llamar caldo al vino, muchas más de las que desearíamos (incluso nosotros lo hicimos), pero como dijo Caius Apicius “Me da igual que el Diccionario, en segunda acepción, diga que ‘caldo’ es el jugo vegetal, especialmente el vino, extraído de los frutos y destinado a la alimentación. El Diccionario, en este terreno de la gastronomía, dice muchas barbaridades y, sobre todo, incurre en numerosas inexactitudes. Un caldo, como reconoce antes de nada el propio texto académico, es el líquido que resulta de cocer o aderezar algunos alimentos”.

Está claro que caldo está relacionado con caldero, con sopa y que sugiere además calor. No es una costumbre apropiada denominar a un gran vino “inmejorable caldo”, este mal hábito lo sufren varios sumilleres, entendidos y aficionados. Pero un vino, con cuerpo, elegante, con ciertos matices afrutados, etc. no se parece en nada a un caldo.

Buscando un poco de información hallamos que la designación caldo proviene de una época donde los vinos eran macerados a altas temperaturas dando como resultado un vino con poca acidez frutal y que la gente solía tomar para calentarse, igual que muchos tomaban un vaso de cazalla u orujo con el mismo fin. Quizá también influyó el hecho de utilizar determinados vinos en las elaboraciones de algunas sopas como la sopa de castañas combinada con un Rioja.

Una forma quizá más acertada de denominar caldo al vino es cuando te lo sirven a una temperatura muy elevada, si el vino está muy caliente se dice que el vino parece caldo, pero precisamente se dice por eso, porque el verdadero caldo se toma caliente. No se puede disfrutar plenamente de un vino si no está a la temperatura adecuada, igual que un caldo debe disfrutarse calentito.

Definitivamente nos quedamos con la reiteración en la verdadera denominación de la bebida obtenida de la uva mediante fermentación alcohólica de su mosto o zumo, si hay que decir vino siete veces, ¿por qué cambiarle el nombre?

Escrito por VelSid el 18 de Junio de 2008   |   Categorías: Diccionario enológico
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5 Comentarios en “Llamar caldo al vino”

  1. 1
    Manuel Durán Samaranch | 20 de Junio de 2008 a las 1:33 pm

    Ya escribí sobre este tema en Mercados del Vino y la Distribución. Me parece una barbaridad llamar caldo al vino.
    Ya bastantes problemas tiene el vino para que se le desprestigie comparandolo con el caldo de pollo o ternera

  2. 2
    VelSid | 26 de Junio de 2008 a las 8:10 am

    Efectivamente Manuel, al pan pan y al vino, vino

    Saludos.

  3. 3
    María José López de Heredia | 6 de Julio de 2008 a las 8:42 pm

    Como me alegra leer estos comentarios. En nuestra Casa llamamos caldo sólo cuando el vino está recién fermentado y, como consecuencia, caliente. Fuera de ahí toda la vida hemos considerado incorrecto y además una cursilada llamar caldo al vino pero nos aburrimos de leerlo y escucharlo en todos los medios que escriben o hablan de vino. Es hora de que se denuncie el mal uso de la palabra caldo en relación con nuestros preciados vinos que con tanto mimo elaboramos.

  4. 4
    VelSid | 7 de Julio de 2008 a las 9:49 am

    Resulta curioso que incluso algunas revistas dedicadas al mundo del vino, utilicen la designación “caldos” sabiendo que no es la correcta.

    Como dice Manuel Durán, es una barbaridad llamar caldo al vino, práctica utilizada sobre todo para no repetir en un texto la palabra vino o vinos.

    Saludos.

  5. 5
    Rubén Arranz Glez. | 10 de Julio de 2008 a las 12:14 am

    Pues yo creo que ésta es una polémica gratuita que nos regala VelSid y de la que se hace eco el “enologo.com”.

    Lo único que desprestigia al vino son contertulios como ustedes que pretenden que el consumidor sea megapijo y superbien hablado. Al que bebe o come le importa poco que le llamen vino, chato, caldo o esencia de uva. Siempre que se lo pueda permitir y no le avasallen con mensajes de entendidillos que pretenden difundir una cultura del vino en un mundo sin cultura, sin pasión y si compasión. Y, además pienso que es un desprestigio para el caldo de gallina y el de ternera que lo comparen con muchas de las elaboraciones que son más productos mercadotécnicos que algo basado en la fermentación natural del zumo de uva.

    Manuel, a mi me parece mayor barbaridad otras cosas que me cuestan comprender y no una polémica tan cargada de frivolidad. ¿A quién **** siguen ustedes? ¿Quiénes les han convertido en unos tiquismiquis?

    Maria José. En tu caso me dejas frío, como un tempano de hielo. Con toda la gente que defiende tus caldos en internet del ataque de la nueva ola ultramoderna no entiendo como ahora te da por cuestionarlos. Pues chica, gástate una pasta en periodicuchos y guías y les exiges que no pronuncien la palabra prohibida.

    Yo no dejaré de llamar caldo al vino cuando así me plazca. No creo que sea una palabra que desprecie nada ni a nadie. Además es un buen recurso literario para, como bien se ha dicho, no caer en la reiteración.

    Pues ale, si ustedes son más felices declarándonos a algunos de baja caladuría porque somos incapaces de comunicar en un lenguaje aceptable, pues que les aproveche.

    Por cierto. Los ganaderos también le dedican mucho esfuerzo (”mimo” me parece una cursilada) para criar los pollos o las gallinas que en ocasiones van para el caldo. Y sinceramente, no les oigo quejarse, ni a ellos ni a los pollos.

    Perdón la dureza, pero ya me pillan un poco caldeado.

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